Sunday, July 19, 2026

Bistró De La Cúpula De San Pedro, Listo Y A Punto. Celebrada Cena De Ensayo. León XIV Tendrá Última Palabra

No habíamos vuelto a saber nada sobre aquel proyecto del cardenal Gambetti de un Bistró en la terraza de la cúpula de la Basílica de San Pedro, al cual en un momento determinado pretendieron bajarle el perfil designándolo “pequeño punto de restauración” sin negar su existencia. Bien, esta herencia de Gambetti ya está lista y a punto, y salvo por una intervención directa de León XIV el bistró irá.

Información de Il Messaggero, Jul-19-2026.

El bistró bajo la cúpula: polémica en San Pedro

La inminente apertura de un bistró en la terraza de la Basílica de San Pedro genera debate entre quienes lo ven como un servicio turístico y quienes denuncian la comercialización de un lugar sagrado.

Franca Giansoldati
domingo 19 julio 2026


CIUDAD DEL VATICANO El bistró bajo la Cúpula se hará. No han bastado los llamamientos, los descontentos de la Curia ni una petición promovida por representantes del mundo católico para detener el proyecto más discutido de los últimos meses en el Vaticano. Tras un largo periodo de silencio, las obras se han completado y, salvo una intervención directa de León XIV, el punto de restauración debería abrir ya en septiembre en la terraza de San Pedro, en el punto más alto y panorámico del complejo, entre las gigantescas estatuas de los Apóstoles.

Junto al pequeño bar existente, donde hoy los visitantes pueden comprar una bebida o un café tras subir a la Cúpula, se ha habilitado un espacio de auténtica restauración, dotado de cocina y pensado para servir platos preparados. Será posible almorzar o cenar a pocos metros de la cima de la basílica construida sobre la tumba del apóstol Pedro, con una vista de 360 grados sobre la ciudad eterna.

Riesgos

El proyecto corre el riesgo de convertirse en un nuevo caso político y simbólico. Tras las polémicas por las cenas exclusivas organizadas en la terraza del Altar de la Patria -que incluso llegaron al centro de una interpelación parlamentaria por el uso del monumento al Soldado Desconocido como lugar de eventos privados- ahora el debate afecta directamente al Vaticano. Por un lado, están quienes consideran el bistró un servicio normal para los millones de turistas que cada año visitan la Cúpula; por otro, quienes denuncian la comercialización del lugar más simbólico de la cristiandad.

La iniciativa ha sido seguida personalmente por el cardenal Mauro Gambetti, arcipreste de San Pedro. Su mandato de cinco años ha expirado entretanto y León XIV aún no ha decidido si lo renovará. Según fuentes calificadas, el proyecto original preveía un maxi restaurante con capacidad para cientos de personas. Posteriormente el plan fue reducido, aunque manteniendo inalterada la filosofía.

En los últimos días algunos directivos de la Fábrica de San Pedro, que han seguido los trabajos de acondicionamiento, realizaron una inspección que concluyó con una degustación reservada, organizada para verificar el funcionamiento de la futura estructura y evaluar su potencialidad. El nuevo bistró ocupa los espacios en el lado opuesto respecto al actual bar.

Quienes han visitado el local afirman que la cocina es moderna y está plenamente operativa, lista para entrar en funcionamiento sin más intervenciones.

Ya el pasado febrero, durante una rueda de prensa, Gambetti había defendido abiertamente su proyecto. Si en la terraza existen desde hace años servicios higiénicos y un punto de bar, observó, no hay razón para impedir ofrecer un servicio de restauración a los visitantes que, pagando una entrada, llegan a la cima de la basílica. Una postura basada en una lógica orientada al negocio que suscitó no pocas dudas.

Tras esas declaraciones, el proyecto parecía haberse detenido. También porque el secretario particular del Papa, don Edgar Rimaycuna, fue visto haciendo una inspección en la Cúpula, alimentando la convicción de que el expediente había llegado finalmente al escritorio del Pontífice. Durante meses no se filtró más ninguna información y desde la Fábrica reinó el silencio. Ahora, en cambio, la apertura parece inminente.

Desde la Basílica se sigue sosteniendo que se trata solo de la ampliación del área destinada a la acogida de los visitantes, necesaria para distribuir mejor los flujos turísticos y ofrecer un servicio a quienes, tras subir a la Cúpula, desean quedarse a comer algo en pleno respeto de la sacralidad del lugar.

Sin embargo, las garantías no han apagado las críticas. Y nunca se ha detenido la petición online dirigida al cardenal Parolin, con la solicitud de bloquear cualquier ampliación de las actividades comerciales dentro de la Basílica y de verificar la compatibilidad canónica de la iniciativa. Los promotores hacen referencia al canon 1210 del Código: en los lugares sagrados "se admita solo lo que sirve al ejercicio y promoción del culto, la piedad y la religión", excluyendo "cualquier cosa ajena a la santidad del lugar".

La última palabra podría corresponder precisamente a León XIV, que hasta ahora ha preferido no exponerse públicamente sobre un proyecto destinado a dividir no solo al Vaticano, sino también a una parte del mundo católico.

Saturday, July 18, 2026

Exsecretario Del Dicasterio Para Los Textos Legislativos Explica Respuesta Del Vaticano A Consagraciones Episcopales Sin Mandato Pontificio De La FSSPX/SSPX

Estuvo 20 años y unos pocos días más como secretario del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, ahora Dicasterio, Mons. Juan Ignacio Arrieta quien, a AdVaticanum, intenta explicar el decreto y la nota explicativa del DDF, Jul-02-2026, a raíz de las consagraciones episcopales sin mandato pontificio de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. En el artículo se incluyen dos informaciones no provenientes de la entrevista misma pero relacionadas con el asunto tratado, la principal de ellas, el DDF no aceptaría el recurso interpuesto por la FSSPX/SSPX contra el decreto de Jul-02-2026.

Información de AdVaticanum, Jul-18-2026. Traducción de Secretum Meum Mihi.

