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Saturday, July 18, 2026

Exsecretario Del Dicasterio Para Los Textos Legislativos Explica Respuesta Del Vaticano A Consagraciones Episcopales Sin Mandato Pontificio De La FSSPX/SSPX

Estuvo 20 años y unos pocos días más como secretario del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, ahora Dicasterio, Mons. Juan Ignacio Arrieta quien, a AdVaticanum, intenta explicar el decreto y la nota explicativa del DDF, Jul-02-2026, a raíz de las consagraciones episcopales sin mandato pontificio de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. En el artículo se incluyen dos informaciones no provenientes de la entrevista misma pero relacionadas con el asunto tratado, la principal de ellas, el DDF no aceptaría el recurso interpuesto por la FSSPX/SSPX contra el decreto de Jul-02-2026.

Información de AdVaticanum, Jul-18-2026. Traducción de Secretum Meum Mihi.

El arzobispo canonista Arrieta explica la respuesta del Vaticano a los obispos de la FSSPX

Niwa Limbu
18 de Julio de 2026


El arzobispo Juan Ignacio Arrieta, exsecretario del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos y canonista, habla en exclusiva con AdVaticanum sobre la respuesta del Vaticano a las últimas consagraciones episcopales de la FSSPX, explicando qué significa en la práctica el reciente decreto para la Fraternidad, su clero y los fieles, incluyendo la validez de las confesiones y los matrimonios de la FSSPX.

En una entrevista exclusiva para AdVaticanum, el arzobispo Arrieta, antiguo Secretario del Dicasterio para los Textos Legislativos, ha dijo que la revocación de las facultades necesarias para la administración válida del sacramento de la Confesión para la FSSPX requiere la directa autorización del propio Papa.

La intervención del veterano canonista se produce tras la respuesta formal de la Santa Sede a las últimas consagraciones episcopales ilícitas de la Fraternidad. Las consagraciones han llevado al Dicasterio para la Doctrina de la Fe a emitir un decreto que declara excomulgados a los obispos implicados y advierte al clero y a los fieles que no se adhieran a lo que describe como un “movimiento cismático”.

Arrieta declaró a AdVaticanum que las recientes consagraciones son “una profunda herida a la unidad de la Iglesia instituida por Cristo”, haciéndose eco de la advertencia del Papa León XIV, emitida poco antes de que la ceremonia tuviera lugar. Rechazó la justificación que la Fraternidad ha esgrimido durante mucho tiempo, según la cual circunstancias extraordinarias crearon un “estado de necesidad” que permitía las consagraciones episcopales sin la aprobación papal.

“El argumento del ‘estado de necesidad’ invocado no parece razonable”, dijo el Arzobispo, argumentando que la consagración de obispos “es un elemento extremadamente sensible de la estructura misma de la Iglesia” y se llevó a cabo “en directa desobediencia al sucesor del Apóstol Pedro”.

Para el arzobispo Arrieta, la disputa va más allá de una simple ofensa canónica. Arrieta dijo a AdVaticanum que las últimas consagraciones revelan una divergencia más profunda en la eclesiología, y afirmó que demuestran que el razonamiento de la Fraternidad “se basa en una jerarquía de valores y categorías muy diferente a la que enseña la Tradición de la Iglesia Católica”, lo que hace que el diálogo doctrinal futuro sea “sumamente problemático”.

Su valoración situó los últimos acontecimientos dentro del patrón histórico establecido en 1988, cuando el arzobispo Marcel Lefebvre consagró a cuatro obispos sin mandato papal a pesar de meses de negociaciones con Roma. El arzobispo Arrieta recordó que el cardenal Édouard Gagnon había realizado una visita canónica al seminario de la Compañía de Jesús en Écône mientras se llevaban a cabo simultáneamente esfuerzos para restablecer la comunión.

Señala que las negociaciones decisivas fueron lideradas por el entonces cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y culminaron en un protocolo de acuerdo alcanzado a principios de Mayo de 1988. Según Arrieta, Lefebvre posteriormente se retiró de dicho acuerdo y rehusó firmarlo, poniendo fin así al esfuerzo de reconciliación.

