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Saturday, October 17, 2026

Obispo Prohíbe Orar Inmediatamente Antes O Inmediatamente Después De Misa

En otras ocasiones hemos dicho que Roche y Viola (este último recien nombrado en otro cargo), que son las cabezas visibles para desaparecer de la faz de la tierra la liturgia tradicional, a la par que niegan permisos a los obispos del planeta para que se pueda celebrar Misa Tradicional en templos parroquiales y esporádicamente los conceden, cuando hacen esto último siempre advierten y condicionan a los obispos a los cuales les conceden el permiso que deben bugninizar a las ovejas, o sea, acorralarlas para que ya no asistan a esa horrible, perjudicial y nociva liturgia, y que muestren las “cicatrices de guerra”, o sea, que hagan una relación al Dicasterio para el Culto Divino de las medidas concretas y palpables que han tomado para los efectos. Entonces lo que el Dicasterio de Culto Divino ha iniciado desde Traditionis Custodes y después con Desiderio Desideravi es una especie de competencia, como un reality show de obispos del planeta que pujan entre ellos para ver cuál se muestra más creativo, unos prohíben casullas romanas en las celebraciones de la Misa Novus Ordo, otros prohíben la orientación Versus Deum, otro por allá prohibió que los fieles se golpeen el pecho durante el acto penitencial porque eso dizque es una mala costumbre copiada de la antigua liturgia, y así sucesivamente. Bien, aquí un caso reciente, que nos arde un tanto más porque se produce durante el mes del Rosario. ¿De qué se trata?

El obispo de Knoxville, Mark Beckman, en el estado de Tennessee en Estados Unidos, ha prohibido orar inmeditamente antes o inmediatamente después de la celebración de la Misa. Ya Ustedes saben que hay lugares, por fortuna, en que unos 30 minutos antes de que se celebre la Misa, los fieles oran al unísono el Rosario, y en otras partes al finalizar, también al unísono, la oracion de San Miguel Arcángel. Esta última práctica ha sido la más atacada ya desde hace varias décadas porque, no era para menos, al final de la celebración de la Misa Tradicional es una de las oraciones que se recita. Parece ser que Beckman quiere entrar en la competencia de creatividad bugninizadora y bugninizante y ha encontrado esta insólita manera de hacerlo.

La medida, como es lógico, fue publicada en inglés en forma de columna mensual del obispo, pero hay versión en español, la cual aparece en el periódico La Cosecha, Oct-14-2026, página 3, que es un medio de comunicación de la diócesis, de allí tomamos el aparte de la columna en la cual aparece la extravagancia episcopal.

A lo largo de mis viajes por la Diócesis de Knoxville, he notado que en algunas de nuestras parroquias se han incorporado regularmente a la liturgia oraciones adicionales, entre ellas la Oración a San Miguel, la “Oración de San Francisco”, una Oración al Espíritu Santo y otras, que se recitan en conjunto, a veces antes del himno de entrada o inmediatamente después de la despedida.

Recientemente, en una reunión de nuestros sacerdotes, hablé sobre esta costumbre que se ha incorporado en algunas de nuestras parroquias, muchas de las cuales son, sin duda, muy queridas por nuestro pueblo. Tras reflexionar sobre la importancia de celebrar la liturgia de acuerdo con el espíritu de la Iglesia, no considero apropiado agregar oraciones adicionales relacionadas con la celebración de la Misa en sí. Por lo tanto, he pedido a nuestros sacerdotes que instruyan al pueblo de Dios a medida que vamos dejando de recitar en conjunto oraciones adicionales inmediatamente antes, durante e inmediatamente después de la Misa.

Sé que el cambio suele ser difícil, sobre todo cuando ciertas oraciones son muy queridas y se han convertido en una costumbre. En mi opinión, la incorporación habitual de oraciones a la liturgia es, en última instancia, una decisión que le corresponde al Santo Padre, y es algo que los párrocos no deberían permitir por su cuenta.

Muchas de estas oraciones, incluida la Oración a San Miguel, son una parte muy importante del tesoro de oraciones que nos ha sido transmitido en la Iglesia. San Juan Pablo II animó a los fieles a rezar la Oración a San Miguel como parte de la vida de devoción, y el Papa Francisco recomendó específicamente su uso al final del rosario.

Animo a nuestros pastores y, de hecho, a todos los fieles a que busquen formas de incorporar estas hermosas oraciones en la vida de oración de nuestras familias y comunidades, más allá de la celebración de la liturgia.

Thursday, August 27, 2026

Traditionis Custodes, Una Decisión Ni Sabia Ni Respetuosa, Humillación Para Benedicto XVI Mientras Todavía Estaba Vivo. Entrevista Con El Cardenal Robert Sarah

Nos parece importante resaltar las afirmaciones que hemos puesto en el titular porque, opinión particular nuestra, pensamos no son de la cosecha personal de quien las ha proferido sino obedecen a un hecho concreto, a una realidad. Y su paternidad corresponde al cardenal Robert Sarah, en unas declaraciones concedidas a Il Giornale, Ago-27-2026. Recuerde Usted que el cardenal Sarah fue el que coescribió un libro junto con Benedicto XVI, “Desde El Fondo De Nuestros Corazones”, que frenó las pretensiones del sínodo amazónico de introducir el caballo de Troya de los viri probati. En aquel entonces Francisco montó en cólera, aunque ese era su estado habitual, le tomó ojeriza a Mons. Georg Gänswein, secretario particular del Papa emérito, por no haber impedido que el libro saliera a la luz, y después maniobró mediante sus turiferarios para que la editorial no publicara más el libro como una coautoría entre Benedicto y Sarah, aunque la traducción en inglés de Ignatius Press siguió apareciendo como tal, sin modificación en su presentación. Así que si el cardenal Sarah está afirmando lo que está afirmando, no es una simple percepción suya sino fruto del trato que tuvo con el Papa emérito.

Esta es nuestra traducción de la entrevista con el cardenal Robert Sarah, aparecida en Il Giornale, Ago-27-2026.

«Pero la misa antigua es la que ayuda a los sacerdotes a celebrar mejor»

Nico Spuntoni


La denuncia de los abusos litúrgicos excesivos es uno de los caballos de batalla para el cardenal Robert Sarah, antiguo prefecto del Dicasterio para el Culto Divino. El purpurado ha vuelto a escribir en su último libro, El Cántico del Cordero. Música Sacra y Liturgia Celeste, escrito con Peter Cater y publicado por Cantagalli.

Su Eminencia, ¿Usted cree que existe aversión por el latín y el canto gregoriano en algunos sectores de la Iglesia?

«Me parece que la aversión de algunos círculos culturales autorreferenciales es más psicológica que realmente fundada, y pienso que es unicamente un problema anagráfico: cuando la generación del 68 desaparezca, también lo harán estos unilateralismos infundados que mortifican la estatura cultural misma del catolicismo latino».

Benedicto XVI estaba convencido de que la Forma Extraordinaria (la llamada Misa en Latín) podía influir positivamente en aquellas celebraciones de la Forma Ordinaria que carecían de sacralidad. ¿Tenía razón?

«Entre los efectos de la liberalización de la forma extraordinaria estaba la influencia positiva, incluso diría la corrección, de posibles abusos en la celebración de la forma ordinaria. Tales abusos son actos gravísimos con los cuales, sin embargo, nunca podemos identificar la forma ordinaria en sí misma. Muchos sacerdotes dan testimonio de que el descubrimiento de la forma extraordinaria les ha ayudado a celebrar mejor. Pienso que la intención de Benedicto XVI era también una actitud profundamente humilde y democrático: garantizar la máxima difusión para consentir al pueblo de Dios, a lo largo de las décadas, poder eligir cuál forma correspondiese mayormente a la implementación de la fe. Pero todo esto fue truncado por Traditionis Custodes mientras el Pontífice Emérito aún vivía».

¿Cuál es su valoración?

«No me pareció una decisión sabia ni respetuosa. Pero Benedicto, un hombre tan manso como un cordero, se dejó humillar y, así, en silencio y oración, ofreció su sufrimiento a Dios para identificarse mejor con el dolor de Cristo por su Iglesia y purificarla».

¿Qué piensa de la petición de abrogar las restricciones?

«El acceso a las formas rituales reconocidas y existentes por siglos jamás puede limitarse artificiosamente mediante decretos. Si un rito no sirviera a la fe, moriría autónomamente; si, por el contrario, custodia y promueve la fe, no lo limitemos, pues limitaríamos la preservación y la difusión de la fe misma».

¿Qué les diría a los muchos fieles atraídos por la liturgia antigua, pero que quizás tienen que recorrer kilometros para asistir a una misa?

«No puedo más que admirar esta gran expresión de amor a Dios. El fenómeno se está conociendo una difusión creciente. Si la jerarquía fuera realmente capaz de leer los signos de los tiempos actuales —y no los de 1968, que llegan todavía con retraso—, entonces se podrán abrir espacios de diálogo fraterno y sereno. No podemos como Iglesia hacer la guerra a quienes participan devotamente en la misa, sólo porque prefieren una forma en lugar de otra: esta es una actitud miope y del todo ideológica, por lo tanto no pastoral y no cristiana. Es perjudicial, destructiva para la Iglesia».

Sunday, August 2, 2026

Postura De León XIV Sobre Liturgia Tradicional Estaría Plasmada En El Documento Del Cardenal Roche Distribuído A Los Cardenales En El Consistorio Extraordinario De Enero 2026

Un artículo aparecido hoy en La Razón de Madrid con el titular “León XIV se planta frente a la misa en latín y de espaldas” (en la imagen, click para ampliar), más bien parecido a una pieza apologética del cardenal Roche, citando a una fuente anónima vaticana, afirma que la posición de León XIV respecto a la liturgia tradicional ya sería de conocimiento público y estaría plasmada en aquel documento sobre la liturgia de autoría del cardenal Arthur Roche, prefecto del Dicasterio para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos, de cuya existencia inicialmente simplemente se supo fue distribuído a los cardenales que participaron en el consistorio extraordinario de Enero 2026, pero días más tarde fue revelado su texto integral por dos medios diferentes y de forma independiente. En aquel consistorio se había informado a finales de 2025, uno de los temas a tratar sería el de la liturgia, pero ello fue abortado dejando por fuera de agenda dicho tema. El artículo de La Razón ha aparecido a raíz de la reciente reafirmación del cardenal Roche en una entrevista de que sobre la liturgia tradicional el Papa León no cambiará la línea ya establecida por Francisco. Como ya se ha anotado, esta posición no es conciliable con lo escrito en una carta a los obispos franceses en Marzo pasado por el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado, a nombre de León XIV, en la cual se les pide “proponer soluciones concretas que permitan la inclusión generosa de personas sinceramente comprometidas con el Vetus Ordo”, presumiblemente el modelo que serviría de base para ser aplicado en toda la Iglesia.

Citamos seguidamente la parte aquella en la que La Razón cita la anónima fuente vaticana, de la cual no sabemos si está directamente relacionada o involucrada con la materia y está familarizada con ella.

De ahí vendría esa determinación con la que ahora se expresa el cardenal Roche. En cualquier caso, el Papa matemático ya vendría reflexionando sobre esta cuestión desde el inicio de su pontificado. Así, según ha podido saber LA RAZÓN, habría resultado determinante la celebración del primer consistorio extraordinario de cardenales que tuvo lugar a comienzos de año. En la primera jornada del foro púrpura, el miércoles 7 de enero, León XIV dejó elegir a los convocados que eligieran dos de los cuatro temas propuestos que considerasen más importantes para debatir: la sinodalidad, la evangelización, la reforma de la Curia y la liturgia. Por amplia mayoría, los cerca de 170 purpurados descartaron la cuestión litúrgica y el gobierno central de la Iglesia. Teniendo en cuenta el desinterés de los participantes, Roche distribuyó entre todos ellos un documento de un folio y medio firmado por él sobre la liturgia en el que se respalda la postura de Francisco y su motu proprio. Se habla de una «visión dinámica» de la tradición y de la necesidad de una «urgencia» de formación. A la par, se remite a Benedicto XVI para definir la Tradición (con mayúsculas) no como una «transmisión de cosas o de palabras, una colección de cosas muertas», sino como un «río vivo». Y sentencia que la reforma «querida» por el Vaticano II «no solo está en plena sintonía con el sentido más verdadero de la Tradición, sino que constituye una forma elevada de ponerse al servicio de la Tradición para que esta, como un gran río, conduzca a la Iglesia al puerto de la eternidad».