El arzobispo canonista Arrieta explica la respuesta del Vaticano a los obispos de la FSSPX

Niwa Limbu
18 de Julio de 2026


El arzobispo Juan Ignacio Arrieta, exsecretario del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos y canonista, habla en exclusiva con AdVaticanum sobre la respuesta del Vaticano a las últimas consagraciones episcopales de la FSSPX, explicando qué significa en la práctica el reciente decreto para la Fraternidad, su clero y los fieles, incluyendo la validez de las confesiones y los matrimonios de la FSSPX.

En una entrevista exclusiva para AdVaticanum, el arzobispo Arrieta, antiguo Secretario del Dicasterio para los Textos Legislativos, ha dijo que la revocación de las facultades necesarias para la administración válida del sacramento de la Confesión para la FSSPX requiere la directa autorización del propio Papa.

La intervención del veterano canonista se produce tras la respuesta formal de la Santa Sede a las últimas consagraciones episcopales ilícitas de la Fraternidad. Las consagraciones han llevado al Dicasterio para la Doctrina de la Fe a emitir un decreto que declara excomulgados a los obispos implicados y advierte al clero y a los fieles que no se adhieran a lo que describe como un “movimiento cismático”.

Arrieta declaró a AdVaticanum que las recientes consagraciones son “una profunda herida a la unidad de la Iglesia instituida por Cristo”, haciéndose eco de la advertencia del Papa León XIV, emitida poco antes de que la ceremonia tuviera lugar. Rechazó la justificación que la Fraternidad ha esgrimido durante mucho tiempo, según la cual circunstancias extraordinarias crearon un “estado de necesidad” que permitía las consagraciones episcopales sin la aprobación papal.

“El argumento del ‘estado de necesidad’ invocado no parece razonable”, dijo el Arzobispo, argumentando que la consagración de obispos “es un elemento extremadamente sensible de la estructura misma de la Iglesia” y se llevó a cabo “en directa desobediencia al sucesor del Apóstol Pedro”.

Para el arzobispo Arrieta, la disputa va más allá de una simple ofensa canónica. Arrieta dijo a AdVaticanum que las últimas consagraciones revelan una divergencia más profunda en la eclesiología, y afirmó que demuestran que el razonamiento de la Fraternidad “se basa en una jerarquía de valores y categorías muy diferente a la que enseña la Tradición de la Iglesia Católica”, lo que hace que el diálogo doctrinal futuro sea “sumamente problemático”.

Su valoración situó los últimos acontecimientos dentro del patrón histórico establecido en 1988, cuando el arzobispo Marcel Lefebvre consagró a cuatro obispos sin mandato papal a pesar de meses de negociaciones con Roma. El arzobispo Arrieta recordó que el cardenal Édouard Gagnon había realizado una visita canónica al seminario de la Compañía de Jesús en Écône mientras se llevaban a cabo simultáneamente esfuerzos para restablecer la comunión.

Señala que las negociaciones decisivas fueron lideradas por el entonces cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y culminaron en un protocolo de acuerdo alcanzado a principios de Mayo de 1988. Según Arrieta, Lefebvre posteriormente se retiró de dicho acuerdo y rehusó firmarlo, poniendo fin así al esfuerzo de reconciliación.

Más allá de los debates teológicos, el arzobispo Arrieta dijo que Roma también había estado examinando posibles estructuras canónicas que pudieran acoger a la Fraternidad dentro del marco del Código de Derecho Canónico de 1983, en caso de que se llegara a un acuerdo.

Cuando esas negociaciones fracasaron, la atención se centró en establecer lo que se convertiría en la Pontificia Comisión Ecclesia Dei para ayudar a aquellos que deseaban seguir vinculados a la liturgia antigua sin dejar de estar en plena comunión con la Santa Sede.

El arzobispo Arrieta también señaló a AdVaticanum que, si bien la Santa Sede declaró excomulgados a Lefebvre, al obispo Antônio de Castro Mayer y a los cuatro obispos recién consagrados en 1988, nunca cuestionó la validez de sus ordenaciones episcopales, “entre otras cosas porque hacerlo habría reabierto cuestiones ecuménicas ya resueltas”.

El arzobispo también recordó que el papa Juan Pablo II emitió posteriormente el motu proprio Ecclesia Dei, confirmando que las consagraciones constituían un acto cismático al tiempo que establecía la Comisión Ecclesia Dei. Más de dos décadas después, en 2009, la Congregación para los Obispos levantó las excomuniones impuestas a los cuatro obispos supervivientes consagrados por el arzobispo Lefebvre, a pesar de que la competencia sobre tales ofensas graves ya había pasado a la Congregación para la Doctrina de la Fe tras Sacramentorum Sanctitatis Tutela.

Según Arrieta, esa transferencia de competencias explica por qué el presente caso ha sido gestionado por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe en lugar de por otro departamento del Vaticano.

Respecto al reciente decreto y la nota explicativa, el arzobispo Arrieta distingue primero entre los dos documentos publicados recientemente por el dicasterio. El decreto que declara excomulgados a los obispos, explica, es lo que los canonistas describen como “un acto debido”. En lugar de introducir una nueva pena, declara formalmente una situación jurídica ya establecida por el derecho canónico a través de la propia ofensa.

“Los dos documentos emitidos por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe son de naturaleza y alcance diferentes. El decreto ahora emitido representa, por parte del dicasterio, lo que se suele denominar un ‘acto debido’, en el sentido de que era un acto que el dicasterio estaba obligado a realizar; se limita a cumplir lo que prescribe el canon 1387 del Código, declarando para conocimiento general que los seis obispos involucrados se encuentran en situación de excomunión”.

Arrieta también señala que el obispo co-consagrante incurrió en la misma pena automática, haciendo referencia a una declaración interpretativa de 2011 emitida por el Pontificio Consejo para los Textos Legislativos sobre ordenaciones episcopales ilícitas en China. En ese caso, surgieron dudas sobre si los obispos habían actuado libremente bajo la presión de las autoridades civiles, lo que generó incertidumbre sobre si, de hecho, se había incurrido en una sanción automática. Argumenta que, en las circunstancias actuales, no existe tal incertidumbre, lo que hace necesario un decreto formal.