Más allá de los debates teológicos, el arzobispo Arrieta dijo que Roma también había estado examinando posibles estructuras canónicas que pudieran acoger a la Fraternidad dentro del marco del Código de Derecho Canónico de 1983, en caso de que se llegara a un acuerdo.

Cuando esas negociaciones fracasaron, la atención se centró en establecer lo que se convertiría en la Pontificia Comisión Ecclesia Dei para ayudar a aquellos que deseaban seguir vinculados a la liturgia antigua sin dejar de estar en plena comunión con la Santa Sede.

El arzobispo Arrieta también señaló a AdVaticanum que, si bien la Santa Sede declaró excomulgados a Lefebvre, al obispo Antônio de Castro Mayer y a los cuatro obispos recién consagrados en 1988, nunca cuestionó la validez de sus ordenaciones episcopales, “entre otras cosas porque hacerlo habría reabierto cuestiones ecuménicas ya resueltas”.

El arzobispo también recordó que el papa Juan Pablo II emitió posteriormente el motu proprio Ecclesia Dei, confirmando que las consagraciones constituían un acto cismático al tiempo que establecía la Comisión Ecclesia Dei. Más de dos décadas después, en 2009, la Congregación para los Obispos levantó las excomuniones impuestas a los cuatro obispos supervivientes consagrados por el arzobispo Lefebvre, a pesar de que la competencia sobre tales ofensas graves ya había pasado a la Congregación para la Doctrina de la Fe tras Sacramentorum Sanctitatis Tutela.

Según Arrieta, esa transferencia de competencias explica por qué el presente caso ha sido gestionado por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe en lugar de por otro departamento del Vaticano.

Respecto al reciente decreto y la nota explicativa, el arzobispo Arrieta distingue primero entre los dos documentos publicados recientemente por el dicasterio. El decreto que declara excomulgados a los obispos, explica, es lo que los canonistas describen como “un acto debido”. En lugar de introducir una nueva pena, declara formalmente una situación jurídica ya establecida por el derecho canónico a través de la propia ofensa.

“Los dos documentos emitidos por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe son de naturaleza y alcance diferentes. El decreto ahora emitido representa, por parte del dicasterio, lo que se suele denominar un ‘acto debido’, en el sentido de que era un acto que el dicasterio estaba obligado a realizar; se limita a cumplir lo que prescribe el canon 1387 del Código, declarando para conocimiento general que los seis obispos involucrados se encuentran en situación de excomunión”.

Arrieta también señala que el obispo co-consagrante incurrió en la misma pena automática, haciendo referencia a una declaración interpretativa de 2011 emitida por el Pontificio Consejo para los Textos Legislativos sobre ordenaciones episcopales ilícitas en China. En ese caso, surgieron dudas sobre si los obispos habían actuado libremente bajo la presión de las autoridades civiles, lo que generó incertidumbre sobre si, de hecho, se había incurrido en una sanción automática. Argumenta que, en las circunstancias actuales, no existe tal incertidumbre, lo que hace necesario un decreto formal.

Añade que el decreto también contiene una advertencia formal al clero y a los fieles contra la adhesión al cisma.

“De hecho, lamentablemente, incluso el obispo co-consagrante ha incurrido en la pena automática del mencionado canon… En la situación presente no se plantea tal cuestión, por lo que el dicasterio tuvo que emitir un decreto formal de excomunión… El decreto actual del dicasterio también contiene una advertencia formal al clero y a los fieles para que no se adhieran al cisma”.

En referencia a la nota doctrinal explicativa, el arzobispo Arrieta explica que este segundo documento difiere fundamentalmente en su propósito. En lugar de declarar sanciones, explora las posibles consecuencias canónicas para quienes se identifican formalmente con la Fraternidad tras los últimos acontecimientos.

Señaló que la nota se basa directamente en un documento explicativo de 1996 emitido por el Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, que examinaba la situación jurídica de los católicos asociados al movimiento Lefebvrista tras las consagraciones de 1988.

