Secretario De Estado: Esta Es La Grilla De Partida Para Sustituir A Parolin
Al parecer no es, como se había anotado previamente, Paolo Rudelli el candidato a reemplazar al cardenal Pietro Parolin como Secretario de Estado, al menos no el único. Un artículo de Il Tempo, Sep-05-2026, firmado por su vaticanista Francesco Capozza, trae cuál sería la grilla de partida, todos italianos, dando en la pole position al actual Nuncio ante el reino de España. Traducción de Secretum Meum Mihi.
Quién sustituirá a Parolin. Los tres nuncios italianos preferidos por el Papa
Piero Pioppo en pole position, tras una larga disputa en España con Sánchez. Los otros son Gabriele Giordano Caccia y Paolo Rudelli
FRANCESCO CAPOZZA
En los últimos días, este periódico ha analizado el indiscutible estancamiento en el gobierno central de la Iglesia, dieciséis meses después de la elección de Robert Francis Prevost al Solio pontificio. Hemos descrito cómo la Curia Romana sigue siendo un aparato ocupado todavía por hombres (y, por primera vez en la historia, mujeres) nombrados casi en su totalidad por Bergoglio, y hemos profundizado la composición del Colegio Cardenalicio, tambiel él moldeado en un 85% por Francisco, a la espera del primer Consistorio de este papa que ya no es «nuevo».
Sin embargo, hay un sector específico que, a diferencia de todos los demás en el vértice eclesiástico, León XIV ha metido mano con rapidez y cierta facilidad: las representaciones diplomáticas de la Santa Sede en todo el mundo. Ya en las primeras semanas de su pontificado, el papa de Chicago quiso estudiar cuidadosamente los expedientes de todas las nunciaturas más delicadas e importantes para la política exterior del Vaticano, y después de apenas un mes y medio, comenzó a mover y nombrar a sus primeros «embajadores». Las razones de esta inusual prisa para alguien tan reflexivo como Prevost son muchas, vale la pena mencionar al menos un par de aspectos. El primero es, sin duda, la situación geopolítica internacional, con dos guerras de alcance global a las puertas de Europa y unas relaciones personales bastante tensas con el actual inquilino de la Casa Blanca. Sin embargo, también hay una cuestión relacionada con hombres concretos y sus anteriores asignaciones bajo el pontificado de Francisco. Durante el pontificado de Bergoglio, la Secretaría de Estado y la consolidada maquinaria diplomática de la Santa Sede se habían redimensionado vigorosamente. El pontífice argentino tenía la costumbre —en este como en todos los demás ámbitos— de actuar personalmente, o a través de un puñado de fidelísimos, incluso en asuntos de política exterior y en las relaciones entre el Vaticano y los distintos Estados. En la práctica, parafraseando a Pío XII, a Francisco no le gustaban los «colaboradores, sino los simples ejecutores». Prevost, que no procede de la Pampa sino de la principal superpotencia mundial, entendió de inmediato que la densa red de nuncios apostólicos destinados en diversas misiones diplomáticas en el extranjero necesitaba un recambio inmediato.
Entre los numerosos representantes del Vaticano que han sido trasladados de una nunciatura a otra o nombrados de nuevo en los últimos meses, tres en particular suscitan cierta atención y la envidia de muchos de la vieja guardia bergogliana. Los tres gozan de gran estima por León, pero además comparten otra característica particular: son italianos. Monseñor Piero Pioppo, Nuncio Apostólico, trasladado de Indonesia a España tras una larga batalla diplomática (que 11 Tempo reveló en primicia hace meses) con el gobierno de Pedro Sánchez; Monseñor Gabriele Giordano Caccia, a quien Prevost trasladó del puesto de Observador Permanente ante la ONU al mucho más delicado cargo de Nuncio en Washington; y Paolo Rudelli, nuevo Sustituto de Asuntos Generales de la Secretaría de Estado, son los tres pilares de la diplomacia leonina. Además, sus nuevos cargos son tradicionalmente cardenales, y su origen geográfico facilitaría al pontífice la elección del de su próximo primer ministro.
Además, si bien no existe una práctica vaticana establecida para nombrar a un secretario de Estado italiano cuando el papa es extranjero, esto ha sido así durante los últimos cincuenta años. Por lo tanto, es plausible suponer que cuando León XIV decida reemplazar al cardenal Parolin, elegirá a un diplomático de origen italiano. Piero Pioppo destaca por encima de todos los demás; su trayectoria lo vincula a un cierto mundo tradicional, en particular al influyente cardenal Angelo Sodano, de quien fue secretario personal durante mucho tiempo y quien lo encaminó hacia la carrera diplomática. Con Tarcisio Bertone, enemigo declarado de su predecesor en la secretaria de Estado, Pioppo fue alejado de la Ciudad del Vaticano y enviado a la nunciatura en Camerún y Guinea Ecuatorial; sin embargo, con Bergoglio y Parolin, fue reubicado aún más lejos, en Indonesia. Solo en sus últimos meses el Papa Francisco cambió de opinión sobre este diplomático de Savona, y tras su agotador viaje a Asia y Oceanía en otoño de 2024, encargó a Parolin la búsqueda de un puesto más cercano y adecuado para este hombre, tan marginado durante las dos últimas décadas. No tuvo tiempo, pero León XIV remedió la situación imponiéndose al gobierno de Madrid, que inicialmente pretendía denegar la aprobación al nuevo nuncio en España elegido por el pontífice. La fama de Piero Pioppo en España crece día a día, al igual que la confianza que Prevost deposita en él, y muchos prelados están dispuestos a apostar a que será el futuro Secretario de Estado de León XIV.