Añade que el decreto también contiene una advertencia formal al clero y a los fieles contra la adhesión al cisma.

“De hecho, lamentablemente, incluso el obispo co-consagrante ha incurrido en la pena automática del mencionado canon… En la situación presente no se plantea tal cuestión, por lo que el dicasterio tuvo que emitir un decreto formal de excomunión… El decreto actual del dicasterio también contiene una advertencia formal al clero y a los fieles para que no se adhieran al cisma”.

En referencia a la nota doctrinal explicativa, el arzobispo Arrieta explica que este segundo documento difiere fundamentalmente en su propósito. En lugar de declarar sanciones, explora las posibles consecuencias canónicas para quienes se identifican formalmente con la Fraternidad tras los últimos acontecimientos.

Señaló que la nota se basa directamente en un documento explicativo de 1996 emitido por el Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, que examinaba la situación jurídica de los católicos asociados al movimiento Lefebvrista tras las consagraciones de 1988.

Ese texto anterior concluía que las ordenaciones episcopales ilícitas habían “constituido la consumación de una situación progresiva global de índole cismática” y afirmaba que “hasta que no haya cambios que conduzcan al restablecimiento de esta necesaria communio, todo el movimiento lefebvriano debe considerarse cismático”.

Arrieta subrayó que la nota de 1996 distinguía cuidadosamente entre la realidad moral del cisma y el delito canónico que conllevaba sanciones legales. Asimismo, establecía que la adhesión formal requería tanto la aceptación interna de las posiciones cismáticas como su manifestación externa, criterios que se aplican de manera diferente al clero y a los fieles laicos.

Sin embargo, advierte que determinar la situación jurídica de los fieles a título individual sigue siendo considerablemente más complicado que evaluar el estatus de los propios obispos.

Más allá de la nota explicativa, el arzobispo Arrieta afirmó que muchos católicos comunes vinculados a las capillas de la Fraternidad pueden haber actuado de buena fe, en particular aquellos que han asistido a ellas durante décadas o que se criaron dentro de esas comunidades.

El exsecretario argumenta que algunos podrían catalogarse dentro de los principios enunciados en el decreto Unitatis Redintegratio del Concilio Vaticano II, relativo a los cristianos bautizados criados en comunidades eclesiales separadas. Asimismo, observa que la buena fe genuina podría constituir un “estado de necesidad” suficiente para impedir la aplicación automática de las penas canónicas previstas en el canon 1324. El derecho canónico, señala, exige una grave culpabilidad personal por malicia o negligencia antes de que se puedan imponer sanciones.

Al mismo tiempo, el arzobispo Arrieta insiste en que este principio no puede invocarse indiscriminadamente. “Nuestra conciencia no es autónoma y debe obedecer las enseñanzas y la autoridad de la Iglesia”, afirma, añadiendo que la responsabilidad personal depende, en última instancia, de la formación y el conocimiento de cada individuo.

También señala que, además de los seis obispos identificados en el decreto del dicasterio, los cómplices “sin cuya ayuda no hubiera sido cometida la ofensa” incurren igualmente en la misma pena automática según el canon 1329.

Quizás la parte más significativa desde el punto de vista práctico del análisis de Arrieta se refiere a la validez de los sacramentos administrados por el clero de la FSSPX tras el último cisma.

Afirma que, en las circunstancias actuales, el ministerio ejercido por los sacerdotes de la Fraternidad es ilícito salvo en caso de peligro de muerte. No obstante, la validez depende del sacramento en cuestión. La confesión y el matrimonio ocupan un lugar singular, ya que ambos requieren facultades canónicas específicas para su validez.

En cuanto a la confesión, Arrieta recuerda que el Papa Francisco otorgó a los sacerdotes de la FSSPX facultades para oír confesiones válidas durante el Jubileo Extraordinario de la Misericordia de 2015 mediante la encíclica Misericordiae Vultus. Al concluir el Jubileo, Francisco extendió esas facultades indefinidamente mediante la carta apostólica Misericordia et Misera en Noviembre de 2016.

Dado que esas facultades fueron otorgadas directamente por el Papa, Arrieta argumenta que solo otro acto papal podría revocarlas.

“Estos sacerdotes recibieron la facultad de oír confesiones mediante un acto pontificio, y se requiere un acto de la misma naturaleza para revocarla”, afirma, al tiempo que observa lo que describe como la paradoja de que los sacerdotes ejerzan facultades otorgadas por el Papa y, al mismo tiempo, actúen en desobediencia al Romano Pontífice.

AdVaticanum también puede revelar que contactó al arzobispo John Joseph Kennedy, secretario de la Sección Disciplinar del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, para solicitar aclaraciones sobre si se había emitido alguna carta apostólica, mandato pontificio u otro acto papal que revocara las facultades otorgadas a los sacerdotes de la FSSPX para escuchar válidamente confesiones. El dicasterio se negó a responder a la pregunta, limitándose a decir: “Sin comentarios”.

El matrimonio, sin embargo, presenta una situación canónica diferente.

En 2017, el Papa Francisco instruyó a la Comisión Ecclesia Dei para que permitiera a los obispos diocesanos delegar en los sacerdotes de la FSSPX la facultad de asistir válidamente en matrimonios en casos individuales, salvaguardando así la forma canónica exigida por la Iglesia. Según explicó Arrieta a esta publicación, dichas facultades dependían de la delegación de los ordinarios locales, en lugar de una facultad universal directamente vinculada a todos los sacerdotes de la Fraternidad.

Tras las últimas consagraciones episcopales, considera improbable que los obispos diocesanos puedan ahora otorgar legítimamente tales facultades.

“Las circunstancias actuales hacen improbable que un obispo pueda otorgar legítimamente tal facultad”, afirma, concluyendo que, por lo tanto, los matrimonios presenciados por sacerdotes de la FSSPX serían “canónicamente nulos por falta de forma canónica”.

Los seis obispos recién excomulgados se encuentran en una situación aún más grave. Arrieta señala que la declaración de excomunión les impide recibir los sacramentos y ejercer el ministerio eclesiástico, lo que conlleva mayores consecuencias morales y canónicas si se desobedecen dichas prohibiciones.