Ese texto anterior concluía que las ordenaciones episcopales ilícitas habían “constituido la consumación de una situación progresiva global de índole cismática” y afirmaba que “hasta que no haya cambios que conduzcan al restablecimiento de esta necesaria communio, todo el movimiento lefebvriano debe considerarse cismático”.

Arrieta subrayó que la nota de 1996 distinguía cuidadosamente entre la realidad moral del cisma y el delito canónico que conllevaba sanciones legales. Asimismo, establecía que la adhesión formal requería tanto la aceptación interna de las posiciones cismáticas como su manifestación externa, criterios que se aplican de manera diferente al clero y a los fieles laicos.

Sin embargo, advierte que determinar la situación jurídica de los fieles a título individual sigue siendo considerablemente más complicado que evaluar el estatus de los propios obispos.

Más allá de la nota explicativa, el arzobispo Arrieta afirmó que muchos católicos comunes vinculados a las capillas de la Fraternidad pueden haber actuado de buena fe, en particular aquellos que han asistido a ellas durante décadas o que se criaron dentro de esas comunidades.

El exsecretario argumenta que algunos podrían catalogarse dentro de los principios enunciados en el decreto Unitatis Redintegratio del Concilio Vaticano II, relativo a los cristianos bautizados criados en comunidades eclesiales separadas. Asimismo, observa que la buena fe genuina podría constituir un “estado de necesidad” suficiente para impedir la aplicación automática de las penas canónicas previstas en el canon 1324. El derecho canónico, señala, exige una grave culpabilidad personal por malicia o negligencia antes de que se puedan imponer sanciones.

Al mismo tiempo, el arzobispo Arrieta insiste en que este principio no puede invocarse indiscriminadamente. “Nuestra conciencia no es autónoma y debe obedecer las enseñanzas y la autoridad de la Iglesia”, afirma, añadiendo que la responsabilidad personal depende, en última instancia, de la formación y el conocimiento de cada individuo.

También señala que, además de los seis obispos identificados en el decreto del dicasterio, los cómplices “sin cuya ayuda no hubiera sido cometida la ofensa” incurren igualmente en la misma pena automática según el canon 1329.

Quizás la parte más significativa desde el punto de vista práctico del análisis de Arrieta se refiere a la validez de los sacramentos administrados por el clero de la FSSPX tras el último cisma.

Afirma que, en las circunstancias actuales, el ministerio ejercido por los sacerdotes de la Fraternidad es ilícito salvo en caso de peligro de muerte. No obstante, la validez depende del sacramento en cuestión. La confesión y el matrimonio ocupan un lugar singular, ya que ambos requieren facultades canónicas específicas para su validez.

En cuanto a la confesión, Arrieta recuerda que el Papa Francisco otorgó a los sacerdotes de la FSSPX facultades para oír confesiones válidas durante el Jubileo Extraordinario de la Misericordia de 2015 mediante la encíclica Misericordiae Vultus. Al concluir el Jubileo, Francisco extendió esas facultades indefinidamente mediante la carta apostólica Misericordia et Misera en Noviembre de 2016.

Dado que esas facultades fueron otorgadas directamente por el Papa, Arrieta argumenta que solo otro acto papal podría revocarlas.

“Estos sacerdotes recibieron la facultad de oír confesiones mediante un acto pontificio, y se requiere un acto de la misma naturaleza para revocarla”, afirma, al tiempo que observa lo que describe como la paradoja de que los sacerdotes ejerzan facultades otorgadas por el Papa y, al mismo tiempo, actúen en desobediencia al Romano Pontífice.

AdVaticanum también puede revelar que contactó al arzobispo John Joseph Kennedy, secretario de la Sección Disciplinar del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, para solicitar aclaraciones sobre si se había emitido alguna carta apostólica, mandato pontificio u otro acto papal que revocara las facultades otorgadas a los sacerdotes de la FSSPX para escuchar válidamente confesiones. El dicasterio se negó a responder a la pregunta, limitándose a decir: “Sin comentarios”.