Tras ser repartido a los cardenales, el folio no tardó en ser filtrado al exterior en foros digitales de tinte tinte conservador, que se precipitaron a tachar el escrito de polémico, parcial y tendencioso, como si la distribución entre sus compañeros en la sala hubiera sido cosa suya o accidental. Este periódico ha podido confirmar que el cardenal repartió el texto a petición de León XIV y, por tanto, con su aval sobre el contenido. Y es que, al parecer, el documento habría sido escrito por Roche y el equipo de su Dicasterio a petición del Pontífice que posteriormente lo supervisó. «No cambió ni una coma», aseguran fuentes vaticanas, que comparten cómo «la entrega del documento a los cardenales venía a ser una visibilización de la postura del nuevo Papa ante esta cuestión, no una provocación de Roche como algunos quisieron interpretar, desligándolo de su jefe».

De hecho, en estos meses se han incrementado las presiones a León XIV para tumbar «Traditionis Custodes» e, incluso, para defenestrar a Roche. Ni lo uno ni lo otro. «Sin embargo, el segundo consistorio convocado para este mes de junio ha vuelto a confirmar que no es un tema que preocupe a la gran mayoría de la Iglesia, puesto que no surgió de forma espontánea en los diálogos. Es un asunto que quiere agitar una minoría ruidosa», suscribe la misma fuente.

Saturday, August 1, 2026

¿Qué Sugeriría Al Papa León Con Respecto A Traditionis Custodes?, Responde Arzobispo Salvatore Cordileone

Es de pensar que la notoriedad que en los días recientes ha alcanzado Mons. Salvatore Cordileone, arzobispo de San Francisco, EEUU, obedece a su nombramiento como miembro del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica. En una nueva entrevista, en este caso para un medio italiano, le preguntaron nuevamente sobre Traditionis custodes (recientemente referimos otra respuesta suya sobre el mismo tema). Seguidamente traducimos tres de sus respuestas, proporcionadas a Panorama, Ago-01-2026, sobre tres materias coyunturales y álgidas para la Iglesia, incluyendo la aludida sobre Traditionis custodes.

En su opinión, ¿cuáles son los riesgos teológicos y pastorales inherentes al Camino sinodal alemán?

“La Iglesia busca siempre comprender la cultura en la que vive para poder evangelizar mejor, incluso hoy, en un mundo en rápida transformación. Los obispos tienen la responsabilidad de salvaguardar la unidad de la fe y la comunión de la Iglesia. El camino que emprendemos debe permanecer arraigado en el Evangelio, en el magisterio de la Iglesia y en la tradición vivida y transmitida a lo largo de los siglos. La reforma en la Iglesia siempre es posible, pero debe ser una reforma en el interior de la Iglesia, no fuera de ella”.

¿Cuál es su opinión sobre la situación de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X?

“La reciente consagración de cuatro obispos por la Fraternidad sacerdotal San Pío X manifiesta una creciente falta de confianza que se ha estado gestando durante mucho tiempo. Ruego para que pronto se instaure un compromiso sincero y honesto con un diálogo constructivo, y que nuestro pueblo tenga un acceso más fácil a la Misa en su forma tradicional.

Usted es un reconocido defensor de la Misa en latín. ¿Qué sugeriría al Papa León con respecto a Traditionis Custodes?

“El Papa León, sus predecesores y otros altos prelados han todos subrayado la necesidad de una mejor formación litúrgica y una mayor reverencia en la Misa. En este sentido, no se han registrado progresos suficientes. Creo que una mayor familiaridad con la Misa Tradicional en latín puede contribuir a difundir una mayor devoción y reverencia por todas las formas de la Misa. Coincido con el Arzobispo Gänswein, quien en una entrevista reciente afirmó que ha llegado el momento de revocar las restricciones sobre la Misa Tradicional en latín. Necesitamos un mayor acceso a la Misa en latín para los fieles, pero también Misas Novus Ordo más reverentes e inspiradas en la tradición”.

Friday, July 31, 2026

Arzobispo Salvatore Cordileone Considera No Realista Mantener Restricciones De Traditionis Custodes

El arzobispo de San Francisco, EEUU, Salvatore Cordileone, fue entrevistado en el programa “The World Over” de la cadena televisiva estadounidense EWTN, Jul-30-2026. La entrevista era principalmente por su nombramiento el pasado Sábado como miembro del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica, pero como coyunturalmente en la fecha de la entrevista se habían producido aquellas declaraciones del cardenal Arthur Roche, prefecto del Dicasterio para el Culto Divino, afirmando que “el Papa León no va a cambiar Traditionis Custodes, ni va a volver a Summorum Pontificum”, y el arzobispo Cordileone ha sido uno de los que ha pedido mayor acceso a la liturgia tradicional, le preguntaron al respecto. Esta es nuestra transcripción y traduccion adaptada de la parte concerniente de la entrevista a Mons. Cordileone (en el video desde 04:11 hasta 07:11).

Usted pidió públicamente, cito, “acceso más fácil a la forma tradicional de la Misa”, para que los fieles estuvieran menos inclinados a buscar la Misa Tradicional en Latín de forma ilícita. Ahora, muchos sacerdotes y obispos piden que se flexibilicen las restricciones del Papa Francisco. Sin embargo, hoy, en una nueva entrevista, el Cardenal Arthur Roche, jefe del Dicasterio para el Culto Divino del Vaticano, declaró a The Tablet que “el Papa León no va a cambiar Traditionis Custodes ni va a volver a Summorum Pontificum”. Esa fue la orden del Papa Benedicto XVI que permitió una mayor libertad en la celebración del antiguo rito. Arzobispo, ¿cuál es su reacción a esto?

No sé qué tan bien conoce la voluntad del Santo Padre. Pero creo que algo que está claro para todos es que el Santo Padre quiere unir a todos. Él se preocupa por la unidad. Mi preocupación es que si estas restricciones se mantienen, como dije en mi declaración, la gente sentirá que no tiene otra opción que buscar dónde nutrirse espiritualmente de la forma más tradicional en que la Iglesia celebra el culto. Tendrán que buscar fuera de las instituciones y comunidades oficialmente aprobadas. Y lo harán. Así que creo que hay preocupación por la unidad en ambos lados. Uno, si se mantienen las restricciones, la gente acudirá a estos otros grupos que no están en plena comunión con la Sede de Roma. Pero si se les permite el acceso libremente, debemos asegurarnos de que quienes asistan a la Misa estén en plena comunión en cuanto a su fe y su aceptación de las enseñanzas del Concilio Vaticano II. Nuestra experiencia aquí en Estados Unidos, y creo que también en otros países, es que, en general, así es. Por lo tanto, creo que con algunas precauciones, podemos permitir un mayor acceso a la Misa y mantener la unidad dentro de la Iglesia.

Sí. ¿Las restricciones del Papa Francisco a la Misa tradicional en latín son sostenibles en este punto? Es decir, ¿cómo se concilia esto con el mensaje del Papa León a los obispos franceses, que les instó a ser más inclusivos con quienes aman la Misa tradicional, algo que dijo no hace mucho?

Para ser sincero, no creo que sea realista. Si observamos a la generación más joven, vemos que todos aman la tradición. Aman la forma más clásica en que la Iglesia celebra la Misa tradicional, lo que llamamos Misa tradicional, la forma de la Misa, antes de que fuera modificada por el Concilio Vaticano II. Incluso el orden de las Misas que ahora tenemos hechas de una manera más tradicional, con el sacerdote ad orientem, la música sacra, gran solemnidad y reverencia, ellos desean esta profunda tradición. Los transporta a un lugar muy profundo. Es imparable. Es lo que atrae a los jóvenes y seguirá haciéndolo.

Cardenal Roche Asegura Que León No Cambiará La Línea De Francisco Respecto A La Liturgia Tradicional

Esta es una información de Il Messaggero, Jul-31-2026.

Misa en latín, León XIV no cambiará la línea de Francisco (lo aseguró el cardenal Roche)

Franca Giansoldati
viernes 31 julio 2026


Nada de un giro sobre la Misa en latín. Tras meses de rumores, expectativas y presiones del mundo tradicionalista, llega desde el Vaticano la desmentida más clara pronunciada hasta ahora. El Papa León XIV no tiene intención de modificar la Traditionis custodes, el motu proprio con el que Francisco en 2021 limitó drásticamente la celebración de la liturgia preconciliar, archivando de hecho el régimen de amplia liberalización introducido por Benedicto XVI con Summorum Pontificum.

Quien cerró el debate fue el cardenal Arthur Roche, prefecto del Dicasterio para el Culto Divino, considerado desde siempre el principal intérprete de la línea litúrgica de Francisco. En una entrevista al semanario británico The Tablet, Roche excluyó cualquier cambio de rumbo: «No, el Papa León no modificará la Traditionis custodes y no volverá a Summorum Pontificum».

Palabras destinadas a decepcionar a aquella parte del mundo católico que, desde la elección de León XIV, esperaba una revisión de las restricciones impuestas por el predecesor. La expectativa estaba alimentada tanto por el perfil del nuevo Pontífice, considerado menos conflictivo en el plano litúrgico, como por algunas señales de apertura surgidas en los primeros meses del pontificado.

Para Roche, sin embargo, el tema no se refiere simplemente a la posibilidad de celebrar según el Misal de 1962. La cuestión, afirma, afecta directamente al significado eclesial de la Eucaristía. «Es un ámbito muy complejo, pero también muy importante, porque la Eucaristía es el sacramento de la unidad. Es el lugar donde todos deberíamos poder encontrarnos para celebrar juntos. Si la Eucaristía se convierte en motivo de división, entonces hay algo que no funciona».

El prefecto también se muestra poco inclinado a comprender las reivindicaciones de los grupos ligados al Vetus Ordo. «El Santo Padre ya les ha concedido la posibilidad de celebrar.

Entonces, ¿cuál es el problema?», observa, cuestionando lo que considera una actitud victimista. «Luego siguen diciendo que son perseguidos. ¿Pero perseguidos en qué sentido? ¿Por qué insisten en tocar una melodía en disonancia con la vida de la Iglesia?»

No sorprende que precisamente Roche se haya convertido, en los últimos años, en el principal blanco de las críticas del universo tradicionalista. Desde que dirige el Dicasterio para el Culto Divino ha apoyado con convicción la línea de Francisco, interpretando la Misa preconciliar como una concesión pastoral destinada a permanecer excepcional y no como una forma ordinaria de la vida litúrgica de la Iglesia.

Ya en 2022 había definido la celebración según el rito antiguo como una simple «concesión pastoral», sosteniendo que su difusión no podía convertirse en la normalidad, ya que el Concilio Vaticano II «cambió la dirección de la Iglesia». Un año después, en una entrevista a la BBC, reiteró el mismo concepto afirmando que, al haberse desarrollado la teología de la Iglesia, también la liturgia debía necesariamente evolucionar.

Fue precisamente durante su mandato que Francisco promulgó la Traditionis custodes, restringiendo sensiblemente los espacios para la liturgia tradicional y confiando a los obispos un control mucho más estricto sobre las celebraciones. Posteriormente el mismo Roche reforzó aún más la aplicación del motu proprio mediante una serie de respuestas interpretativas y rescriptos que limitaron aún más el uso del Misal de 1962.

La decisión de Francisco fue motivada por los resultados de la consulta mundial enviada a los obispos sobre la aplicación del Summorum Pontificum. Sin embargo, precisamente sobre este punto continúa concentrándose una de las principales objeciones de los tradicionalistas. La periodista estadounidense Diane Montagna ha sostenido, sobre la base de documentos internos publicados en los últimos meses, que la síntesis presentada al Papa no habría reflejado fielmente la orientación prevalente del episcopado. Según esa reconstrucción, muchos más obispos de lo que se había dado a entender habrían expresado un juicio favorable al mantenimiento de la disciplina introducida por Benedicto XVI. La Santa Sede no ha confirmado oficialmente esta interpretación, pero el caso sigue alimentando el debate.

La elección de León XIV había reavivado las esperanzas del frente tradicionalista. Varios cardenales y obispos favorables a una revisión de la Traditionis custodes han abordado personalmente el tema con el nuevo Pontífice. Entre ellos el cardenal Raymond Leo Burke, figura de referencia del tradicionalismo católico, que ha declarado públicamente esperar al menos un retorno al marco delineado por el Summorum Pontificum.