En desarrollos más recientes, la FSSPX ha impugnado formalmente el decreto del Vaticano del 2 de Julio. El arzobispo Arrieta no estuvo disponible para hacer más comentarios debido a su apretada agenda, ya que presentó sus respuestas antes del recurso preliminar de la Fraternidad. Sin embargo, esta publicación puede revelar que un sacerdote del DDF declaró a AdVaticanum que es improbable que se admita la apelación, puesto que se trata de una excomunión latae sententiae basada en una ofensa notoria. El dicasterio no “impuso” la pena, que es automática, sino que simplemente la “declaró” en el decreto para conocimiento público de los fieles. La única forma de levantar una excomunión latae sententiae requiere, como punto de partida, el arrepentimiento del ofensor por el acto cometido.

Tuesday, July 14, 2026

Uruguay Sería Primer Destino De León XIV En Su Primer Viaje A América Latina

Nunca hemos entendido para qué se hacen este tipo de declaraciones por parte de autoridades eclesiásticas locales anticipando la visita de un Papa, se dice de todo, se brinda toda clase de detalles, pero siempre dejando manifiesto que el Vaticano oficializará la agenda. Es más como una especie de mecanismo de presión para que el Vaticano haga oficial lo que extraoficialmente ya se sabe. Siempre ocurre así y hoy le tocó el turno a Uruguay, el cardenal Daniel Sturla brindó a diferentes medios de comunicación detalles de la visita de León XIV al país el próximo mes de Noviembre, 2026.

Informa agencia EFE, Jul-14-2026.

Montevideo, 14 jul (EFE).- La Iglesia católica de Uruguay anhela que ese país sea el primer destino de la gira del papa León XIV por América Latina en noviembre y aguarda a «que la Santa Sede haga el anuncio oficial» para avanzar con los preparativos.

Así lo comunicó este martes a la prensa el cardenal uruguayo y arzobispo de Montevideo, Daniel Sturla, quien recordó que las visitas de Juan Pablo II en 1987 y 1988 fueron «algo inolvidable».

«Estamos muy contentos de que venga el papa y de lo que esto significa para los católicos del Uruguay, sin duda, pero para el Uruguay entero. Y eso es algo muy importante, porque el uruguayo es laico, etcétera, etcétera, pero en el fondo el papa es el papa», expresó el arzobispo.

Su gira «comenzará posiblemente entre el 5 y 6 de noviembre hasta el 10, 15 de noviembre» y en ese período visitará Uruguay, Argentina y Perú, detalló el cardenal y adelantó que el itinerario del sumo pontífice se confirmará a fines de julio.

Sturla confirmó también que León XIV estará en los departamentos (provincias) de Montevideo y Florida, pero dijo que también se propuso que visite un departamento del norte del país, que podría ser Paysandú.

En la capital se lo invitó al barrio Casavalle, porque allí «en un radio de diez cuadras para todos lados hay una decena de obras sociales católicas» que le quieren mostrar, y en Florida se espera que visite el santuario de la Virgen de los Treinta y Tres, la patrona del Uruguay.

En cuanto a los encuentros que tendrá, el cardenal dijo que «sin duda» León XIV tendrá una reunión con el presidente Yamandú Orsi, quien lo invitó personalmente a visitar el país sudamericano en su viaje al Vaticano el pasado octubre.

Por otra parte, Sturla puso en duda que el sumo pontífice visite el Parlamento uruguayo, ya que esta invitación de un grupo de legisladores de distintas fuerzas políticas causó polémica en el ámbito político y derivó en un debate sobre laicidad.

«Es posible que el papa visite el Palacio Legislativo, pero no está en el pensamiento de la Santa Sede que el papa visite los parlamentos de los países donde es invitado. Normalmente los papas no visitan los parlamentos, así nos lo han dicho. Y como acá se ha prestado a cierta controversia, el papa no está para entrar en las polémicas», explicó.

El 2 de diciembre del año pasado, León XIV expresó su deseo de acudir a América Latina, en especial Argentina y Uruguay, aunque precisó -en ese momento- que no había nada decidido.

El máximo jerarca de la Iglesia católica manifestó su anhelo de visitar a los países suramericanos en mención en una rueda de prensa, ante periodistas de medios de todo el mundo, a su vuelta de su visita al Líbano y Turquía, su primer viaje internacional.

Monday, July 13, 2026

FSSPX/SSPX Presenta Recurso Contra El Decreto Del 2 De Julio De 2026

FSSPX News ha publicado un comunicado de la Casa General de la FSSPX/SSPX en el cual se anuncia la presentación de un “recurso preliminar ante” el Dicasterio para la Doctrina de la Fe contra el decreto de Jul-02-2026 por ese mismo dicasterio emanado.

FSSPX

COMUNICADO
DE LA CASA GENERALICIA

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X informa que, en respuesta al decreto publicado el 2 de julio de 2026 por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, presentó el 11 de julio un recurso preliminar ante ese mismo Dicasterio, conforme a los cánones 1734 y siguientes del Código de Derecho Canónico.

Este trámite, que constituye el requisito previo antes de la eventual interposición de un recurso jerárquico, tiene por efecto suspender la ejecución del decreto, conforme al canon 1353 del Código de Derecho Canónico.

Mediante este recurso, la Fraternidad desea ejercer el derecho que la Iglesia reconoce a toda persona que se considere perjudicada por un acto administrativo de solicitar su rectificación, con espíritu de respeto hacia la autoridad eclesiástica y de fiel adhesión a la justicia, a la verdad y al bien de la Iglesia.

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X pone esta solicitud en manos de las autoridades competentes y encomienda este procedimiento a las oraciones de todos los fieles.