El matrimonio, sin embargo, presenta una situación canónica diferente.

En 2017, el Papa Francisco instruyó a la Comisión Ecclesia Dei para que permitiera a los obispos diocesanos delegar en los sacerdotes de la FSSPX la facultad de asistir válidamente en matrimonios en casos individuales, salvaguardando así la forma canónica exigida por la Iglesia. Según explicó Arrieta a esta publicación, dichas facultades dependían de la delegación de los ordinarios locales, en lugar de una facultad universal directamente vinculada a todos los sacerdotes de la Fraternidad.

Tras las últimas consagraciones episcopales, considera improbable que los obispos diocesanos puedan ahora otorgar legítimamente tales facultades.

“Las circunstancias actuales hacen improbable que un obispo pueda otorgar legítimamente tal facultad”, afirma, concluyendo que, por lo tanto, los matrimonios presenciados por sacerdotes de la FSSPX serían “canónicamente nulos por falta de forma canónica”.

Los seis obispos recién excomulgados se encuentran en una situación aún más grave. Arrieta señala que la declaración de excomunión les impide recibir los sacramentos y ejercer el ministerio eclesiástico, lo que conlleva mayores consecuencias morales y canónicas si se desobedecen dichas prohibiciones.

En desarrollos más recientes, la FSSPX ha impugnado formalmente el decreto del Vaticano del 2 de Julio. El arzobispo Arrieta no estuvo disponible para hacer más comentarios debido a su apretada agenda, ya que presentó sus respuestas antes del recurso preliminar de la Fraternidad. Sin embargo, esta publicación puede revelar que un sacerdote del DDF declaró a AdVaticanum que es improbable que se admita la apelación, puesto que se trata de una excomunión latae sententiae basada en una ofensa notoria. El dicasterio no “impuso” la pena, que es automática, sino que simplemente la “declaró” en el decreto para conocimiento público de los fieles. La única forma de levantar una excomunión latae sententiae requiere, como punto de partida, el arrepentimiento del ofensor por el acto cometido.

Saturday, July 4, 2026

Cisma Y Crisis De Comunión, Habla Don Nicola Bux

El Dicasterio que presidirás en otras épocas llegó a utilizar métodos inmorales. Fueron tiempos donde más que promover el saber teológico se perseguían posibles errores doctrinales. Lo que espero de vos es sin duda algo muy diferente.

Francisco
«Carta del Papa Francisco al nuevo Prefecto de la Fe»
Jul-01-2023


Antes de que se produjeran las consagraciones episcopales sin mandato pontificio de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, Mons. Nicola Bux había emitido la que, en nuestra modesta opinión, era la posición más equilibrada, en forma de una carta abierta la Papa León XIV. Ya una vez realizadas y hecha la declaración de excomunión y cisma por parte de la Santa Sede, Mons. Bux ha brindado unas declaraciones a Radio Cusano, Jul-03-2026, de las cuales procedemos a hacer una transcripción y traducción adaptada. Si es Usted de los que se extraña porque en todo este asunto parece que la voz cantante sea exclusivamente la del flamante prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe y no aparezca nadie más, incluso ni siquiera el propio León XIV, preste atención a lo que al respecto dice en la tercera respuesta Mons. Bux.

Aquí estamos de nuevo, Calibro 9, Radio Cusano. Damos la bienvenida al Padre Nicola Bux, quien en los últimos días ha escrito y hablado sobre este cisma, como es definido en los periódicos. Padre Nicola, ¿qué debemos pensar? ¿Por qué hemos llegado a este punto, en su opinión?

Buenos días. Creo que hemos llegado a este punto porque, no solo ahora, sino por lo menos desde 1985 —cuando Ratzinger denunció en su célebre Informe sobre la Fe junto con Messori— se ha perdido la concepción católica de la realidad de la Iglesia, tanto a nivel teológico como de opinión pública. Ya no se cree que sea una realidad querida por Cristo, sino más bien una construcción que podemos reorganizar como si fueran las piezas de un Lego. Por un lado, pienso en los lefebvrianos, y por otro, en los alemanes. Así pues, al final, los contenidos de la fe y la moral se vuelven arbitrarios.