Algunas señales procedentes del nuevo pontificado parecían, de hecho, sugerir un enfoque menos rígido. En primavera León XIV había invitado al episcopado francés a identificar «soluciones concretas» para favorecer una «generosa inclusión» de los fieles sinceramente ligados al Vetus Ordo, respetando las indicaciones conciliares. También el cardenal Pietro Parolin, escribiendo en nombre del Papa, había asegurado que el Pontífice sigue con particular atención el desarrollo de las comunidades que celebran según el rito antiguo.

Es precisamente este el punto que hace especialmente relevantes las palabras de Roche. Más que desmentir un cambio de línea, el prefecto parece delimitar con precisión sus confines. León XIV parece dispuesto a favorecer un clima menos conflictivo y a alentar soluciones pastorales que eviten nuevas fracturas, pero sin poner en cuestión el marco jurídico construido por Francisco.

El enfrentamiento, por tanto, no parece en absoluto concluido. Al contrario. Si en el plano normativo la Traditionis custodes permanece intacta, en el plano pastoral continúa el pulso entre quienes esperan una progresiva distensión y quienes consideran que cualquier apertura corre el riesgo de reavivar una fractura litúrgica que Francisco había tratado de cerrar. La partida sobre la Misa en latín, al menos por ahora, cambia de tono pero no cambia de reglas.

La entrevista citada de The Tablet mayoritariamente no se relaciona con asuntos atinentes al dicasterio que conduce el cardenal Roche. Seguidamente traducimos la parte de él concerniente a la liturgia.

¿Será tan importante para el Papa León como lo fue para el Papa Francisco restringir la celebración de la Misa Tridentina?

“Bueno, permítanme decir, en primer lugar, que es un área muy compleja. Y es un area muy importante porque la Eucaristía es el sacramento de la unidad: es el lugar donde todos deberíamos poder estar juntos para celebrar la Misa. Así que si comienza a dividirnos, algo anda muy mal. Pero no, el Papa León no va a cambiar Traditionis Custodes, ni va a volver a Summorum Pontificum”.

“Es interesante. Cuando me reúno con grupos que quieren la liturgia antecedente, y les digo: ‘Bueno, el Santo Padre se la ha dado, ¿entonces cuál es el problema?’, no saben qué responder. Pero luego se van y dicen: ‘Seguimos siendo perseguidos’. ¿De qué manera perseguidos? ¿Por qué la banda sigue tocando una melodía que es discordante con la vida de la Iglesia?”

Entonces, si yo fuera una anciana que creció con la Misa Tridentina, ¿me diría Roche que la forma en que la practiqué de niña era incorrecta?

“No. Lo que hizo el Concilio Vaticano II fue afirmar que la Iglesia necesita ser más misionera de lo que había sido. Y que para preparar a las personas para la misión, el núcleo central de la vida de la Iglesia, que es la Eucaristía, debe nutrir a las personas de una manera diferente. La abundante enseñanza de las Escrituras que ahora se ofrece a través de la celebración de la Misa y los sacramentos es algo que antes no estaba disponible, pero ahora sí lo está”. Y mientras que en la Misa Tridentina se enfatiza que el sacerdote actúa en nombre de la congregación, “de hecho, cuando se celebra la Misa, dado que los bautizados son un pueblo sacerdotal, también celebran con el sacerdote”.

Monday, July 27, 2026

Adiós Vacaciones, ¿Hola Decisiones?

Pitazo final, no hay extratiempo ni tiros desde el punto de penal, las vacaciones de León XIV han finalizado, según informa Vatican News en su cuenta de X en italiano (nuestra traducción).

El Papa León XIV ha dejado Castel Gandolfo cerca de las 20:30. Al salir del Palacio Apostólico en coche, saludó desde la ventanilla a los grupos de fieles y periodistas presentes sin hacer declaraciones.

Entonces, lo que desearíamos es que ahora sí vengan decisiones drásticas, como el relevo de Roche o Tucho, la relajación o abrogación de Traditionis custodes, la cancelación de una buena vez por todas y sin dilaciones del Synodale Weg o camino sinodal alemán, en fin, decisiones gruesas y significativas, no solamente y exclusivamente podemos estar pendientes de si consagran en Suiza cuatro obispos sin mandato pontificio. ¡Soñar no cuesta nada!

Wednesday, July 8, 2026

Los Tradicionalistas No Cismáticos Piden Una Señal Al Papa

Este es un artículo de Matteo Matzuzzi en Il Foglio, Jul-08-2026. Traducción de Secretum Meum Mihi (con adaptaciones).

Los tradicionalistas no cismáticos piden una señal al Papa.

Los grupos fieles a Roma que celebran la Misa “antigua” no quieren ser confundidos con los lefebvrianos.

Matteo Matzuzzi


Roma. Después del palo, la zanahoria. No para los cismáticos que se autoproclaman depositarios de la palabra y la tradición, sino para un mundo de católicos fieles que, si bien están ligados a la Tradición, están en comunión con el Papa. Son ellos quienes ahora esperan una mirada paternal de parte de la Santa Sede, un “discreto gesto de misericordia”, para citar a Benedicto XVI, que los libere de las estrictas restricciones impuestas por el motu proprio Traditionis Custodes, con el que Francisco abolió de hecho el Summorum Pontificum ratzingeriano, del cual ayer se cumplieron diecinueve años de su promulgación. La cuestión es compleja. En 1988, Juan Pablo II decretó la excomunión (que era automática) para Lefebvre y los obispos por él consagrados, pero inmediatamente creó la comisión Ecclesia Dei, que tenía la tarea de acoger a quienes no deseaban romper con el Papa. De ahí, unos veinte días después, nació la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro, y mucho más tarde, en 2006, el Instituto del Buen Pastor. En 1990 se fundó el Instituto de Cristo Rey Sumo Sacerdote, con una profunda vocación misionera. En su carta del 29 de junio al Superior General de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, el Papa escribió que reconocía “la adhesión a la vida litúrgica, el compromiso en la formación sacerdotal, el celo apostólico y el deseo de fidelidad a la Tradición que caracterizan a muchas personas y comunidades afines a esa Fraternidad”. Algunos obispos, como el obispo de Oslo —quien ha manifestado su disposición a aumentar el número de celebraciones del Antiguo Rito si esto redunda para el “bien de las almas”—, ya han expresado su apertura sobre este frente. Traditionis custodes fue motivado principalmente del rechazo al Concilio Vaticano II que se percibía en muchas comunidades vinculadas a la Misa preconciliar y del uso de la concesión de Benedicto XVI para “aumentar las distancias, endurecer las diferencias y construir oposiciones que hieren a la Iglesia y dificultan su progreso, exponiéndola al riesgo de la división”, escribió el Papa Francisco en la carta que acompaña su motu proprio. El Pontífice señaló “un uso instrumental del Missale Romanum de 1962, que se caracteriza cada vez más por un rechazo creciente no sólo de la reforma litúrgica, sino del Concilio Vaticano II”. Si bien esto es cierto en varios casos, no puede considerarse una regla general.

¿Acaso todos los que participan en las Misas según el Misal de Juan XXIII se oponen realmente al concilio? Dada la innegable afluencia de jóvenes y familias jóvenes a las misas “tradicionalistas” —un fenómeno claramente visible en Francia, por ejemplo— ¿es concebible que la participación en ese rito sea simplemente una cuestión ideológica, y que los treintañeros y cuarentones que asisten sean miembros ad honorem del Coetus internationalis patrum de hiperconservadora memoria? No se trata de una cuestión de exterminación: León XIV, la única vez que se pronunció sobre el tema, hace un año en una entrevista, dijo que quería comprender mejor la situación, consultando a todos antes de decidir qué hacer. El objetivo es poner fin a una polarización ideológica que ha aplastado la comunión eclesial. Una solución podría venir de la propia Francia: el pasado marzo, el Papa envió una carta al episcopado local reunido en Lourdes, instándolos a buscar “soluciones concretas que permitan la inclusión generosa de quienes están sinceramente adheridos al vetus Ordo, respetando las orientaciones deseadas por el Concilio Vaticano II en materia litúrgica”. El cardenal Jean-Marc Aveline, arzobispo de Marsella y presidente de la Conferencia Episcopal Francesa, afirmó en los últimos meses que “la preocupación pastoral consiste en acoger lo que el Espíritu dice a estos jóvenes, a estas personas, y al mismo tiempo explicar el significado de la tradición, que se remonta a los concilios más recientes”. Esto apunta a un camino hacia la reconciliación que, si bien se mantiene inflexible en el tema del Concilio Vaticano II, podría conducir a la eliminación de ciertas obstinaciones grotescas adjudicables a Traditionis custodes: sobre todo, la prohibición de celebrar la Misa vetus ordo en una iglesia parroquial cuando es posible celebrarla en un campo deportivo. Los fieles al Papa y a la llamada forma “antigua” del rito piden que el deseo de “unidad” de León XIII se extienda también a ellos.

Wednesday, July 1, 2026

Acto Cismático, Espero Se Pueda Retomar El Diálogo, Cardenal Parolin Sobre Consagraciones Episcopales De La FSSPX/SSPX

Teníamos la impresión de que la Santa Sede se iba a pronunciar en cuestión de horas cuando se hubieran producido las consagraciones episcopales sin mandato pontificio de la FSSPX/SSPX visto que, según informaciones, la declaracion de excomunión ya estaba preparada y lista, pero no hay tal, ha pasado el tiempo y en los sacros palacios conservan un silencio que puede catalogarse hasta de sospechoso. La única voz que más o menos podriamos considerar relevante, más no autorizada porque no está directamente involucrada en todo este asunto, que se ha escuchado ha sido la del Secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin quien, durante un encuentro la tarde de hoy de la Asociación Internacional de Periodistas Acreditados ante el Vaticano en el Palazzo Borromeo, sede de la embajada de Italia ante la Santa Sede, fue interrogado sobre el coyuntural tema (nuestra traducción).

Esto es muy doloroso porque, hablando de la unidad de la Iglesia, un acto tal hiere profundamente. Evidentemente, esto es un acto que de por sí es cismático, pues sabemos que las ordenaciones episcopales sin el mandato pontificio rompen la unidad de la Iglesia y están sujetas tambien a sanciones muy precisas, precisamente, que son fundamentalmente la excomunión. Ahora, no sé los tiempos y los modos en que se impondrá esta excomunión. Mi esperanza es que, no obstante lo ocurrido hoy, se pueda retomar el diálogo y se pueda llegar a encontrar tambien aquí una solución. Un punto fundamental es el Concilio, es decir, si se acepta o no el Concilio Vaticano II. El Concilio Vaticano II es un hito en la historia de la Iglesia que debe ser aceptado y, digamos, implementado en la manera correcta.

Viniendo esas expresiones de uno de los instigadores de Traditionis custodes y reconocido enemigo de la liturgia según el Vetus Ordo, suena bastante raro por lo conciliadoras. A lo mejor ha primado en esas declaraciones el espíritu diplomático que caracteriza a Parolin y ha suavizado las expresiones sin dejar de acentuar la gravedad del asunto pero sin imprimir un tono dramático.

Thursday, June 25, 2026

«Entre Enfermedades Y Cismas, El Consistorio De Las Ausencias». Artículo En Il Giornale

Este es un artículo aparecido en Il Giornale, Jun-25-2026. Traducción de Secretum Meum Mihi.

LOS DOS DÍAS CON LOS CARDENALES EN EL VATICANO
Entre enfermedades y cismas, el Consistorio de las ausencias

Nico Spuntoni


El espectro del cisma se cernirá sobre el Consistorio extraordinario que León XIV abrirá mañana en el Vaticano. La segunda reunión con los cardenales convocada por Prevost, tras la de enero, se celebrará en vísperas de las consagraciones episcopales anunciadas por la Fraternidad San Pío X sin mandato pontificio y que probablemente acarreará la excomunión por cisma. Sin embargo, este tema no se tratará durante la reunión de dos días en el Aula Paulo VI. De hecho, como confesó un cardenal, la proximidad con las consagraciones habría motivado a la Santa Sede a cambiar la agenda original. La intención inicial era la de retomar los dos temas menos populares de la reunión anterior, incluida la cuestión litúrgica. Pero dado que esta última es uno de los obstáculos (aunque no el principal) en el diálogo con los lefebvrianos, el Palacio Apostólico prefirió evitarla. La liturgia antigua no es prerrogativa exclusiva de los seguidores de Lefebvre, sino que también la celebran institutos en plena comunión con Roma, que desde 2021 se enfrentan a las restricciones de Traditionis custodes. Sin embargo, este Consistorio no será el que diga al Papa si debe o no flexibilizar las normas con los tradicionalistas internos. Pero es un tema que seguirá siendo sumamente candente, ya que, según entendemos, cuanto más se acerca el día de las consagraciones, mayor es la preocupación de los miembros profesos y las monjas asociadas a la Fraternidad, que desean evitar una potencial excomunión.