Menzingen, 13 de julio de 2026

Friday, July 10, 2026

Cardenal McElroy Cambia Versión Sobre Los Motivos Por Los Cuales Echó Al Exorcista De Washington

Desconocemos la identidad de algún afligido por el maligno que haya sido atendido por Mons. Stephen Rosetti, tampoco Rosetti ha hecho público algún video en el que se le vea a él en el momento justo de ejercer el ministerio del exorcismo, menos que en sus entrevistas, conferencias, libros, proporcione información que indirectamente haya permitido inferir la identidad de algún fiel que haya sido por él atendido. Tengan en cuenta ello, porque en definitiva lo que queremos resaltar es que Mons. Rosetti nunca ha ejercido su ministerio exorcístico en público, como ahora se quiere hacer creer, y ese fue el verdadero motivo por el cual el cardenal McElroy, Arzobispo de Washington cortó todo vínculo con él y revocó las facultades el pasado Jun-03-2026.

Lo peor de todo es que es el propio McElroy el que ahora ha salido a sugerir que a Rosetti no lo echó por su creencia sobre los extraterrestres y los OVNIs, como oficialmente anunció en un comunicado de prensa, sino porque, según McElroy, “el papel tradicional de un exorcista es muy privado”, como dando a entender que Rosetti en algún momento ejerció en forma pública el ministerio exorcístico, violó la privacidad de algún fiel por él atendido ó en alguna forma violó la confidencialidad requerida en el ejercicio del ministerio. Escribir libros, brindar entrevistas, tener podcasts, blogs o cuentas de redes sociales en las cuales el tema primordial sea el del exorcismo no es incompatible con el ministerio, ni viola la privacidad de nadie, ni falta a la confidencialidad requerida.

Esta es una información de Catholic News Service, Jul-08-2026. Traducción de Secretum Meum Mihi.

Cardenal estadounidense: El papel del exorcista debería ser ‘privado’ tras la destitución del sacerdote vinculada a la controversia sobre OVNIs.

El cardenal que destituyó a Monseñor Stephen Rossetti como exorcista dijo que su decisión no tenía que ver con los OVNIs, sino con preservar el exorcismo como un ministerio privado y sagrado.

Josephine Peterson
8 de Julio de 2026


ROMA (CNS) --
El cardenal Robert W. McElroy de Washington dijo que su decisión de remover de la arquidiócesis a un sacerdote de alto perfil como exorcista se debió a la forma pública en que ejercía su ministerio, y no a sus creencias específicas sobre los OVNIs.

Tras los comentarios en redes sociales vinculando los OVNIs con la actividad demoníaca, monseñor Stephen Rossetti fue destituido a principios de Junio como exorcista de la Arquidiócesis de Washington.

En una de sus primeras entrevistas desde la decisión, el cardenal McElroy declaró a Catholic News Service que no debía interpretarse como un juicio sobre objetos voladores no identificados o vida extraterrestre, sino como lo que él considera el papel adecuado de un exorcista dentro de la Iglesia Católica.

“No se trataba del tema de los OVNIs”, dijo el cardenal en una entrevista el 29 de junio en el Pontificio Colegio Norteamericano. “Mi principal objeción es que creo que el papel tradicional de un exorcista es muy privado. Es sagrado”.

Monseñor Rossetti ha logrado crear una de las mayores comunidades en línea entre los exorcistas católicos a través del Centro San Miguel para la Renovación Espiritual, con más de 146.000 seguidores en YouTube, así como decenas de miles más en su cuenta personal de Instagram, donde habla regularmente sobre exorcismos, guerra espiritual y actividad demoníaca.

En mayo, Monseñor Rossetti publicó en línea que “probablemente muchos, si no la mayoría, de los avistamientos de OVNIs son en realidad demonios”, lo que atrajo una gran atención, ya que el interés público en los fenómenos anómalos no identificados, o FANI (el término oficial del gobierno para lo que comúnmente se denomina OVNIs), ha aumentado en los últimos años.

El 3 de Junio, el cardenal McElroy declaró en un comunicado de prensa que “las declaraciones hechas por monseñor Rossetti vinculando los OVNIs con la presencia demoníaca y el reciente uso de las redes sociales por parte del Centro socavan gravemente la enseñanza muy precisa de la Iglesia sobre el diablo, los demonios y el exorcismo”.

La retirada desde entonces ha suscitado un amplio debate entre los católicos sobre si la medida reflejaba la postura de la archidiócesis respecto a la vida extraterrestre o la afirmación de Monseñor Rossetti de que muchos avistamientos de OVNIs son de origen demoníaco.

Algunos católicos coinciden con la opinión de monseñor Rossetti. El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, declaró anteriormente, “no creo que sean extraterrestres. Creo que son demonios”.

Otros han argumentado en redes sociales y en prensa que el problema radicaba más bien en presentar especulaciones personales como doctrina de la Iglesia. En una entrevista con The New York Times tras la remoción de Monseñor Rossetti, Christopher Baglow, director de la Iniciativa de Ciencia y Religión del Instituto McGrath para la Vida de la Iglesia, afirmó que Monseñor Rossetti pudo haberse extralimitado al “presentar su propia doctrina como algo que los católicos deberían aceptar”.

El cardenal McElroy declaró a CNS que los exorcistas desempeñan un ministerio que les ha sido encomendado por su obispo en casos particularmente “graves” y que la oficina debe seguir centrada en esa misión pastoral.

“Creo que el enfoque más tradicional de un exorcista es un ministerio privado, dentro de la vida de la Iglesia, para ayudar a personas que están en crisis y parecen estar poseídas por demonios”, dijo en la entrevista. “No debería ir más allá de eso para quienes realizan exorcismos”.

El cardenal añadió que cree que los exorcistas deberían mantenerse “más fieles al papel tradicional que la Iglesia les ha asignado”. La página web sobre exorcismos de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos indica que “la preservación de la confidencialidad es importante”.

Tras su remoción, Monseñor Rossetti emitió un comunicado expresando su tristeza por la decisión y pidiendo perdón “por cualquier falta de fidelidad a las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia”. Añadió que el Centro San Miguel para la Renovación Espiritual continuaría su ministerio de forma independiente.

Los debates sobre los OVNIs y su posible relación con los demonios no son nuevos para los católicos. Sacerdotes y teólogos han argumentado durante décadas que la Iglesia no tiene una doctrina oficial sobre la vida extraterrestre. Algunos teólogos católicos han afirmado que la posibilidad de vida inteligente en otros lugares del universo no es incompatible con la fe.