¿Y qué es exactamente? Intentemos explicarlo a nuestros oyentes. ¿Por qué se sanciona a los lefebvrianos, más allá de haber nombrado obispos —lo cual no es un hecho irrelevante— y de haber desobedecido al Papa? Pero, más allá de esto, yo decía antes antes con Matteo Matzuzzi, que me parece que desde un punto de vista teológico, ciertas cosas que se hacen en Alemania, por ejemplo, pero también aquí, son mucho más graves y se alejan más de la doctrina que lo que defienden los lefebvrianos, ¿o no?

Mire, esta es la objeción más común, del tipo, “¿pero por qué se sanciona a quienes parecen tan ortodoxos y fieles a los principios católicos, a diferencia de otros que permiten que pase de todo, tanto a nivel de doctrina como en moral?”. La sanción, efectivamente no radica en lo que creen, sino en lo que hacen. Cometieron este acto tan grave, previsto en el derecho canónico, o sea, ordenar obispos sin mandato pontificio.

Piense Usted que esto también ocurrió con los obispos ordenados en China sin mandato pontificio, ya en tiempos de Pío XII o incluso después. Se trata de un acto muy grave, mucho más grave que tener opiniones moralmente cuestionables sobre el matrimonio, etc. ¿Por qué? Porque estas opiniones siguen siendo sólo opiniones y permenecen todavía a nivel de opinión. Pongo un ejemplo: la semana pasada, el Dicasterio para el Culto Divino respondió a los alemanes indicando que la homilía en la Misa no puede ser pronunciada por un laico. Digamos que existen ciertas aclaraciones.

Es claro que si actúan de esa manera, tarde o temprano hay una sanción. Por lo tanto, debemos tener cuidado al equiparar comportamientos. Creo que el verdadero problema radica en la falta de comprensión de que la Iglesia es como una familia, donde existe una comunión que, sin embargo, es una comunión dialéctica. Es decir, si cada vez que hay un desacuerdo se cierra la puerta de golpe y se rompe, nada se sostendría. El problema es que muchos ya no comprenden más qué cosa es la comunión.

En su opinión, ¿no era posible superar esta fractura? ¿Qué se esperaba de los lefebvrianos, de la Fraternidad de San Pío X? ¿Que simplemente se extinguirían? ¿Quizás los obispos ordenados, cuyas excomuniones habían sido levantadas, fallecerían, no se nombrarían más obispos y de alguna manera se reintegrarían? ¿Cómo podría haber terminado de otra manera?

Pero mire, si el Papa hubiera convocado a los líderes hace meses y les hubiera dicho: “Bien, hablemos”, quizás con la ayuda de expertos, quizás —digo solamente quizás— esta fractura se habría evitado. Infortunadamente, no se hizo. Es cierto, por otro lado, que ya se habían producido intentos de diálogo y discusión en el pasado, incluso por parte de Ratzinger y otros cardenales.

La verdad es que han sido un poco obstinados en sus convicciones, sobre todo en lo que respecta al Concilio Ecuménico, porque no todos piensan de la misma manera. Es claro que el Concilio Ecuménico tiene aspectos fundamentales que deben ser aceptados, también porque un acto de Magisterio solemne es infalible en la Iglesia; luego hay aspectos transeúntes, es decir, aquellos que pueden ser tranquilamente discutidos. Pero evidentemente faltó esto último. No sé por qué, quizás porque el entorno bergogliano-vaticano… si bien ahora está obligado, es cierto, a obedecer al nuevo Papa, este aún no domina la máquina de gobierno y, por lo tanto, debe servirse de aquellos que lo conocían antes que él, y entonces tal vez esto no lo haya permitido.