Misa en latín aparte, el programa del Consistorio no ha sido del agrado de todos. Estará articulado en cuatro sesiones de trabajo sobre la situación internacional, Magnifica humanitas y el Sínodo, con un silencio informativo impuesto a los cardenales. Uno de ellos confiesa que al colegio le preocupa la complejidad del trabajo, que implica dividirlo en dos asambleas y veinte grupos, limitando a algunos de ellos la posibilidad de presentar sus ponencias ante toda la asamblea. La sospecha de algunos es que este formato fue inspirado por la secretaría general del Sínodo. No es casualidad que la sesión final del sábado por la tarde esté dedicada al «camino hacia la implementación del Sínodo», con una introducción del cardenal Mario Grech. Esto a pesar de que el Sínodo fue uno de los dos temas ya tratados en enero. Por lo tanto, se espera un Consistorio discreto, acentuado aún más por las importantes ausencias por motivos de salud, como las de los cardenales Joseph Zen, Péter Erdo y Willem Eijk.

Monday, March 30, 2026

¿Encontrará Francia La Solución A La «Cuestión Tradi»? Artículo De La Croix

Parece ser que León XIV le ha encomendado a los obispos franceses que encuentren un modelo local que servirá de base para la solución global al tema de la liturgia tradicional, según se deduce de un artículo publicado en La Croix, y es lo que primero ponen de manifiesto, luego de la asamblea de primavera de los obispos realizada la semana pasada en Lourdes en donde, como ya Ustedes saben, trataron el tema en específico a pedido del propio Papa vía una carta firmada por el cardenal Parolin.

Esta es una traducción de Secretum Meum Mihi.

¿Encontrará Francia la solución a la «cuestión tradi»?

Mientras que la liturgia podría estar en la agenda del próximo consistorio en Roma, en junio de 2026, los obispos de Francia discutieron, en Lourdes, a finales de marzo, la línea a adoptar respecto a las comunidades ligadas a la misa tridentina.


¿La solución a la «cuestión tradi» vendrá de Francia? La espera parece ser evidentemente fuerte desde el lado de Roma: según nuestras informaciones, el papa León XIV habría confiado personalmente al cardenal Jean-Marc Aveline, durante el consistorio de enero, el deseo de que reflexionara sobre posibles soluciones para resolver las tensiones en torno a la liturgia tridentina: ¿será necesario ratificar el motu proprio de Francisco que había restringido drásticamente la celebración de la misa según el antiguo rito después de la apertura permitida en 2007 por Benedicto XVI? ¿Suprimirlo? ¿o incluso proponer una tercera vía? «León XIV está preocupado por la unidad. Está extremadamente interesado en la cuestión y nos ha pedido que reflexionemos sobre algo», confirma un obispo.

Porque si otros países, encabezados por Estados Unidos, cuentan con importantes comunidades tradicionalistas, Francia, donde nació esta corriente, sigue siendo el epicentro, tanto por el dinamismo de sus fieles —como lo ilustra el éxito de la peregrinación de Chartres en Pentecostés— como por las tensiones persistentes en las diócesis. «Para el Papa, lo que se hace en Francia es un modelo», estima otro obispo que ha hablado de ello con León XIV.

Investidos de esta misión, y dado que la liturgia ha sido definida como una de las prioridades de trabajo para los cardenales por León XIV y podría figurar en la agenda del consistorio de junio, los obispos de Francia dedicaron una sesión al tema «Liturgia y tradición» durante su Asamblea de primavera, el jueves 26 de marzo en Lourdes. «Hay una voluntad compartida de ir realmente al fondo de las cosas», relata, al salir de esta secuencia que él animaba, Monseñor Olivier de Cagny, obispo de Évreux encargado con otros de las cuestiones litúrgicas en la Conferencia de los Obispos de Francia (CEF). «Es la primera vez que escucho tan claramente que el tema debe ser tratado a nivel teológico, y no solamente pastoral y afectivo», observa. De hecho, todos hacen globalmente la misma constatación: la misa, en realidad, no es el tema principal. «Detrás de la liturgia, hay problemas de doctrina y de eclesiología, la cuestión de la aceptación del Vaticano II», subraya un obispo que tiene en su diócesis varias comunidades tradicionalistas.

Como señalan varios obispos, la Iglesia también debe reconocer ciertos excesos en la aplicación de la reforma litúrgica y ser sensible a lo que hoy atrae hacia esta liturgia: verticalidad, silencio, sentido de lo sagrado... No obstante, son nociones ambivalentes y a veces fantaseadas.  «Detrás de la atracción por lo bello y lo sagrado, hay todo un debate teológico que algunos no perciben: un Dios distante o un Dios que se hace proximo, es toda una relación con el mundo, con la libertad de conciencia, con el diálogo interreligioso», advierte así un obispo del Sureste. Así, los obispos han mencionado la necesidad de un trabajo profundo sobre las nociones de «sagrado», de «sacramento», y más aún de «tradición», una palabra «tramposa y a menudo mal entendida».  «Me encantaría que pudiéramos incluir a representantes de las comunidades tradicionales, incluidos los monasterios, en esta reflexión», afirma Monseñor de Cagny.

¿En cuanto a la dimensión política, que resurgió con la muerte de Quentin Deranque, en Lyon, joven converso con inclinaciones neofascistas que además frecuentaba una comunidad tradicionalista? «Detrás de la liturgia, a veces también puede haber una ideología político-religiosa, que se convierte en antisemitismo en ciertos círculos tradicionales», señala un obispo. «La liturgia es un mundo, y induce a una visión del mundo, analiza por su parte Monseñor de Cagny. Es imposible que no tenga también un vínculo con nuestra visión política. De ahí la necesidad de estar atentos respecto al apego a la liturgia y a la manera de promoverla».

Si la mayoría de la Asamblea se mostró determinada a abordar el tema de manera contundente, se expresaron varias posiciones: algunos, alineados con el motu proprio de Francisco, esperan de León XIV la misma firmeza; otros son favorables a ajustes, pero bajo condiciones: un leccionario y un calendario litúrgico comunes, la celebración de los otros sacramentos —bautismo, matrimonio, confirmación...— según el nuevo rito (posiblemente en latín), el regreso a la responsabilización de los obispos en su diócesis y, sobre todo, el fin del «exclusivismo», es decir, la negativa estricta a celebrar según el nuevo misal, juzgado por los obispos «inaceptable» (y contrario al espíritu del motu proprio de Benedicto XVI que deseaba un «enriquecimiento mutuo»).

Varios expresan así su incomprensión ante la negativa de los sacerdotes de la Fraternidad San Pedro, en particular, de unirse al obispo diocesano durante la misa crismal (obligatorio en el espíritu del derecho canónico, aunque no esté formalmente explícito), y su cansancio frente a lo que perciben como «una actitud poco clara», incluso «un doble lenguaje», citando en particular las amenazas que algunos seminaristas habrían sufrido de ser excluidos del seminario si llegaran a celebrar o concelebrar la misa de Pablo VI.

«Muchos de estos jóvenes sacerdotes tienen un importante celo misionero y podrían ayudarnos en nuestros diócesis si aceptaran celebrar en los dos ritos», lamenta otro obispo. «La liturgia toca lo íntimo del ser humano, es normal que suscite pasión, debates, pero no hasta el punto de formar comunidades que se combatan o se ignoren», puntualiza Mons. de Cagny, quien insiste en la importancia de un rito único «lo que permite a todos, independientemente de su sensibilidad, cohabitar en una plegaria común». Una unidad que podría ser profética: «En los próximos años, la Iglesia podría ser el único lugar donde coexistan personas muy diferentes. La Eucaristía está en el corazón de esto, ya que es el sacramento de la caridad y de la unidad». Cualquiera que sea la solución elegida, León XIV «no podrá prescindir de una clarificación», subraya un obispo, recordando las excepciones concedidas por el papa Francisco a algunas comunidades tradicionalistas después de Traditionis Custodes, lo que hace que este motu proprio sea «difícilmente aplicable».

Céline Hoyeau y Gonzague de Pontac, en Lourdes (Altos Pirineos), con Matthieu Lasserre  

Friday, March 27, 2026

El Cardenal Roche Afirma Que La Liturgia Tiene Como Objetivo Promover La Unidad, No Las Preferencias Personales

Es de los prefectos que habla poco, peor aún, no responde a los que se dirigen a su dicasterio (eso mismo afirmamos recientemente de un homólogo suyo), el cardenal Arthur Roche, prefecto del Dicasterio para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos ha aceptado una “extensa entrevista” con OSV News, Mar-17,2026. OSV News publica un primer artículo basado en dicha entrevista. De antemano les decimos que no esperen mucho, por ejemplo, el cardenal es de los que a estas alturas, ya recorrida más de una cuarta parte del siglo XXI, sigue defendiendo la especie aquella de que las concesiones que hicieron Juan Pablo II y Benedicto XVI para la celebración de la antigua liturgia, fueron “para aquellos que no podían adaptarse a la nueva forma de la Misa”. Ustedes mejor que nosotros saben que esa es una narrativa progresista, basta con dedicarle tiempo al asunto y buscar las diferentes entrevistas que concedió el cardenal Darío Castrillón, por entonces presidente de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, inmediatamente después de publicarse Summorum Pontificum, en las cuales reafirmaba, por ejemplo, “la intención, la mens, del Papa es conceder este tesoro para el bien de la Iglesia”.

Esta es una traduccion al español de Secretum Meum Mihi del artículo de OSV News, Mar-27-2026 (con adaptaciones), a la espera de que más adelante se animen a publicar la entrevista sin glosa.

El cardenal Roche afirma que la liturgia tiene como objetivo promover la unidad, no las preferencias personales

por Junno Arocho Esteves | 27 de Marzo de 2026

CIUDAD DEL VATICANO (OSV News) —
Los debates sobre la liturgia deben entenderse, en última instancia, desde la perspectiva de la unidad, no de las preferencias individuales, dijo el cardenal Arthur Roche, prefecto del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.

“Cuando vamos a la iglesia, no vamos a rendir culto simplemente como individuos sino como familia. Vamos juntos como la congregación que es llamada por Dios”, dijo el cardenal Roche a OSV News el 17 de Marzo en su oficina del Vaticano. “Este sentido de congregación se remonta a los tiempos del Antiguo Testamento. La Iglesia a la que pertenecemos no es un edificio, sino ‘piedras vivas’ edificadas sobre Cristo”.

Texto sobre liturgia entregado a los cardenales

Las declaraciones del cardenal surgieron a raíz de las recientes discusiones en torno a un texto que preparó sobre la liturgia y que fue distribuido a los cardenales durante el primer consistorio extraordinario del Papa León XIV en Enero.

El documento, que circuló entre los miembros del Colegio Cardenalicio pero no fue debatido formalmente durante la reunión del 7 y 8 de Enero, ofreció una defensa teológica e histórica de la reforma litúrgica posterior al Concilio Vaticano II y reafirmó las restricciones a la preconciliar Misa en latín establecidas por el “motu proprio” “Traditionis Custodes” (“Guardianes de la Tradición”) del Papa Francisco en 2021.

Tras las iniciales informaciones publicadas por el periódico italiano Il Giornale y la periodista estadounidense Diane Montagna, quien difundió el texto completo, National Catholic Reporter afirmó que el texto se distribuyó a los cardenales, pero que nunca se debatió formalmente. Después de que se publicara una copia del texto en línea, surgieron críticas de católicos tradicionalistas que se oponen a las restricciones a la celebración de la Misa en latín anterior al Concilio Vaticano II.

‘Presentación histórica adecuada’

Si bien no respondió directamente a las críticas específicas al documento, el cardenal Roche reiteró los principios que lo fundamentan y enmarcó el tema dentro de la concepción más amplia que la Iglesia Católica tiene del culto y la liturgia. El documento, dijo, presenta “una exposición histórica adecuada del desarrollo de la liturgia a lo largo de los siglos”.

