Parece ser que León XIV le ha encomendado a los obispos franceses que encuentren un modelo local que servirá de base para la solución global al tema de la liturgia tradicional, según se deduce de un artículo publicado en La Croix, y es lo que primero ponen de manifiesto, luego de la asamblea de primavera de los obispos realizada la semana pasada en Lourdes en donde, como ya Ustedes saben, trataron el tema en específico a pedido del propio Papa vía una carta firmada por el cardenal Parolin.
Esta es una traducción de Secretum Meum Mihi.
Follow @SECRETUMMEUM¿Encontrará Francia la solución a la «cuestión tradi»?
Mientras que la liturgia podría estar en la agenda del próximo consistorio en Roma, en junio de 2026, los obispos de Francia discutieron, en Lourdes, a finales de marzo, la línea a adoptar respecto a las comunidades ligadas a la misa tridentina.
¿La solución a la «cuestión tradi» vendrá de Francia? La espera parece ser evidentemente fuerte desde el lado de Roma: según nuestras informaciones, el papa León XIV habría confiado personalmente al cardenal Jean-Marc Aveline, durante el consistorio de enero, el deseo de que reflexionara sobre posibles soluciones para resolver las tensiones en torno a la liturgia tridentina: ¿será necesario ratificar el motu proprio de Francisco que había restringido drásticamente la celebración de la misa según el antiguo rito después de la apertura permitida en 2007 por Benedicto XVI? ¿Suprimirlo? ¿o incluso proponer una tercera vía? «León XIV está preocupado por la unidad. Está extremadamente interesado en la cuestión y nos ha pedido que reflexionemos sobre algo», confirma un obispo.
Porque si otros países, encabezados por Estados Unidos, cuentan con importantes comunidades tradicionalistas, Francia, donde nació esta corriente, sigue siendo el epicentro, tanto por el dinamismo de sus fieles —como lo ilustra el éxito de la peregrinación de Chartres en Pentecostés— como por las tensiones persistentes en las diócesis. «Para el Papa, lo que se hace en Francia es un modelo», estima otro obispo que ha hablado de ello con León XIV.
Investidos de esta misión, y dado que la liturgia ha sido definida como una de las prioridades de trabajo para los cardenales por León XIV y podría figurar en la agenda del consistorio de junio, los obispos de Francia dedicaron una sesión al tema «Liturgia y tradición» durante su Asamblea de primavera, el jueves 26 de marzo en Lourdes. «Hay una voluntad compartida de ir realmente al fondo de las cosas», relata, al salir de esta secuencia que él animaba, Monseñor Olivier de Cagny, obispo de Évreux encargado con otros de las cuestiones litúrgicas en la Conferencia de los Obispos de Francia (CEF). «Es la primera vez que escucho tan claramente que el tema debe ser tratado a nivel teológico, y no solamente pastoral y afectivo», observa. De hecho, todos hacen globalmente la misma constatación: la misa, en realidad, no es el tema principal. «Detrás de la liturgia, hay problemas de doctrina y de eclesiología, la cuestión de la aceptación del Vaticano II», subraya un obispo que tiene en su diócesis varias comunidades tradicionalistas.
Como señalan varios obispos, la Iglesia también debe reconocer ciertos excesos en la aplicación de la reforma litúrgica y ser sensible a lo que hoy atrae hacia esta liturgia: verticalidad, silencio, sentido de lo sagrado... No obstante, son nociones ambivalentes y a veces fantaseadas. «Detrás de la atracción por lo bello y lo sagrado, hay todo un debate teológico que algunos no perciben: un Dios distante o un Dios que se hace proximo, es toda una relación con el mundo, con la libertad de conciencia, con el diálogo interreligioso», advierte así un obispo del Sureste. Así, los obispos han mencionado la necesidad de un trabajo profundo sobre las nociones de «sagrado», de «sacramento», y más aún de «tradición», una palabra «tramposa y a menudo mal entendida». «Me encantaría que pudiéramos incluir a representantes de las comunidades tradicionales, incluidos los monasterios, en esta reflexión», afirma Monseñor de Cagny.
¿En cuanto a la dimensión política, que resurgió con la muerte de Quentin Deranque, en Lyon, joven converso con inclinaciones neofascistas que además frecuentaba una comunidad tradicionalista? «Detrás de la liturgia, a veces también puede haber una ideología político-religiosa, que se convierte en antisemitismo en ciertos círculos tradicionales», señala un obispo. «La liturgia es un mundo, y induce a una visión del mundo, analiza por su parte Monseñor de Cagny. Es imposible que no tenga también un vínculo con nuestra visión política. De ahí la necesidad de estar atentos respecto al apego a la liturgia y a la manera de promoverla».
Si la mayoría de la Asamblea se mostró determinada a abordar el tema de manera contundente, se expresaron varias posiciones: algunos, alineados con el motu proprio de Francisco, esperan de León XIV la misma firmeza; otros son favorables a ajustes, pero bajo condiciones: un leccionario y un calendario litúrgico comunes, la celebración de los otros sacramentos —bautismo, matrimonio, confirmación...— según el nuevo rito (posiblemente en latín), el regreso a la responsabilización de los obispos en su diócesis y, sobre todo, el fin del «exclusivismo», es decir, la negativa estricta a celebrar según el nuevo misal, juzgado por los obispos «inaceptable» (y contrario al espíritu del motu proprio de Benedicto XVI que deseaba un «enriquecimiento mutuo»).
Varios expresan así su incomprensión ante la negativa de los sacerdotes de la Fraternidad San Pedro, en particular, de unirse al obispo diocesano durante la misa crismal (obligatorio en el espíritu del derecho canónico, aunque no esté formalmente explícito), y su cansancio frente a lo que perciben como «una actitud poco clara», incluso «un doble lenguaje», citando en particular las amenazas que algunos seminaristas habrían sufrido de ser excluidos del seminario si llegaran a celebrar o concelebrar la misa de Pablo VI.
«Muchos de estos jóvenes sacerdotes tienen un importante celo misionero y podrían ayudarnos en nuestros diócesis si aceptaran celebrar en los dos ritos», lamenta otro obispo. «La liturgia toca lo íntimo del ser humano, es normal que suscite pasión, debates, pero no hasta el punto de formar comunidades que se combatan o se ignoren», puntualiza Mons. de Cagny, quien insiste en la importancia de un rito único «lo que permite a todos, independientemente de su sensibilidad, cohabitar en una plegaria común». Una unidad que podría ser profética: «En los próximos años, la Iglesia podría ser el único lugar donde coexistan personas muy diferentes. La Eucaristía está en el corazón de esto, ya que es el sacramento de la caridad y de la unidad». Cualquiera que sea la solución elegida, León XIV «no podrá prescindir de una clarificación», subraya un obispo, recordando las excepciones concedidas por el papa Francisco a algunas comunidades tradicionalistas después de Traditionis Custodes, lo que hace que este motu proprio sea «difícilmente aplicable».
Céline Hoyeau y Gonzague de Pontac, en Lourdes (Altos Pirineos), con Matthieu Lasserre





