Dos informaciones que se relacionan con la Basilica de San Pedro en el Vaticano.
La primera es más bien una foto muy oportuna, corresponde a un rayo que impactó el cupolone en la mañana de Mar-12-2026, durante una tormenta, captado y publicado por el periodista Michael Haynes en su cuenta de X. Imposible no hacer recuerdo de aquel otro rayo, un poco más famoso, producido inmediatamente después de la renuncia de Benedicto XVI en 2013.
Lightning strike on the Vatican this morning, during a thunderstorm over the city
— Michael Haynes 🇻🇦 (@MLJHaynes) March 12, 2026
🎥@MLJHaynes pic.twitter.com/2vvL16TLmr
La segunda información es que han puesto unos protectores de cristal alrededor del Altar de la Confesión, visto el incremento de profanaciones que ha sufrido.
Este es un artículo de El Debate, Mar-13-2026.
Follow @SECRETUMMEUMInstalan cristales alrededor del Altar de la Confesión ante posibles profanaciones en San Pedro
María Rabell García
13 mar. 2026
El Vaticano ha instalado cristales bajos de protección alrededor del Altar de la Confesión, que se encuentra debajo del Baldaquino de Bernini, para reforzar la seguridad de este espacio central de la Basílica de San Pedro tras la preocupante sucesión de actos de profanación registrados en el último año. Esta medida establece una barrera en un espacio que hasta ahora se accedía con relativa facilidad con solo franquear un cordón, a pesar de la presencia constante de personal de vigilancia.
En febrero del año pasado, un hombre subió al altar y arrojó al suelo seis candelabros de 1865, valorados en un total de 30.000 euros, que resultaron dañados. Más recientemente, el pasado 10 de octubre, se produjo un acto obsceno en el que un hombre orinó sobre el lugar sagrado tras saltar los controles de seguridad ante la mirada de los presentes, lo que obligó a realizar un rito penitencial de reparación.
Recientemente, durante la presentación de los actos por el cuarto centenario de la dedicación de la basílica, el cardenal Mauro Gambetti, arcipreste del templo, ha tratado de contextualizar estos incidentes, subrayando que se trata de hechos aislados frente a la magnitud de los 20 millones de peregrinos que han transitado por las naves de Bernini en el último año. El purpurado ha defendido que lo sucedido está «muy circunscrito», intentando evitar que la alarma social empañe la gestión de una administración que cuenta habitualmente con entre 40 y 60 personas dedicadas a la custodia del recinto.
Sin embargo, el refuerzo de la seguridad parece plantear un dilema que Gambetti maneja con cautela. Aunque el purpurado reconoció que se estaban planteando medidas de protección adicional para ciertos espacios, expresó su preocupación por no cruzar la línea que separa la protección necesaria de la «militarización» de un lugar de culto. Según el arcipreste, la basílica debe seguir ofreciendo un «sabor de libertad» a quienes entran, lo que explica que se haya optado por soluciones discretas como los cristales bajos en lugar de medidas más restrictivas.
Gambetti señaló una «crisis de valores» y el impacto de la cultura digital como catalizadores de estas ofensas, mencionando que existen «fragilidades que hoy están fuera de toda imaginación» en comparación con décadas pasadas. El purpurado lamentó especialmente el papel de las redes sociales y la proliferación de tutoriales que fomentan una cultura de la emulación, donde el aprendizaje y la conducta parecen dictados por lo que se publica en la red.