En su extensa entrevista con OSV News, el cardenal Roche enmarcó los debates litúrgicos actuales dentro de la historia más antigua de la Iglesia, señalando la Primera Carta de San Pablo a los Corintios como prueba de que las tensiones en torno al culto no son nuevas.

La Eucaristía no es una invención humana

Al abordar las divisiones entre los primeros cristianos, explicó, San Pablo les recordó que la Eucaristía no era una invención humana, sino algo transmitido por el mismo Cristo y puesto en las manos de los Apóstoles.

“‘Lo que os he dado para celebrar, lo he recibido del mismo Jesús’”, dijo el cardenal, parafraseando la enseñanza del apóstol.

El cardenal Roche dijo que la cuestión fundamental siempre ha sido la fidelidad a lo que ha sido recibido, en lugar de adaptar la liturgia a preferencias personales o de pequeñas comunidades. La corrección de San Pablo, explicó, subraya que la Misa no está sujeta al control individual, sino que pertenece a toda la Iglesia.

Ese mismo principio, añadió, sigue siendo esencial hoy en día, a medida que los católicos abordan diferentes enfoques de la práctica litúrgica.

‘Traditionis Custodes’

En relación con los continuos debates sobre “Traditionis Custodes”, el cardenal Roche dijo a OSV News que el documento tenía su origen en la preocupación por cómo se estaba utilizando la forma antigua de la Misa dentro de la Iglesia.

Si bien los anteriores permisos otorgados durante los pontificados de San Juan Pablo II y Benedicto XVI fueron una concesión pastoral, el cardenal dijo que la situación había cambiado. “El Santo Padre comenzó a darse cuenta que la concesión concedida a quienes encontraban difícil el nuevo rito se promovía en contra de la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II”, dijo el cardenal. “Y esa promoción...en última instancia, es una promoción contra la unidad de la Iglesia”.

Una concesión para celebrar la antigua forma de la Misa

“El Papa Juan Pablo II y el Papa Benedicto XVI —antes del Papa Francisco— también otorgaron esta concesión para celebrar la antigua forma de la Misa para aquellos que no podían adaptarse a la nueva forma de la Misa”, explicó el cardenal.

No obstante, el cardenal Roche señaló que los católicos aún pueden celebrar la misa en latín preconciliar “por autorización papal”.

“Entonces me pregunto: ¿Por qué se está desarrollando todo este debate tan intenso? ¿Por qué todo este ruido, el redoble de tambores y el sonido de trompetas? ¿Qué más está pasando cuando se les ha concedido la concesión de esta misa? ¿Cuál es el problema? Claramente hay algo más en juego”, dijo.

El atractivo de la Misa en latín para un número creciente de personas

Al ser preguntado sobre el atractivo que un número creciente de católicos siente hacia la Misa en latín, el Cardenal Roche señaló que, para algunos, esa atracción está determinada en parte por el contexto cultural de la vida moderna y el constante “ruido” de la sociedad contemporánea.

“Cuando la gente entra en una iglesia silenciosa, ese silencio les resulta muy atractivo. (El ruido) desaparece”, explicó. “Creo que eso es parte del atractivo para mucha gente, también la música y la reverencia, que también representan un desafío para el Novus Ordo; eso también debería ser igualmente atractivo cada Domingo. Enfrentar un rito contra otro es perder de vista el tema que se está tratando. Esto no es un juego. Aquí debe haber concesiones mutuas”.

En respuesta a las preocupaciones sobre los abusos litúrgicos, el cardenal afirmó que tales problemas no son exclusivos de la Misa posterior al Concilio Vaticano II, sino que han existido a lo largo de la historia de la Iglesia.

Abusos litúrgicos debidos a la ‘falta de formación’

“Siempre ha habido abusos y siempre causados por falta de formación o por un profundo malentendido. En tiempos de Pablo —San Pablo en Corinto— también hubo abusos”, dijo.

Sin embargo, el prefecto del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos advirtió contra la reducción de la liturgia a preferencias o controles personales.

“Si crees que la liturgia es algo que puedes controlar y organizar de acuerdo a tus propias preferencias, entonces estás dejando a Dios fuera de la ecuación”, dijo.

Thursday, March 26, 2026

El Giro Del Cardenal Parolin Sobre La Misa En Latín

El cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado de la Santa Sede, ha vuelto ha pronunciarse sobre la liturgia tradicional. Fue hoy al márgen de un evento en el propio Vaticano organizado por la Biblioteca Apostólica Vaticana, cuando recibió una pregunta del corresponsal de The Catholic Herald, a raíz de la carta firmada por él pero a nombre del Papa, y enviada a los obispos de Francia en la cual en uno de sus pasajes se refería al tema. Las palabras del cardenal Parolin, según Niwa Limbu, que fue el periodista que le formuló la pregunta, serían las que traduciremos seguidamente. Con esta versión tenemos el problema de que son palabras en inglés, lo cual no proporciona un 100% de seguridad porque el cardenal respondió originalmente en italiano.

Creo que todos compartimos esta, digamos, evaluación que el Papa da, ¿verdad?

En el sentido de que la liturgia no debe convertirse en una fuente de conflicto y división entre nosotros. Será necesario encontrar la fórmula, bueno, esto creo, será necesario encontrar la fórmula que pueda satisfacer las legítimas necesidades. Pero creo que, bueno, esto puede suceder sin convertir la liturgia en un campo de batalla.

Un reporte en italiano sobre exactamente el mismo tema de agencia SIR, Mar-26-2026, del cual suponemos reporta las palabras originales en italiano pronunciadas por el cardenal Parolin, nos deja un sabor ligeramente diferente. Aquí traducimos y agrupamos en un mismo párrafo las palabras entrecomilladas atribuidas al cardenal Parolin por la agencia.

«Todos compartimos esta preocupación: la liturgia no debe convertirse en motivo de conflicto y de división entre nosotros. Se trata de encontrar una fórmula que pueda venir al encuentro de las legítimas exigencias. Pero creo que pueda haberla, sin hacer de la liturgia un campo de batalla».

Existe un reporte en español de Vatican News, Mar-26-2026, el cual al final hace una reseña bastante liviana de lo que dijo el cardenal Parolin sobre este tema de la liturgia.

Por último, se le planteó al cardenal una pregunta sobre la Misa tradicional, tras la publicación del mensaje del Papa —firmado precisamente por el Secretario de Estado— dirigido a los obispos franceses reunidos en sesión plenaria, en el que León XIV expresaba su preocupación por el hecho de que «sigue abriéndose en la Iglesia una dolorosa herida en torno a la celebración de la Misa» y pedía «incluir generosamente a las personas sinceramente vinculadas al Vetus Ordo». En la misma línea, Parolin reitera que «la liturgia no debe convertirse en motivo de conflicto y división entre nosotros». «Se tratará de encontrar la fórmula que pueda satisfacer las legítimas exigencias. Creo que puede haberla, sin convertir la liturgia en un campo de batalla».

El ingrediente que sí es novedoso, es que es bastante extraño que el cardenal Parolin esté emergiendo ahora con palabras conciliadoras sobre la liturgia tradicional y sus adeptos, visto que él es un denodado enemigo de ella e instigador de las medidas tomadas mediante el motu proprio Traditionis custodes.

El siguiente reporte de Franca Giansoldati en Il Messaggero, Mar-26-2026, comienza poniendo de manifiesto este volantin con el cual ahora nos viene el cardenal Parolin.

El giro del cardenal Parolin sobre la misa en latín

El cardenal Parolin cambia su postura y se alinea con la actitud conciliadora del Papa León XIV, buscando sanar divisiones en la Iglesia sobre la liturgia y la celebración de la misa tradicional.

Franca Giansoldati
jueves 26 marzo 2026


Es sorprendente el cambio de rumbo del cardenal Parolin: sobre la misa en latín ha cambiado de opinión y ahora se adapta a la línea moderada y dialogante del Papa León, quien en este tema intenta reparar los daños y devolver algo de paz a la Iglesia. Esta mañana, el cardenal Secretario de Estado admitió que la liturgia no debe convertirse en «un campo de batalla». A los periodistas que le pedían un comentario sobre la invitación del Papa dirigida ayer a los obispos franceses para encontrar una composición entre quienes siguen el rito ordinario y quienes piden restablecer la misa en latín, explicó: «Creo que todos compartimos esta valoración que da el Papa, en el sentido de que la liturgia no debe convertirse en un motivo de conflicto y de división entre nosotros. Se tratará de encontrar la fórmula que pueda responder a las legítimas necesidades».

Una posición personal evidentemente modificada.

Las facciones más conservadoras que hasta el año pasado denunciaban una persecución en curso hacia las comunidades tradicionalistas difícilmente olvidan la postura intransigente que había mostrado en este tema el Secretario de Estado. Para apoyar al Papa Francisco en esta cruzada polarizante con secuelas de difícil curación, han estado varios teólogos y liturgistas (provenientes de la universidad de San Anselmo) pero también obispos destacados del Dicasterio para el Culto Divino e incluso cardenales de la curia como el prefecto Roche y el Secretario de Estado, Parolin.

El enfrentamiento en su momento llevó al cardenal Burke a decir que estaba en marcha una «persecución». De hecho, en los años anteriores, bajo el pontificado de Bergoglio, se emitieron documentos restrictivos, medidas, advertencias dirigidas a obispos individuales e incluso se manipuló en la curia una encuesta con tal de sofocar a la pequeña minoría de católicos tradicionalistas. Casi una conspiración. La campaña vaticana para detener el uso del misal antiguo, utilizado con pasión por una exigua minoría de fieles en el mundo, terminó por encender una campaña de posiciones desgarradora, sin exclusión de golpes, que ahora está intentando sanar León.

Cuando fue elegido, en mayo del año pasado, León XIV, muchos cardenales de diversa procedencia respiraron aliviados de inmediato, entre ellos el estadounidense Burke: «Espero que él ponga fin a la persecución de los fieles en la Iglesia que desean adorar a Dios según el uso más antiguo del rito romano», había dicho. Como se sabe, bajo el pontificado anterior se inició una fortísima campaña que culminó en el Motu Proprio que barrió todo el camino hecho por Benedicto XVI para normalizar incluso a los pocos lefebvrianos cismáticos que quedaban.

Ayer el Papa León envió a los obispos de Francia (donde las heridas de esta guerra son muy evidentes) una carta con una rama de olivo. El mensaje fue claro para todos: pasemos página buscando «soluciones concretas que permitan incluir generosamente a las personas sinceramente unidas al Vetus Ordo, según las directrices establecidas por el Concilio Vaticano II en materia de Liturgia». Esto sin ocultar la grave preocupación por el hecho de que «siga abriéndose en la Iglesia una dolorosa herida respecto a la celebración de la Misa, el mismo sacramento de la unidad».

Pero ¿por qué el Papa Francisco y sus principales consejeros en la materia, entre ellos el teólogo de San Anselmo Andrea Grillo, el cardenal Roche y el Secretario de Estado Parolin, se mostraron tan contrarios al mundo tradicionalista? La respuesta la dio un día Bergoglio haciendo referencia al hecho de que esta pequeña minoría ultra era divisiva, muy influyente porque tenía dinero y además atraía jóvenes y vocaciones. En un pasaje de una entrevista Bergoglio criticaba también la atención por los ritos y la exterioridad litúrgica con palabras punzantes: «estas formas de vestir a veces esconden un desequilibrio mental, una desviación emocional, una dificultad de comportamiento, un problema personal que puede ser explotado».

Sunday, March 15, 2026

Primera Misa Pontifical Del Cardenal Eijk

Del mismo sitio de dónde nos vino el Catecismo Holandés, del mismo sitio dónde se inventaron la Comunión en la mano, del mismo sitio dónde nacio el más célebre enemigo de las apariciones de Fátima, una luz de esperanza, el cardenal Willem Jacobus Eijk celebró hoy su primera Misa Pontifical según el Vetus Ordo. La Misa se celebró en la iglesia de la Inmaculada Concepción en Oss, de la diócesis de 's-Hertogenbosch, Paises Bajos. Como es apenas obvio, el hecho no ha estado exento de críticas, motivo ir en contra de Traditionis custodes.

¿Quiere practicar su neerlandés?, aquí el video. Esperamos que a futuro publiquen la homilía del cardenal Eijk.

