¿Queremos Una Iglesia Que Se Autoproteja O Una Que También Se Deje Convertir Por Las Demandas De Las Mujeres Creyentes? Habla Sor Linda Pocher
¿Y qué deberíamos escribir aquí, “feliz dia de la mujer” o algo similar? No nos parece coincidencia que aparezca precisamente para estas fechas esta entrevista con sor Linda Pocher (imágen) en La Difesa del Popolo, Mar-07-2026. ¿El tema?, ¡pues Usted cuál cree que es! Traducción, con adaptaciones, de Secretum Meum Mihi.
Sábado 7 de Marzo de 2026
¿Qué Iglesia será? Las mujeres al centro.
Sor Linda Pocher: «¿Qué queremos? ¿Una Iglesia que se autoproteja o una que también se deje convertir por las demandas de las mujeres creyentes?»
Nicoletta Masetto
El debate sobre el papel de la mujer en la Iglesia está más vivo que nunca. La cuestión de la “desmasculinización” de la Iglesia, o quién puede acceder a un ministerio, revela interrogantes más profundos: ¿qué modelo de ministerio y qué tipo de Iglesia queremos? Si el ministerio sigue percibiéndose más como poder que como servicio, la confrontación sobre quiénes entran en él queda incompleta. Esto lo reitera sor Linda Pocher, salesiana, desde hace tiempo ocupada en estos temas. Hoy, como indica el camino sinodal, la reflexión, subraya, está llamada a trasladarse a la comunidad, donde las preguntas se convierten en experiencia y corresponsabilidad .
¿En qué punto está el camino sobre la “desmasculinización” de la Iglesia?
«Cada vez que se habla del diaconado femenino, las posturas se endurecen: hay quién teme una ruptura con la tradición, y quién lee cualquier prudencia como una clausura. Pero la cuestión es otra. No es solo el diaconado lo que está en juego: está en juego la idea de Iglesia que estamos defendiendo, a menudo sin darnos cuenta. En los diversos encuentros en los que participo surge un intenso trabajo teológico, y no faltan publicaciones y debates. Los tiempos no serán breves, pero tengo confianza, el proceso ha iniciado».
La Comisión de estudio del Vaticano frenó recientemente un cambio de rumbo.
«El informe reitera que, en el estado actual, el acceso de las mujeres al diaconado no puede afirmarse como un grado del sacramento del Orden. Algunos han interpretado esto como una clausura. En realidad, el texto deja abiertas preguntas decisivas: ¿qué es el ministerio? ¿Cómo se colocan el poder, el servicio y el reconocimiento en la vida eclesial? Si el diaconado se entendiera realmente como servicio, daría menos miedo. Pero en la práctica, el ministerio todavía se percibe como un poder simbólico y de decisión. La clave no es solo quién lo accede, sino el modelo que lo sostiene».
¿Qué indica la publicación del grupo de estudio?
«La señal es clara: el debate no está cerrado. La elección de la transparencia fue significativa, y el Papa no se ha pronunciado en modo definitivo. Esto dice que el debate sigue abierto».
¿Por qué habla de una cuestión “cultural”?
«Porque la desmasculinización de la Iglesia no es solo institucional o doctrinal. En Evangelii Gaudium, el papa Francisco recuerda que “la gracia presupone cultura”. Por siglos hemos identificado el cristianismo con la cultura europea, sin reconocer la brecha entre el Evangelio y las formas históricas. Hoy somos más conscientes de que la cultura debe ser continuamente evangelizada y el Evangelio continuamente recomprendido. El cambio que vivimos es parte de una gran conmoción cultural: pensemos en los roles de género y la familia. Ese mundo rígidamente ordenado ya no existe más. No se puede volver atrás».
¿Hay experiencias concretas?
«En algunas comunidades del norte de Europa, las mujeres ya coordinan comunidades, dirigen celebraciones sin Eucaristía, asumen responsabilidades pastorales. Pero el tema no se limita a las mujeres: se trata del papel de los laicos en este momento histórico».
¿Y en Italia?
«La situación es muy diferente de una diócesis a otra, de una parroquia a otra. En algunos contextos se está trabajando seriamente sobre los ministerios laicales, y un número cada vez mayor de mujeres dirigen oficios diocesanos, algo impensable hasta hace pocos años. En otros lugares el tema apenas está comenzando. Los procesos dependen de las personas».
¿ Cuál es la cuestion decisiva?
«No solo “cuándo” o “si” será posible el diaconado femenino. La pregunta más radical es: ¿qué Iglesia queremos? ¿Una Iglesia que se autoproteja o una que también se deje convertir por las demandas de las mujeres creyentes? Mientras solo hablemos del acceso a los ministerios, corremos el riesgo de no ver el punto central: ¿cómo se ejerce el poder en la Iglesia? Y sobre esto se juega el futuro del “nosotros” eclesial».
El debate-escucha parte desde la comunidad
¿Existe un deseo de diálogo en la comunidad?
«Sí —sostiene Linda Pocher— En las reuniones emerge una fuerte necesidad de escucha, que también es el corazón del camino sinodal. Escuchar no significa contar las mayorías, sino buscar un consenso más profundo. Además, el Sínodo ha dejado espacio para la experimentación en Diócesis y parroquias: allí se juega mucho».