Nota breve que por fortuna ha quedado en el campo de lo anecdótico, ocurrida al final de la audiencia general de hoy.
Traducimos una información de RAI News, May-27-2026.
Follow @SECRETUMMEUMEsta mañana se vivió un momento de excitación en la Plaza de San Pedro durante la tradicional Audiencia General del miércoles. Un hombre, que hacía fila con otros para saludar al Papa y estrecharle la mano, se sintió indispuesto debido a las altas temperaturas, consecuencia de la inusual ola de calor de los últimos días, y se desmayó.
León XIV, al percatarse de lo sucedido, se acercó personalmente al peregrino y se arrodilló para socorrerlo. Personal del Vaticano lo ayudó y lo trasladó en silla de ruedas, protegiéndolo con una sombrilla.
Actualización May-28-2026: Vatican News ha publicado un artículo en el cual explica lo sucedido, revela la identidad de la persona afectada por el malestar, un sacerdote octogenario de nombre Diego Semeraro, y publica un video corto del momento tomado desde un ángulo cercano y algunas fotos.
La sorpresa del sacerdote que recibió la ayuda del Papa
Don Franco Semeraro cuenta a los medios vaticanos cómo León XIV socorrió a su hermano Diego, el sacerdote que ayer, 27 de mayo, sufrió un ligero desmayo durante la audiencia general en la Plaza de San Pedro a causa del intenso calor: el Pontífice le entregó personalmente un rosario
Vatican News
La imagen ha dado la vuelta al mundo en poco tiempo: una multitud de hombres con traje y corbata oscura reunidos ayer, 27 de mayo, en las primeras filas de la Plaza de San Pedro para la audiencia general. Y luego la figura blanca del Papa León XIV, que baja del atrio y se arrodilla para ver qué ha pasado. El asistido fue don Diego Semeraro, sacerdote de Martina Franca, municipio italiano de la provincia de Taranto, en Apulia, que había llegado a Roma junto con su hermano, don Franco, quien este año celebra sus 60 años de sacerdocio y entregó al Pontífice un álbum con algunas fotografías de las reliquias de san Agustín cuando, hace unos 20 años, llegaron precisamente a Martina Franca.
«Santidad, ¿es usted de verdad?»
«Algo extraordinario», cuenta don Franco a los medios vaticanos, relatando lo sucedido. Al acercarse al atrio de la plaza para el tradicional saludo al Papa, «tras estar tres horas al sol, mi hermano tuvo un pequeño desmayo, se dio un buen golpe, ahora está un poco dolorido, pero, gracias a Dios, se encuentra bien». Y el primero en acudir en su ayuda fue precisamente León: «Se postró el primero, fue a socorrerlo», cuenta don Franco, lo que sorprendió al propio don Diego, hasta el punto de hacerle exclamar: «Santidad, ¿es usted de verdad?». El Papa le estrechó entonces la mano y le entregó personalmente un rosario. Tras el episodio, el sacerdote fue acompañado a la sala de primeros auxilios del Vaticano para someterse a pruebas, que no revelaron ningún problema. Almorzó después de la audiencia general y también celebró la misa.
La ordenación en la Plaza de San Pedro
La emoción que vivió don Diego, que cumplirá 82 años en junio, en San Pedro no fue la primera en el seno del hemiciclo de Bernini. Allí, de hecho, en 1970, fue ordenado sacerdote por Pablo VI. Durante años estuvo vinculado a la parroquia de la Sagrada Familia en Martina Franca, donde desempeñó un largo servicio pastoral.