Thursday, March 5, 2026

León Se Reúne Con Autores De Libro Sobre Misa En Latín En EEUU
[Advertencia: Esta entrada ha sido actualizada para incluir la imágen, la cual no estaba disponible al momento de su publicación original]

Artículo de OSV News, Mar-05-2026. Traducción de Secretum Meum Mihi.

El Papa León XIV se reúne con autores de un libro sobre la Misa en latín en EE.UU.

por Courtney Mares
5 de Marzo de 2026


(OSV News) —
El Papa León XIV se reunió el 5 de Marzo con dos sociólogos que son coautores de un libro sobre los católicos que asisten a la Misa Tradicional en latín en los Estados Unidos.

Stephen Cranney, científico de datos y profesor de sociología en Catholic University of America, y Stephen Bullivant, profesor de teología y sociología de la religión en St. Mary’s University de Londres, tuvieron una audiencia privada con el Papa en el Vaticano.

Libro sobre la Misa en Latín se publicará en Noviembre

Ambos son coautores de “Trads: Latin Mass Catholics in the United States”, cuya publicación está prevista para Noviembre de 2026 por Oxford University Press. El libro se basa en datos originales de encuestas, trabajo de campo etnográfico y entrevistas en profundidad para examinar la comunidad de personas que asiste a la Misa tradicional en Latín en Estados Unidos.

La audiencia papal se produce en medio de la tensión existente en la Iglesia por la Misa tradicional en Latín, la cual el Papa Francisco decidió restringir en 2021 mediante el decreto “Traditionis Custodes”. Los autores afirman que su investigación, basada en datos, cuestiona las representaciones de los llamados “Trads” [tradicionalistas] en ambos extremos del debate.

En un artículo conjunto publicado en Julio de 2024, Cranney y Bullivant señalaron la falta de datos fiables sobre la asistencia a la Misa en Latín. “El grado en que la comunidad de la Misa Tradicional Latina (TLM) es un foco cismático de actitudes negativas hacia el Vaticano II es, en última instancia, una cuestión empírica que se puede investigar científicamente, y en este punto ha habido una clara falta de datos objetivos y recopilados sistemáticamente”, escribieron.

Datos que ofrecen una imagen más matizada

Los datos de su encuesta ofrecieron un panorama más matizado. Al preguntarles si aceptan las enseñanzas del Concilio Vaticano II, casi dos tercios de los encuestados respondieron que sí, en cierta medida: el 22 % estuvo muy de acuerdo, el 27 % de acuerdo y el 15 % estuvo algo de acuerdo. Solo el 4 % estuvo muy en desacuerdo.

Los investigadores también descubrieron que los grupos cismáticos representan una proporción relativamente pequeña de la comunidad general de la Misa en Latín. La Sociedad de San Pío X, que anunció recientemente que consagrará obispos sin la aprobación papal, solo cuenta con 103 capillas en Estados Unidos, en comparación con las casi 500 parroquias no pertenecientes a la FSSPX que ofrecían la Misa tradicional en Latín tras las restricciones de 2021. Antes de que entraran en vigor las restricciones, más de 800 parroquias ofrecían la Misa en su forma tradicional.

Enmarcar el nuevo trabajo como una medida correctiva

Bullivant, quien tiene doctorados de Oxford y la Universidad de Warwick y anteriormente ha escrito sobre la desafiliación católica, y Cranney, investigador no residente del Instituto de Estudios de Religión de la Universidad de Baylor, enmarcan su trabajo como una corrección a un área previamente tratada “sólo a través de artículos de opinión o análisis históricos o teológicos”.

La audiencia con el Papa León fue privada y el Vaticano no divulgó ningún detalle sobre la reunión. Bullivant declinó hacer comentarios para este artículo.

Fue una de las ocho audiencias celebradas por el Papa León el 5 de Marzo, incluyendo reuniones con varios jefes de Estado y de gobierno, entre ellos Mary Simon, gobernadora general de Canadá; Tharman Shanmugaratnam, presidente de Singapur; Alexander Van der Bellen, presidente de Austria; así como Ajay Banga, presidente del Grupo del Banco Mundial.

El Papa también recibió a varias figuras importantes de la iglesia, entre ellas el arzobispo Peter Soon-Taick Chung de Seúl, Corea del Sur; Obispo Emérito Pedro Daniel Martínez Perea de San Luis, Argentina; y el arzobispo Alfred Xuereb, nuncio apostólico en Marruecos.

Thursday, February 5, 2026

Entrevista Con El Superior General De La Fraternidad Sacerdotal San Pío X Sobre Consagración De Nuevos Obispos

La entrevista se realizó el propio día en que se produjo el anuncio de la consagración de nuevos obispos para la FSSPX/SSPX, pero solamente publicada hoy en varios idiomas. La entrevista fue realizada por el medio de comunicación perteneciente a la FSSPX/SSPX, FSSPX News, lo que antiguamente se conocia como DICI.

Entrevista al Superior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X

5 Febrero 2026

«Suprema lex, salus animarum»


1. FSSPX.Actualidad: Reverendo Superior General, acaba usted de anunciar públicamente su intención de proceder a nuevas consagraciones episcopales en el seno de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X el próximo 1 de julio. ¿Por qué anunciarlo precisamente hoy, 2 de febrero?

Don Davide Pagliarani: La fiesta de la Purificación de la Santísima Virgen reviste una importancia particular en la Fraternidad. En este día, los candidatos al sacerdocio reciben la sotana. La Presentación de Nuestro Señor en el Templo, que celebramos hoy, les recuerda que la clave de su formación y de su preparación para las Órdenes se encuentra en el don de sí mismos, que pasa por las manos de María. Es una fiesta mariana de suma importancia; cuando Simeón anuncia a Nuestra Señora una espada de dolor, le indica con claridad su rol de Corredentora junto a su divino Hijo. Nuestra Señora acompaña de la misma manera al futuro sacerdote en su formación y durante toda su vida: es Ella quien forma continuamente a Nuestro Señor en su alma.

2. Ha habido rumores insistentes sobre este anuncio en los últimos meses, especialmente tras el fallecimiento de Mons. Tissier de Mallerais en octubre de 2024. ¿Por qué ha esperado hasta ahora?

Al igual que Mons. Lefebvre en su día, la Fraternidad siempre ha procurado no adelantarse a la Providencia, sino seguirla, dejándose guiar por sus indicaciones. Una decisión de tal importancia no puede tomarse a la ligera, ni con precipitación.

Concretamente, tratándose de un asunto que obviamente concierne a la autoridad suprema de la Iglesia, se imponía, en primer lugar, emprender las oportunas gestiones ante la Santa Sede -como hemos hecho- aguardando, durante un plazo razonable, una respuesta. No podíamos tomar la decisión sin haber manifestado de manera concreta nuestro reconocimiento de la autoridad del Santo Padre.

3. En su homilía, Vd. dijo que había escrito al Papa. ¿Podría decirnos algo más al respecto?

El verano pasado escribí al Santo Padre para solicitar una audiencia. No habiendo recibido respuesta alguna, escribí una nueva carta, unos meses más tarde; una carta sencilla y filial, sin ocultarle ningún detalle acerca de nuestras necesidades. Mencionaba nuestras divergencias doctrinales pero, también, nuestro sincero deseo de servir sin descanso a la Iglesia católica, pues somos servidores de la Iglesia a pesar de la falta de reconocimiento canónico.

Una respuesta a esta segunda carta nos fue enviada desde Roma hace unos días, con firma del cardenal Fernández. Lamentablemente, esta respuesta desecha sin más nuestra proposición, sin ofrecernos una solución alternativa.

Esta propuesta, habida cuenta de las circunstancias absolutamente excepcionales en las que se encuentra la Fraternidad, consiste, en resumidas cuentas, en que la Santa Sede acepte dejarnos continuar provisionalmente en nuestra situación de excepción, por el bien de las almas que acuden a nosotros. Asimismo, reiteramos al Papa nuestra promesa de dedicar todas nuestras energías a la salvaguardia de la Tradición y a hacer de nuestros fieles verdaderos hijos de la Iglesia. Me parece que una propuesta así es, a un tiempo, realista y razonable, y que podría, en principio, recibir el beneplácito del Santo Padre.

4. Pero entonces, si aún no ha recibido ese permiso, ¿por qué considera que debe proceder de todos modos a las consagraciones episcopales?

Se trata de un medio extraordinario, proporcionado a una necesidad a un tiempo real y extraordinaria. Ciertamente, la simple existencia de una necesidad para el bien de las almas no implica, de suyo que, cualquier iniciativa en su favor quede automáticamente justificada. En nuestro caso, después de un largo período de espera, observación y oración, nos parece poder afirmar hoy que el estado objetivo de grave necesidad en el que se encuentran las almas, la Fraternidad y la Iglesia exige esta decisión.

Con el legado que nos ha dejado el papa Francisco, las razones de fondo que ya habían justificado las consagraciones de 1988 conservan toda su vigencia y se revelan, hoy, en muchos aspectos, incluso más pertinentes. El Concilio Vaticano II sigue siendo y es hoy más que nunca la brújula que guía a los hombres de Iglesia, y es poco probable que vayan a cambiar de rumbo en un futuro inmediato. Las grandes orientaciones que ya se perfilan para el nuevo pontificado, en particular tras el último consistorio, lo confirman plenamente: en ellas se percibe una determinación explícita de mantener la línea de Francisco como un camino irreversible para toda la Iglesia.

Es triste constatarlo, pero es un hecho: en una parroquia media, los fieles ya no encuentran los recursos necesarios para asegurar su salvación eterna. En particular, en lo que se refiere a la predicación íntegra de la verdad y de la moral católicas, así como a la administración de los Sacramentos tal como la Iglesia los ha concebido siempre. Este es el resumen del estado de necesidad. En este contexto crítico, nuestros obispos van envejeciendo y, con el crecimiento continuo del apostolado, ya no dan abasto para responder a las necesidades de los fieles en todo el mundo.

5. ¿En qué sentido considera Vd. que el consistorio del mes pasado confirma la dirección tomada por el papa Francisco?

El cardenal Fernández, en nombre del papa León, invitó a la Iglesia a volver a la intuición fundamental de Francisco, expresada en Evangelii gaudium, su encíclica clave: de manera simplificada, se trata de reducir el anuncio del Evangelio a su expresión primitiva esencial, en fórmulas muy concisas y contundentes –el «kerygma»–, con vistas a una «experiencia», a un encuentro inmediato con Cristo, dejando de lado todo lo demás, por valioso que sea; concretamente, el conjunto de los elementos de la Tradición, considerados como accesorios y secundarios. Este método de la nueva evangelización es el que ha producido el vacío doctrinal característico del pontificado de Francisco, que una parte importante de la Iglesia ha experimentado con tanta intensidad.

Ciertamente, en esta perspectiva hay que preocuparse siempre por ofrecer respuestas nuevas y adecuadas a las cuestiones que surgen; pero esta tarea debe realizarse a través de la reforma sinodal, y no redescubriendo las respuestas clásicas y siempre válidas, proporcionadas por la Tradición de la Iglesia. De este modo, en el supuesto «soplo del Espíritu» de esta reforma sinodal, Francisco ha podido imponer a toda la Iglesia decisiones catastróficas, como la autorización de la comunión para los divorciados vueltos a casar o la bendición de parejas del mismo sexo.

En síntesis: mediante el «kerygma», el anuncio del Evangelio se aísla de todo el corpus de la doctrina y de la moral tradicionales; y mediante la sinodalidad, las respuestas tradicionales son sustituidas por decisiones arbitrarias, fácilmente absurdas y doctrinalmente injustificables. El propio cardenal Zen considera que este método es manipulador y que atribuirlo al Espíritu Santo es blasfemo. Es de temer; por desgracia, que tenga razón.

6. Vd. habla de servicio a la Iglesia pero, en la práctica, la Fraternidad puede dar la impresión de desafiar a la Iglesia, sobre todo si contemplan nuevas consagraciones episcopales. ¿Cómo se lo explicaría al Papa?