Sin embargo, una nueva oleada de interés público por los OVNIs ha seguido creciendo en los círculos católicos, impulsada por las revelaciones del gobierno estadounidense sobre el tema y una serie de películas recientes.

El 7 de Julio, cineastas lanzaron el tráiler de “Not of This World: Catholic Faith in the Age of Disclosure”, una serie documental que examina cómo los católicos están respondiendo a las preguntas sobre OVNIs.

Producido por el cineasta católico Sam Sorich, el proyecto incluye entrevistas con teólogos, investigadores de OVNIs, funcionarios de seguridad nacional, clérigos y exorcistas, motivado en parte por las afirmaciones de un exfuncionario de la CIA de que el Vaticano posee pruebas de inteligencia no humana

El documental sigue los debates católicos sobre el tema, incluyendo una proyección privada en Junio en el Cinema Barberini de Roma de la película “Disclosure Day” de Steven Spielberg, organizada por Sorich. Entre los asistentes se encontraban clérigos, periodistas y estudiantes de universidades pontificias.

Entre los asistentes se encontraba Michael Severance, del Instituto Acton, quien afirmó que la posibilidad de vida extraterrestre inteligente no necesariamente entraría en conflicto con la fe católica.

“No dudo que si existen formas inteligentes o similares a los humanos en el universo, tampoco podrían ser perfectas, ni podrían caer, ni tener el mismo destino de salvación que nosotros”, dijo el 3 de Junio.

La veterana periodista vaticanista Delia Gallagher afirmó que es probable que este tema adquiera cada vez más importancia para los católicos.

“Este es un tema que está destinado a adquirir mayor importancia”, dijo. “El Vaticano eventualmente —quizás dentro de años— tendrá algo más concreto que decir al respecto”.

Wednesday, July 8, 2026

Con La Sóla Voluntad No Es Posible

A raíz de la reciente declaración de excomunion y cisma por parte de la Santa Sede respecto a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, no sin sorpresa hemos comenzado a ver anuncios tribuneros de que tal o cual obispo del planeta va a ampliar las celebraciones de la Misa según el Vetus Ordo en su jurisdicción (ej: «anuncio del Obispo Fredrik Hansen sobre la “Fraternidad Sacerdotal” y las excomuniones», Oslo, Noruega; «carta pastoral sobre el status actual de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X», Cubao, Filipinas), y a lo mejor los anuncios esten embebidos de buena voluntad, pero solamente con eso no es posible.

Primero, porque un sacerdote que celebra una Misa según esos libros litúrgicos, está claramente vetado y prohibido para binar (Responsa ad dubia sobre algunas disposiciones de la Carta Apostólica en forma de «Motu Proprio» Traditionis custodes).

Segundo, porque si existe otro sacerdote diferente que sepa cómo celebrar, tiene que tener el permiso del obispo, y este a su vez no puede conceder el permiso sin antes pedir de forma expresa la autorización al Dicasterio para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos, i.e., Roche, Viola, Macías y compañia (Responsa ad dubia sobre algunas disposiciones de la Carta Apostólica en forma de «Motu Proprio» Traditionis custodes).

Tercero, si en una diócesis, después de Traditionis custodes, se viene celebrando la Misa segun el Vetus Ordo en un templo parroquial y no hay absolutamente ningún otro lugar adecuado en dónde celebrarla, esa excepción la ha venido concediendo Roche y compañia por un tiempo de tres años, y cuando finaliza esa prórroga casi siempre termina allí, es muy raro que hayan concedido una segunda prórroga, y cuando se ha concedido siempre se dice “concedimus in aliud biennium” (concedemos por otros dos años), porque la disculpa para conceder una segunda prorroga es que el Ordinario envíe una Relatio en la cual detalle qué pasos concretos ha dado para bugninizar a los fieles que asisten a esas Misas, o sea, cómo ha desinsentivado a estos fieles para que ya no asistan más a la Misa Tridentina y se larguen a la Misa Novus Ordo. Como la mayoría de los Ordinarios falla con ese requisito, simplemente no pueden pedir más prórrogas, así que en muchos lugares se ha venido cumpliendo la fecha límite de la segunda prórroga concedida y las celebraciones de la Misa según el Vetus Ordo en un templo parroquial se extinguen y punto. El caso más reciente conocido que se puede citar en esta categoria es el de la parroquia de La Inmaculada Concepcion de Earlington, diocesis de Owensboro, en el estado de Kentucky, Estados Unidos.

Así que, repetimos, no dudamos de la buena voluntad de los obispos que hacen esos anuncios, solamente que están maniatados y bien maniatados, caso que pretendieran ampliar las celebraciones de la Misa según el Vetus Ordo, debido a las asfixiantes medidas tomadas por el “venerado” antecesor, y como hasta el momento ellas no han sido cambiadas, derogadas, abolidas, mitigadas, relajadas, ni cosa parecida por parte del Papa reinante...

Cisma Y Excomunión: Habla Monseñor Guido Pozzo

Ahora resultó saliendo hasta de debajo de las piedras todo tipo de expertos canonistas, teólogos, hablando sobre lo ocurrido con la FSSPX/SSPX pero, opinión particular, habría que darle oportunidad, y sobre todo visibilidad, a los que de verdad saben y conocen. Aquí una entrevista aparecida en La Nuova Bussola Quotidiana, Jul-07-2026, con el último secretario que tuvo la extinta Comisión Ecclesia Dei, Mons. Guido Pozzo. De interés para nosotros los dos aspectos aquellos sobre los cuales hay un vacío, eliminar las violentas y draconianas disposiciones surgidas desde 2021 a raíz de Traditionis custodes, las subsiguientes Responsa ad dubia del cardenal Roche, y Desiderio desideravi (este documento no tiene nada que ver con la liturgia anterior a 1970, pero ha sido el instrumento del cual se han servido varios obispos para acorralar a las ovejas y adelantar su perversa agenda, medidas del tipo, prohibir las casullas romanas, prohibir el uso del latín en la Misa Novus Ordo, obligar la recepción de la Comunion de pie, etc); y la falta de una estructura que acoja a los fieles vinculados a la liturgia tradicional, a modo de la antigua Ecclesia Dei, que jamas han ido al cisma, están en comunión con el Papa, aceptan el Vaticano II, pero aún así son objeto de persecuciones por parte de los obispos del planeta. Sobre estos dos últimos aspectos también es preguntado en la entrevista Mons. Pozzo.