Pero, obviamente, se pueden extraer muchas otras conclusiones. Pero insisto en que se ha perdido el concepto de comunión en la Iglesia como una realidad en la que se confronta y se llega a creer juntos. La Iglesia no es democrática, sino sacramental, es decir, jerárquica. Por lo tanto, en sus estructuras siempre es reformable, es decir, siempre revisable, pero en su estructura fundamental la Iglesia no es propiedad humana de uno u otro, ni de de los unos ni de los otros, sino de Cristo. Así que, lamentablemente, en mi opinión, este es el punto que se ha perdido y que, espero, habrá que recuperar.

¿Pero se puede dar marcha atrás?

Es posible, es posible dar marcha atrás. Pero tiene que haber buena voluntad. Ahora se han aplicado las sanciones, como está previsto en el derecho canónico, pero es deseable que se retome el diálogo. Se necesita elasticidad, ante todo por parte de la Fraternidad que, en mi opinión, debería, por ejemplo, redescubrir al teólogo san [John Henry] Newman respecto a la relación entre doctrina y desarrollo, porque me parece que se han quedado algo estancados, al menos en el mil ochocientos, y deberían reflexionar sobre ello. En cualquier caso, siempre debemos tener la esperanza de que esto suceda.

Entonces quiero agradecer al Padre Nicola Bux. Aquí hay cuestiones determinantes del todo para la Iglesia, un problema que también podría conducir a una fractura política en algún modo, además de la más importante, digamos, espiritual y de Fe. Pero luego está toda una convulsión política en torno a estas decisiones. También hay diversas presiones que van más allá de la teología, creo, ¿no es así?

Bueno, sí, pero sería inapropiado, porque las categorías políticas no se pueden aplicar dentro de la Iglesia. Es equivocado hacerlo. Sí, puede haber alguna interferencia de individuos, pero no. Mire, creo que en la Iglesia debemos saber hacernos a un lado, desaparecer, para que Cristo triunfe. En resumen, los mejores reformadores fueron los santos; la Iglesia necesita santidad, y la primera santidad es, por así decirlo, buscar la comunión. La comunión con Pedro es fundamental; diría que es el carisma católico que diferencia a la Iglesia Católica de otras configuraciones eclesiales. Si esto falta, uno no puede afirmar querer ser unido al Papa y luego cometer actos que estén en contradicción; no tiene sentido. No. En cuanto a la cuestión política, diría que no hay ninguna. Sí, he escuchado a algunos comentaristas…

Sí, pero en resumen, estos son otros temas fundamentales. Gracias a Don Nicola; haremos una pausa y volveremos en breve.

A Ustedes. ¡Buen trabajo!

Monday, June 1, 2026

La Lucha Por La Pensión Del Exmayordomo De Benedicto XVI. La Viuda: «Vivo Con 280 Euros Al Mes»

Esta es una información de Corriere Della Sera, Jun-01-2026. Traducción de Secretum Meum Mihi.

La disputa por la pensión del exmayordomo de Benedicto XVI

La viuda en el tribunal: «Vivo con 280 euros al mes»

Por Fulvio Fiano


Roma. La voluntad expresa del Papa Ratzinger de garantizar condiciones de vida dignas para la familia de su antiguo mayordomo, Paolo Gabriele, parece estar encontrando un obstáculo insuperable en la burocracia y la justicia vaticanas. Manuela Citti, la esposa de 57 años del hombre conocido como «El cuervo» por revelar los documentos confidenciales que alimentaron el escándalo Vatileaks, vive con una pensión mensual de 280 euros, una hipoteca y dos hijos a su cargo. Su solicitud para aumentar la pensión de viudez de su esposo, fallecido hace seis años, al mínimo fue rechazada, y no tuvo éxito en su demanda contra el Fondo de Pensiones de la Santa Sede, dado que un tribunal vaticano de primera instancia falló en su contra.

Los motivos de esta decisión están pendientes de Apelación, lo que plantea interrogantes más amplios, ya que la parte contraria, como única administradora del Fondo de Pensiones, está representada por el Cardenal Joseph Farrell, magistrado del Tribunal Supremo de Casación del Vaticano. Según la abogada de la viuda, Laura Sgrò, esto constituye «una clara y radical violación del principio de imparcialidad judicial».