Servimos a la Iglesia, ante todo, sirviendo a las almas. Esto es un hecho objetivo, independientemente de cualquier otra consideración. La Iglesia existe fundamentalmente para las almas: su finalidad es la santificación de las almas y su salvación. Todos los bellos discursos, los diversos debates y los grandes temas sobre los que se discute o podría discutirse carecen de sentido si no tienen como objetivo la salvación de las almas. Conviene recordarlo, porque hoy existe el peligro de que la Iglesia se ocupe de todo y de nada. La preocupación ecológica, por ejemplo, o la defensa de los derechos de las minorías, de las mujeres o de los migrantes, corren el riesgo de hacer perder de vista la misión esencial de la Iglesia. Si la Fraternidad San Pío X lucha por conservar la Tradición, con todo lo que ello implica, es únicamente porque estos tesoros son absolutamente indispensables para la salvación de las almas, y porque no persigue otra cosa, más allá del bien de las almas y el del sacerdocio ordenado a su santificación.

Al obrar así, ponemos al servicio de la Iglesia aquello que conservamos. Ofrecemos a la Iglesia no un museo de cosas antiguas y polvorientas, sino la Tradición en su plenitud y fecundidad: la Tradición que santifica las almas, que las transforma, que suscita vocaciones y familias auténticamente católicas. Dicho de otro modo: es para el propio Papa, en cuanto tal, para quien conservamos este tesoro, hasta el día en que se vuelva a comprender su valor y en que un Papa quiera servirse de él para el bien de toda la Iglesia. Porque es a esta última a quien pertenece la Tradición.

7. Vd. habla del bien de las almas, pero la Fraternidad no tiene misión sobre las almas. Al contrario, fue suprimida canónicamente hace más de cincuenta años. ¿En virtud de qué puede justificarse una misión de la Fraternidad respecto de las almas?

Se trata sencillamente de una cuestión de caridad. No queremos atribuirnos una misión que no tenemos. Pero, al mismo tiempo, no podemos negarnos a responder a la angustia espiritual de las almas que, cada vez se encuentran más perplejas, desorientadas, y perdidas. Piden auxilio. Y tras haber buscado durante mucho tiempo encuentran, de manera perfectamente natural, en las riquezas de la Tradición de la Iglesia, vividas íntegramente, con una alegría muy profunda, la luz y el consuelo. Respecto de estas almas, tenemos una verdadera responsabilidad, aunque no tengamos una misión canónica: si alguien ve en la calle a una persona en peligro, está obligado a socorrerla según sus posibilidades, aunque no sea ni bombero ni policía.

El número de almas que han acudido a nosotros no ha dejado de crecer con el paso de los años y ha aumentado, incluso, de manera considerable durante la última década. Ignorar sus necesidades y abandonarlas significaría traicionarlas y, con ello, traicionar a la propia Iglesia, pues, una vez más, la Iglesia existe para las almas y no para alimentar discursos vanos y fútiles.

Esta caridad es un deber que prima sobre todos los demás. El propio derecho de la Iglesia lo prevé así. En el espíritu del derecho de la Iglesia, expresión jurídica de esta caridad, el bien de las almas pasa antes que todo. Representa verdaderamente la ley de las leyes, a la cual todas las demás están subordinadas y frente a la cual ninguna ley eclesiástica prevalece. El axioma «suprema lex, salus animarum» –la ley suprema es la salvación de las almas– es una máxima clásica de la tradición canónica, retomada explícitamente, por otra parte, en el último canon del Código de 1983; en el actual estado de necesidad, de este principio fundamental depende, en última instancia, toda la legitimidad de nuestro apostolado y de nuestra misión respecto de las almas que acuden a nosotros. Se trata, por nuestra parte, de un papel de suplencia, en nombre de esta misma caridad.

8. ¿Es Vd. consciente de que el hecho de contemplar nuevas consagraciones episcopales podría colocar a los fieles que recurren a la Fraternidad ante un dilema: o bien la elección de la Tradición íntegra con todo lo que ello implica, o bien la «plena» comunión con la jerarquía de la Iglesia

Este dilema es en realidad sólo aparente. Es evidente que un católico debe conservar tanto la integridad de la Tradición como la comunión con la jerarquía. No puede elegir entre estos dos bienes, pues ambos son necesarios.

Con demasiada frecuencia se olvida, sin embargo, que la comunión se funda esencialmente en la fe católica, con todo lo que ello implica: empezando por una verdadera vida sacramental y por el ejercicio de un gobierno que predique esa misma fe y fomente su puesta en práctica, usando su autoridad no de manera arbitraria, sino verdaderamente en orden al bien espiritual de las almas confiadas a su cuidado.

Es, precisamente, para garantizar estos fundamentos, estas condiciones necesarias para la existencia misma de la comunión en la Iglesia, por lo que la Fraternidad no puede aceptar lo que se opone a esa comunión y la desnaturaliza, incluso cuando ello procede, paradójicamente, de aquellos mismos que ejercen la autoridad en la Iglesia.

9. ¿Podría darnos un ejemplo concreto de lo que la Fraternidad no puede aceptar?

El primer ejemplo que me viene a la mente se remonta al año 2019, cuando el papa Francisco, con ocasión de su visita a la península arábiga, firmó con un imán la conocida Declaración de Abu Dabi. En ella afirmaba, junto con el líder musulmán, que la pluralidad de las religiones había sido querida como tal por la Sabiduría divina.

Es evidente que una comunión que se fundara en la aceptación de tal afirmación, o que la incluyera, sencillamente no sería católica, pues implicaría un pecado contra el primer mandamiento y la negación del primer artículo del Credo. Considero que una afirmación así es más que un simple error. Es sencillamente inconcebible. No puede ser el fundamento de una comunión católica, sino más bien la causa de su disolución. Pienso que un católico debería preferir el martirio antes que aceptar tal afirmación.

10. En todo el mundo, la toma de conciencia de los errores denunciados desde hace tiempo por la Fraternidad progresa, especialmente en internet. ¿No convendría dejar que este movimiento se desarrolle con confianza en la Providencia, en lugar de intervenir mediante un gesto público fuerte como las consagraciones?

Este movimiento es ciertamente positivo, y no puede sino alegrarnos. Ilustra sin duda la plausibilidad de lo que defiende la Fraternidad y conviene alentar esta difusión de la verdad por todos los medios existentes. Dicho esto, se trata un movimiento que tiene sus límites, pues el combate de la fe no se limita a, ni se agota en discusiones y tomas de posición cuyo escenario sean la web o las redes sociales.

La santificación de un alma depende ciertamente de una profesión de fe auténtica, pero esta debe conducir a una vida verdaderamente cristiana. El domingo las almas no necesitan consultar una plataforma de internet. Lo que necesitan es un sacerdote que las confiese y las instruya, que les celebre la santa Misa, que las santifique verdaderamente y las conduzca a Dios. Las almas necesitan sacerdotes. Y para tener sacerdotes, hacen falta obispos. No «influencers». En otras palabras, hay que volver al mundo real, es decir, a la realidad de las almas y de sus necesidades objetivas concretas. Las consagraciones episcopales no tienen otra finalidad: garantizar, para los fieles comprometidos con la Tradición, la administración del sacramento de la confirmación, del orden y de todo lo que de ellos se deriva.

11. A pesar de sus buenas intenciones, ¿no piensa que la Fraternidad podría acabar, de algún modo, tomándose a sí misma por la Iglesia, o considerándose insustituible?

De ninguna manera la Fraternidad pretende sustituirse a la Iglesia ni asumir su misión; por el contrario, conserva una profunda conciencia de no existir sino para servirla, apoyándose exclusivamente en lo que la Iglesia misma ha predicado, creído y practicado siempre y en todas partes.

La Fraternidad es, del mismo modo, profundamente consciente de que no es ella quien salva a la Iglesia, pues solo Nuestro Señor, que no cesa nunca de velar por ella, puede guardar y salvar a Su Esposa,

La Fraternidad es, sencillamente, en circunstancias que no ha elegido, un medio privilegiado para permanecer fiel a la Iglesia. Atenta a la misión de su Madre, que durante veinte siglos ha alimentado a sus hijos con la doctrina y los sacramentos, la Fraternidad se consagra filialmente a la preservación y a la defensa de la Tradición íntegra, tomando los medios de una libertad sin equivalente para permanecer fiel a este legado. Según la expresión de Mons. Lefebvre, la Fraternidad no es más que una obra «de la Iglesia católica, que continúa transmitiendo la doctrina»; su papel es el de un «cartero que lleva una carta». Y su mayor deseo es ver a todos los pastores católicos unirse a ella en el cumplimiento de este deber.

12. Volvamos al Papa. ¿Le parece verosímil pensar que el Santo Padre pueda aceptar, o al menos tolerar, que la Fraternidad consagre obispos sin mandato pontificio?

Un Papa es ante todo un padre. Como tal, es capaz de discernir una intención recta, una voluntad sincera de servir a la Iglesia y, sobre todo, un verdadero caso de conciencia en una situación excepcional. Estos elementos son objetivos y todos los que conocen la Fraternidad pueden reconocerlos, incluso sin compartir necesariamente sus posiciones.

13. Esto resulta comprensible, en teoría. Pero ¿piensa Vd. que, concretamente, Roma pueda tolerar una decisión semejante por parte de la Fraternidad?

El futuro permanece en manos del Santo Padre y, evidentemente, de la Providencia. No obstante, hay que reconocer que la Santa Sede es a veces capaz de mostrar un cierto pragmatismo, incluso una flexibilidad sorprendente, cuando está convencida de obrar por el bien de las almas.

Tomemos el caso muy actual de las relaciones con el gobierno chino. A pesar de un verdadero cisma de la Iglesia patriótica china; a pesar de una persecución ininterrumpida de la Iglesia subterránea, fiel a Roma; a pesar de acuerdos regularmente renovados y luego violados por el gobierno chino, en 2023, el papa Francisco aprobó a posteriori el nombramiento del obispo de Shanghái por las autoridades chinas. Más recientemente, el papa León XIV acabó aceptando también a posteriori el nombramiento del obispo de Xinxiang, designado del mismo modo durante la vacancia de la Sede Apostólica, cuando el obispo fiel a Roma, varias veces encarcelado, seguía aún en funciones. En ambos casos, se trata evidentemente de prelados afines al gobierno, impuestos unilateralmente por Pekín con el objetivo de controlar la Iglesia católica china. Conviene subrayar que no se trata aquí de simples obispos auxiliares, sino de obispos residenciales, es decir, de pastores ordinarios de su diócesis (o prefectura) respectiva, con jurisdicción sobre los sacerdotes y los fieles locales. En Roma se sabe perfectamente con qué finalidad han sido elegidos e impuestos unilateralmente estos pastores.

El caso de la Fraternidad es muy distinto: no se trata en absoluto de colaborar con un poder comunista o anticristiano, sino únicamente de salvaguardar los derechos de Cristo Rey y de la Tradición de la Iglesia, en un momento de crisis y de confusión generalizadas en el que estos se encuentran gravemente comprometidos. Las intenciones y las finalidades no son, evidentemente, las mismas. El Papa lo sabe. Además, el Santo Padre sabe perfectamente que la Fraternidad no pretende de ningún modo conferir a sus obispos jurisdicción alguna, lo que equivaldría a crear una Iglesia paralela.

Francamente, no veo cómo el Papa podría temer un peligro mayor para las almas por arte de la Fraternidad que por parte del gobierno de Pekín.

14. ¿Piensa Vd. que, en lo que respecta a la Misa tradicional, la necesidad de las almas es hoy tan grave como en 1988? Tras las vicisitudes por las que ha pasado el rito de san Pío V –su liberalización por Benedicto XVI en 2007 y las restricciones impuestas por Francisco en 2021–, ¿hacia dónde nos dirigimos con el nuevo Papa?

Hasta donde yo sé, el papa León XIV ha mantenido cierta discreción sobre este tema, que suscita una gran expectación en el mundo conservador. Sin embargo, muy recientemente se ha hecho público un texto del cardenal Roche sobre la liturgia, destinado inicialmente a los cardenales que participaron en el consistorio del mes pasado. Y no hay razón para dudar de que dicho texto corresponda, en sus grandes líneas, a la orientación querida por el Papa. Se trata de un texto muy claro y, sobre todo, lógico y coherente. Lamentablemente, se apoya en una premisa falsa.