Monseñor Pozzo recuerda que la Fraternidad rechazó el acuerdo en 2018

La ruptura de Écône es “una grave herida para la Iglesia que se podría haber evitado” hace ocho años, lamenta el exsecretario de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei en declaraciones a la Brújula Cotidiana: no fue la Sede Apostólica la que puso fin a las relaciones, sino la Fraternidad la que exigió que Roma corrigiera sus errores y rechazase la Declaración “fruto de un trabajo conjunto”.

Stefano Chiappalone
07_07_2026


Quizá la historia habría sido diferente si, hace ocho años, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) no hubiera rechazado la Declaración doctrinal propuesta por Roma —a pesar de ser fruto de un trabajo conjunto— y exigido que fuera la Sede Apostólica la que hiciera autocrítica. A esa labor de acercamiento, interrumpida entonces, le sigue hoy la ruptura consumada el 1 de julio en Écône, vivida con dolor por quienes conocen de cerca esos hechos. En declaraciones a la Brújula Cotidiana (La Nuova Bussola Quotidiana en su edición original en italiano), monseñor Guido Pozzo, arzobispo titular de Bagnoregio y actual superintendente de economía de la Capilla Musical Pontificia, que fue el último secretario de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, entre 2009 y 2018. El prelado no ignora la “turbulencia” posconciliar que atraviesa la comunidad eclesial, pero reitera que todo ello no puede justificar un acto cismático, ni una supuesta “Iglesia de emergencia” fuera de la autoridad del Papa.

Excelencia, ¿con qué estado de ánimo ha vivido el anuncio de las consagraciones episcopales realizadas sin mandato papal el 1 de julio en Écône?

Con tristeza y gran pesar. Es una grave herida para la Iglesia que se habría podido evitar si la FSSPX hubiera aceptado la Declaración Doctrinal propuesta por la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), a la que habría seguido también el reconocimiento canónico en la forma jurídica que se hubiera establecido. Su Excelencia monseñor Fellay, en la reunión del 28 de febrero de 2018 con el cardenal Ladaria —entonces prefecto de la Congregación— y con un servidor en el Dicasterio, dijo que sometería a la consideración del Capítulo de la FSSPX, previsto para julio de 2018, el texto de la Declaración. En otoño de 2018, el cardenal Ladaria y yo nos reunimos con el nuevo Superior de la FSSPX, el padre Davide Pagliarani, elegido en julio en la reunión del Capítulo, quien comunicó que no firmaría dicha Declaración por considerarla insuficiente e inadecuada para responder a las dificultades y cuestiones críticas planteadas por la FSSPX, y que Roma debería reconocer sus errores. Se tomó nota de dicho rechazo y el Papa Francisco, informado del resultado negativo, decidió suprimir la Comisión Ecclesia Dei, que desde 2009 se había dedicado a las conversaciones doctrinales con el superior de la FSSPX con el fin de alcanzar una reconciliación, y encomendó a la CDF la competencia sobre las futuras relaciones, en su caso, con la FSSPX. Debo confesar que me sentí muy decepcionado por el rechazo de la FSSPX, también porque muchos puntos de la Declaración habían sido fruto de un trabajo conjunto en el diálogo mantenido hasta ese momento.

Hay una dimensión de la que pocos comentaristas hablan, que es la interior: es decir, ¿cuáles son los efectos en las almas del gesto reivindicado en nombre de la salus animarum, pero que, al menos en el plano objetivo, sigue siendo de naturaleza cismática?

La salus animarum no es algo subjetivo que pueda separarse de la obediencia a la autoridad formal y jurídica del Papa. No existe una “Iglesia de emergencia” que pueda sustraerse a la unidad visible de la Iglesia para establecer un orden eclesiástico que no esté en plena comunión con el Sucesor de Pedro. Ningún grupo católico ni ningún católico a título individual puede apelar a la conciencia subjetiva de la verdad para oponerse a la Iglesia institucional y a la potestad jurisdiccional del Romano Pontífice, no solo en lo que atañe a la fe y a las costumbres, sino también en lo que se refiere a la disciplina y al gobierno de la Iglesia. Ésta es la doctrina de la fe católica, de la que nadie puede apartarse sin traicionar la fe y la salvación (cf. Concilio Vaticano I, Constitución dogmática sobre la Iglesia, Pastor aeternus, cap. 3, DH 3060).

Sabemos que la cuestión no es principalmente litúrgica aunque el rito sea el elemento más llamativo. En su opinión, ¿cuáles son los “puntos clave”?

Los nudos principales son la aceptación de la enseñanza del Concilio Vaticano II y del Magisterio posterior. Cuando hablo del Concilio, me refiero al contenido de los documentos, no al “Concilio de los medios de comunicación”, ni al “Concilio virtual” o “paraconcilio”, ni al fantasmagórico “espíritu” del Concilio, que, lamentablemente, pero de hecho, se ha superpuesto al verdadero Concilio en la opinión pública y en numerosos ámbitos eclesiales.

A este respecto, los puntos principales de la Declaración Doctrinal de la CDF propuesta para su aceptación por parte de la FSSPX abordaban precisamente estos puntos clave y, en mi opinión, de manera satisfactoria.

a) Se pedía a la FSSPX que aceptara la verdad católica de que “Cristo Señor ha confiado al Magisterio el depósito de la fe —es decir, la Sagrada Escritura y la ‘tradición’ divina— para que sea custodiado, defendido e interpretado” (Pío XII, Carta encíclica Humani generis, 18, Denz. 3884) y que “el Magisterio no está por encima de la Palabra de Dios, sino que la sirve, enseñando únicamente lo que ha sido transmitido” (Concilio Vaticano II, Const. dogm. Dei Verbum, 10). El Magisterio de la Iglesia, a su vez, tiene la autoridad de explicar o aclarar también los documentos anteriores del Magisterio, incluidos los del Concilio Vaticano II, de conformidad con las verdades de la fe católica y a la luz de la Tradición perenne que progresa en la Iglesia con la asistencia del Espíritu Santo, no con una novedad contraria, sino con una mejor comprensión del depositum fidei, in eodem scilicet dogmate, eodem sensu eademque sententia (cf. Concilio Vaticano I, Const. dogm. Dei Filius, 4, Denz. 3020; Concilio Vaticano II, Const. dogm. Dei Verbum, 8).

c) Se pedía que se reconociera la validez del rito de la Santa Misa y de los sacramentos celebrados legítimamente según los libros litúrgicos en su editio typica, promulgados por el Papa Pablo VI y por el Papa Juan Pablo II.

Sin embargo, no sería honesto abordar las cuestiones relativas a la FSSPX sin reconocer que, desde el Concilio Vaticano II hasta la actualidad, el catolicismo se encuentra en plena agitación, y es algo que no se debe, desde luego, a la enseñanza del Concilio ni al Magisterio posterior, sino a numerosos factores internos y externos a la comunidad eclesial, lo que se manifiesta en profundas divisiones y errores en la Iglesia (pero no de la Iglesia), sobre la doctrina y la identidad católica, sobre la práctica pastoral, con numerosas desviaciones y ambigüedades que generan confusión e incertidumbre entre los fieles. La crítica y la lucha contra tales errores y desviaciones no deben faltar, pero no se puede justificar el acto cismático de consagrar obispos sin mandato pontificio, ni se puede justificar la presunción de erigirse en jueces al sentenciar que el Magisterio actual o el del Concilio se aparta de la Tradición de fe de la Iglesia. Se pueden exigir aclaraciones o precisiones sobre ciertas formulaciones u orientaciones expresadas por el Magisterio ordinario —no definitivo o de carácter práctico-pastoral—, para evitar interpretaciones unilaterales o reduccionistas del propio Magisterio.

¿Es posible querer “salvar” el sacerdocio católico (como siempre ha declarado la Fraternidad) trasplantándolo fuera de la Iglesia visible?

No lo creo en absoluto. Recordemos la enseñanza de san Roberto Belarmino, que luego fue retomada y definida por el Concilio Vaticano I en la Pastor aeternus. La naturaleza de la Iglesia se describe como una asamblea de creyentes que profesan la misma fe, participan en los sacramentos y se dejan guiar por los obispos legítimos en comunión con el Romano Pontífice. La comunión con el Romano Pontífice es la condición absolutamente necesaria para ser miembro de la Iglesia católica. Esto vale con mayor razón para el sacerdocio católico.

A este respecto, me ha parecido inverosímil que, por parte de la FSSPX, se afirme, por un lado, que se pertenece a la Iglesia por la profesión íntegra de la fe (que, en realidad, es solo uno de los elementos esenciales, pero no el único) y, al mismo tiempo, se afirme (y se juzgue) que las autoridades de la Iglesia manifiestan una actitud contraria a la fe y actúan en contra de la Santa Tradición y del Magisterio constante de la Iglesia.

Puede suceder (ha sucedido en el pasado y, lamentablemente, sucede hoy) que algunos obispos y sacerdotes, teólogos y laicos caigan en errores y desviaciones en materia de fe y moral, pero no se puede extender la crítica a las autoridades de la Iglesia en general y mucho menos desobedecer a la comunión jerárquica con la Autoridad suprema. Resulta, como mínimo, extraño que la FSSPX pida al Papa un gesto de paternidad y, al mismo tiempo, acuse a la autoridad de la Santa Sede de alejarse de la Tradición y de estar sometida a una Iglesia modernista.

Las consagraciones del 1 de julio repiten las realizadas por monseñor Lefebvre en 1988: ¿nos encontramos ante una ruptura definitiva o aún cabe vislumbrar una posibilidad de futura reconciliación de la Fraternidad con Roma? Nunca digas nunca. Habría que partir de nuevo de los contenidos de la Declaración Doctrinal de la CDF, pero, sobre todo, es necesario modificar la actitud prejuiciosa de la FSSPX, según la cual se considera que Roma está equivocada y la FSSPX tiene, sin duda, la razón.

¿Descartaría usted la creación de una estructura (propuesta por el cardenal Müller) como fue la Ecclesia Dei o, por ejemplo, la creación de ordinariatos siguiendo el modelo de los destinados a los exanglicanos?

No descartaría formas jurídicas de este tipo, siempre y cuando se resuelvan los problemas doctrinales y se pueda constituir un grupo lo suficientemente numeroso de sacerdotes que, como ya ha ocurrido con la Fraternidad Sacerdotal San Pedro o con el Instituto del Buen Pastor, tengan la intención de volver a la plena comunión con el Romano Pontífice.

Naturalmente, en torno a la FSSPX hay mucho revuelo mediático, pero hay “realidades tradicionales” que ya viven sub Petro: ¿no se las ignora y tal vez se las margina un poco, dentro del propio mundo católico como si fueran reservas en lugar de un don que ofrecer a toda la Iglesia?

Los institutos a los que se refiere son realidades vivas y en continuo crecimiento. Tal y como enseñó y declaró el papa Benedicto XVI, las dos formas litúrgicas —la del Novus Ordo, que es la forma común, habitual y universal de la liturgia, y la del Vetus Ordo, para grupos particulares y especiales— se enriquecen mutuamente y no están en oposición entre sí. Los institutos y los fieles que siguen las disciplinas litúrgicas y espirituales tradicionales no solo no deben ser marginados ni aislados, sino que deben contribuir, en comunión con las demás realidades eclesiales, a la evangelización y al apostolado cristiano. Lo que me parece urgente es fortalecer aquellas comunidades eclesiales y sacerdotales que viven la fidelidad a la Tradición, a la integridad de la fe católica y a la sagrada liturgia, en plena comunión con el orden episcopal sub Petro et cum Petro.