Concretamente, este texto, en perfecta continuidad con Traditionis custodes, condena el proyecto litúrgico del papa Benedicto XVI. Según este último, el rito antiguo y el nuevo serían dos formas aproximadamente equivalentes, que expresarían en todo caso la misma fe y la misma eclesiología, y que podrían, por tanto, enriquecerse mutuamente. Preocupado por la unidad de la Iglesia, Benedicto XVI quiso promover la coexistencia de ambos ritos y publicó en 2007 Summorum Pontificum. Para muchos, esto supuso providencialmente un redescubrimiento de la misa de siempre; pero a la larga dio lugar también a un movimiento de cuestionamiento del nuevo rito, movimiento que pareció problemático y que Traditionis custodes, en 2021, trató de frenar.

Fiel a Francisco, el cardenal Roche promueve a su vez la unidad de la Iglesia, pero conforme a una idea y mediante soluciones diametralmente opuestas a las de Benedicto XVI: aunque se mantiene la afirmación de la continuidad de un rito a otro a través de la reforma, se opone firmemente a su coexistencia. Ve en ella una fuente de división, una amenaza para la unidad, que debe superarse volviendo a una auténtica comunión litúrgica: «El bien primordial de la unidad de la Iglesia no se alcanza congelando la división, sino reencontrándonos todos en el compartir aquello que no puede sino ser compartido». En la Iglesia, «debería haber un solo rito», en plena sintonía con el verdadero sentido de la Tradición.

Se trata de un principio justo y coherente, pues la Iglesia, al tener una sola fe y una sola eclesiología, no puede tener sino una sola liturgia capaz de expresarlas adecuadamente… Pero es un principio mal aplicado, ya que, en coherencia con la nueva eclesiología posconciliar, el cardenal Roche concibe la Tradición como algo evolutivo, y el nuevo rito como su única expresión viva para nuestro tiempo; el valor del rito tridentino sólo puede ser considerado como superado y su uso, a lo sumo, una «concesión», «en ningún caso una promoción».

Que haya, pues, «división» e incompatibilidad actual entre los dos ritos: esto es lo que ahora aparece con mayor claridad. Pero no nos engañemos: la única liturgia que expresa adecuadamente, de manera inmutable y no evolutiva, la concepción tradicional de la Iglesia, de la vida cristiana y del sacerdocio católico es la de siempre. En este punto, la oposición de la Santa Sede parece más que nunca irrevocable.

15. El cardenal Roche reconoce, no obstante, que aún existen ciertos problemas en la aplicación de la reforma litúrgica. ¿Piensa Vd. que esto podría conducir a una toma de conciencia de los límites de dicha reforma?

Resulta interesante constatar que, después de sesenta años, todavía se admite una dificultad real en la aplicación de la reforma litúrgica, «cuya riqueza habría que descubrir»: es una cantilena que se oye siempre que se aborda este tema y que el texto del cardenal Roche no elude. Pero en lugar de interrogarse sinceramente sobre las deficiencias intrínsecas de la nueva misa y, por tanto, sobre el fracaso general de esta reforma; en lugar de reconocer el hecho de que las iglesias se vacían y las vocaciones disminuyen; en lugar de preguntarse por qué el rito tridentino sigue atrayendo a tantas almas… El cardenal Roche sólo ve como solución una urgente formación previa de los fieles y de los seminaristas.

Sin darse cuenta, entra así en un círculo vicioso, pues es la liturgia misma la que está llamada a formar a las almas. Durante casi dos mil años, las almas –a menudo analfabetas– han sido edificadas y santificadas por la propia liturgia, sin necesidad de formación previa alguna. No reconocer la incapacidad intrínseca del Novus Ordo para edificar a las almas, exigiendo una mejor formación todavía, me parece el signo de una ceguera irremediable. Se llega así a paradojas chocantes: la reforma fue buscada para favorecer la participación de los fieles; ahora bien, estos han abandonado la Iglesia en masa porque esta liturgia insípida no ha sabido alimentarlos; ¡y resulta que esto no tiene nada que ver con la propia reforma!

16. Hoy, en numerosos países, grupos ajenos a la Fraternidad se benefician todavía del uso del Misal de 1962. Esa posibilidad apenas existía en 1988. ¿No sería esta una buena alternativa, por el momento, que haría prematuras nuevas consagraciones episcopales?

La pregunta que debemos plantearnos es la siguiente: ¿corresponden estas posibilidades a lo que la Iglesia y las almas necesitan? ¿Responden de manera suficiente a la necesidad de las almas?

Es innegable que allí donde se celebra la Misa tradicional, irradia el verdadero rito de la Iglesia, con ese profundo sentido de lo sagrado que no se encuentra en el nuevo rito. Pero no se puede hacer abstracción del marco en el que tienen lugar estas celebraciones. Con independencia de la buena voluntad de unos u otros, el marco parece claro, especialmente desde Traditionis custodes, confirmado por el cardenal Roche: se trata del de una Iglesia en la que el único rito oficial, «normal» es el de Pablo VI. La celebración del rito de siempre se realiza, por consiguiente, bajo un régimen de excepción: quienes se adhieren a este rito reciben, por benevolencia gratuita, dispensas que les permiten celebrarlo, pero estas se inscriben en una lógica que es la de la nueva eclesiología y presuponen, por tanto, que la liturgia nueva sigue siendo el criterio de la piedad de los fieles y la auténtica expresión de la vida de la Iglesia.

17. ¿Por qué dice Vd. que no se puede hacer abstracción de este marco de excepción? ¿No se hace, pese a todo, un bien? ¿Qué consecuencias concretas habría que lamentar?

De esta situación se derivan al menos tres consecuencias nocivas. La más inmediata es la de una profunda fragilidad estructural. Los sacerdotes y los fieles que gozan de ciertos privilegios que les permiten usar la liturgia tridentina viven en la angustia del mañana: un privilegio no es un derecho. Mientras la autoridad los tolera, pueden dedicarse a sus prácticas religiosas sin ser molestados. Pero en cuanto la autoridad formula determinadas exigencias, impone condiciones o revoca de repente, por una razón u otra, las autorizaciones concedidas, sacerdotes y fieles se encuentran en una situación de conflicto, sin medio alguno de defenderse para garantizar eficazmente los auxilios tradicionales que las almas tienen derecho a esperar. ¿Cómo evitar de forma permanente semejantes casos de conciencia, cuando entre dos concepciones inconciliables de la vida de la Iglesia, encarnadas en dos liturgias incompatibles, una goza de pleno derecho de ciudadanía mientras que la otra es sólo tolerada?

En segundo lugar –y esto es sin duda más grave–, ya no se comprende la razón misma del apego de estos grupos a la liturgia tridentina, lo que compromete gravemente los derechos públicos de la Tradición de la Iglesia y, con ello, el bien de las almas. En efecto, si la misa de siempre puede aceptar que la misa moderna se celebre en toda la Iglesia, y si no reclama para sí más que un privilegio particular ligado a una preferencia o a un carisma propio, ¿cómo comprender entonces que esta misa de siempre se oponga de manera irreductible a la misa nueva, permanezca como la única verdadera liturgia de toda la Iglesia y que a nadie se puede impedir su celebración? ¿Cómo saber que la misa de Pablo VI no puede ser reconocida, porque constituye un alejamiento considerable de la teología católica de la santa misa, y que nadie puede ser obligado a celebrarla? ¿Y cómo son eficazmente apartadas las almas de esta liturgia envenenada para apagar su sed en las fuentes puras de la liturgia católica?

Por último, una consecuencia más lejana que se desprende de las dos anteriores: la necesidad de no comprometer, mediante un comportamiento considerado perturbador, una estabilidad frágil, reduce a muchos pastores a un silencio forzado cuando deberían alzar la voz contra tal o cual enseñanza escandalosa que corrompe la fe o la moral. La necesaria denuncia de los errores que están demoliendo la Iglesia, exigida por el propio bien de las almas amenazadas por este alimento envenenado, queda así paralizada. Se ilumina en privado a uno u otro, cuando aún se logra discernir la nocividad de tal o cual error, pero no es más que un murmullo tímido, en el que la verdad apenas logra expresarse con la libertad requerida… Especialmente cuando se trata de combatir principios tácitamente admitidos. Una vez más, son las almas a las que ya no se da luz y a las que se priva del pan de la doctrina del que, sin embargo, siguen hambrientas. Con el tiempo, esto modifica progresivamente las mentalidades y conduce poco a poco a la aceptación general e inconsciente de las diversas reformas que afectan a la vida de la Iglesia. También respecto de estas almas, la Fraternidad siente la responsabilidad de iluminarlas y de no abandonarlas.

No se trata de lanzar reproches ni de juzgar a nadie, sino de abrir los ojos y constatar los hechos. Ahora bien, estamos obligados a reconocer que, en la medida en que el uso de la liturgia tradicional sigue estando condicionado por la aceptación al menos implícita de las reformas conciliares, los grupos que se benefician de ella no pueden constituir una respuesta adecuada a las necesidades profundas que experimentan la Iglesia y las almas. Por el contrario, para retomar una idea ya expresada, es necesario poder ofrecer a los católicos de hoy una verdad sin concesiones, servida sin condicionamientos, con los medios para vivirla íntegramente, para la salvación de las almas y el servicio de toda la Iglesia.

18. Por otro lado, ¿no piensa usted que Roma podría mostrarse más generosa en el futuro respecto de la Misa tradicional?

No es imposible que Roma llegue a adoptar en el futuro una actitud más abierta, como ya ocurrió en 1988, en circunstancias análogas, cuando el Misal antiguo fue concedido a ciertos grupos para intentar apartar a los fieles de la Fraternidad. Si esto volviera a suceder, sería muy político y muy poco doctrinal: el Misal tridentino está destinado exclusivamente a adorar la majestad divina y a alimentar la fe; no puede ser instrumentalizado como una herramienta de ajuste pastoral o una variable de apaciguamiento.

Dicho esto, una benevolencia mayor o menor no cambiaría en nada la nocividad del marco descrito más arriba y, por tanto, no modificaría sustancialmente la situación.

Por otra parte, el escenario es en realidad más complejo: en Roma, el papa Francisco y el cardenal Roche han constatado claramente que ampliar el uso del Misal de san Pío V desencadena inevitablemente un cuestionamiento de la reforma litúrgica y del Concilio, en proporciones molestas y, sobre todo, incontrolables. Resulta, pues, difícil prever lo que ocurrirá, pero el peligro de quedar encerrados en lógicas más políticas que doctrinales es real.

19. ¿Hay algo que querría decirles, en especial, a los fieles y a los miembros de la Fraternidad?

Me gustaría decirles que el momento presente es, ante todo, un tiempo de oración, de preparación de los corazones, de las almas y también de las inteligencias, con vistas a disponernos a la gracia que estas consagraciones representan para toda la Iglesia. Todo ello en el recogimiento, en la paz y en la confianza en la Providencia, que nunca ha abandonado a la Fraternidad y no la abandonará ahora.

20. ¿Sigue usted esperando poder encontrarse con el Papa?

Sí, por supuesto. Me parece sumamente importante poder entrevistarme con el Santo Padre y hay muchas cosas que estaría encantado de transmitirle y que no he podido poner por escrito. Lamentablemente, la respuesta recibida por parte del cardenal Fernández no prevé una audiencia con el Papa. En cambio, evoca la amenaza de nuevas sanciones. 21. ¿Qué hará la Fraternidad si la Santa Sede decide condenarla?

Ante todo, recordemos que, en las presentes circunstancias, las eventuales penas canónicas no tendrían ningún efecto real.

No obstante, si llegaran a ser pronunciadas, con toda certeza, la Fraternidad aceptaría, sin amargura, este nuevo sufrimiento como ha sabido aceptar los sufrimientos pasados, y los ofrecería sinceramente por el bien de la propia Iglesia. La Fraternidad trabaja por la Iglesia y no hay duda de que, si se diera una situación semejante, no podría ser sino temporal, pues la Iglesia es divina y Nuestro Señor no la abandona.

La Fraternidad continuará, en suma, a trabajar lo mejor que pueda, con fidelidad a la Tradición católica y sirviendo humildemente a la Iglesia, respondiendo a las necesidades de las almas. Y seguirá rezando filialmente por el Papa, como siempre lo ha hecho, esperando poder verse un día liberada de esas eventuales sanciones injustas, como ya ocurrió en 2009. Estamos convencidos de que un día las autoridades romanas reconocerán con gratitud que estas consagraciones episcopales habrán contribuido providencialmente a mantener la fe, para mayor gloria de Dios y la salvación de las almas.

Entrevista concedida en Flavigny-sur-Ozerain el 2 de febrero de 2026
en la fiesta de la Purificación de la Santísima Virgen