Ni siquiera una súplica a Monseñor Parolin en 2023, ni una posterior, en 2024, al Papa Francisco, lograron cambiar la decisión, y en el proceso de primera instancia, no se admitió el testimonio potencialmente decisivo de la persona que recogió la última voluntad de Ratzinger.

Dos pasos atrás. Gabriele, ayudante de cámara de Benedicto XVI desde 2006, fue arrestado por la Gendarmería Vaticana el 24 de mayo de 2012 por posesión de copias de documentos confidenciales de la Santa Sede. Juzgado por hurto agravado, fue condenado en octubre a tres años de prisión, pena que posteriormente se redujo a un año y seis meses. Joseph Ratzinger lo indultó y lo visitó en su celda el 22 de diciembre del mismo año, pocos meses antes de renunciar a su mandato.

Tras ser licenciado de su oficio, Gabriele —ya gravemente enfermo— se retiró a vivir fuera del Vaticano, pero más tarde fue recontratado por la Santa Sede en una cooperativa social. Falleció el 24 de noviembre de 2020, a los 54 años. Su viuda, que tenía derecho a una pensión de viudez hasta el mínimo (800 euros), vio liquidada su solicitud con un pago único por sus 13 años de servicio a la Santa Sede (1999-2013) —110.809 euros, que ya utilizó para reducir la cuota de su hipoteca— y se le denegó cualquier concesión por el período posterior, cinco años y cinco meses, como empleado de la Basílica de San Pablo Extramuros. Y así, demandó al Fondo de Pensiones por una interpretación errónea del reglamento general, alegando que el pago único no entraba en conflicto con la pensión mínima. Y, sobre todo, por no respetar la voluntad del Papa Ratzinger de proteger a la familia de su antiguo mayordomo. Ante un asunto tan complejo y delicado, la apelante se queja de que la sentencia de primera instancia se basa esencialmente en cuestiones procesales relacionadas con el plazo para interponer recursos.

«Manuela Citti es pobre. ¿Cómo se puede definir como pobre a una mujer que se ve obligada a vivir con 70 euros a la semana y una hipoteca que durará hasta que tenga más de 80 años? La pobreza, como dice León XIV, es un asunto urgente que no se puede posponer», argumentó la abogada Sgrò ante el tribunal, refiriéndose a las instituciones vaticanas «mantenidas en sus posiciones y en la estricta aplicación de la norma». Su solicitud de asistencia jurídica para su clienta no ha sido examinada más de un mes después de haber sido presentada.

Wednesday, February 4, 2026

Prefecto Del DDF Se Reunirá Próxima Semana Con Superior General De La FSSPX/SSPX

Ya sabemos quién escribió la carta que cayó tan mal en la FSSPX/SSPX y propulsó el anuncio de que consagrarán nuevos obispos en Julio. Estando Tucho de por medio, ¿qué podría salir mal?

Para hacer un comentario positivo, en lo particular sentíamos que la vieja escuela se había perdido, nos referimos a los tiempos de Ratzinger, Castrillón Hoyos, Camille Perl, que tenían el know-how en las tratativas con la FSSPX/SSPX, pero nos anima saber que de esa saga todavía están recurriendo a Mons. Guido Pozzo, exsecretario de la Pontificia Comision Ecclesia Dei, como leerán en la siguiente información de The Pillar, Feb-04-2026. Traducción de Secretum Meum Mihi, con adaptaciones.

El cardenal Víctor Manuel Fernández se reunirá con el líder de la Fraternidad San Pío X la próxima semana, días después de que el grupo tradicionalista anunciara sus planes de consagrar nuevos obispos sin mandato papal.

Al anunciar la decisión el 2 de Febrero, el padre Davide Pagliarani, superior general de la FSSPX, explicó que la decisión de consagrar nuevos obispos en Julio se produjo tras solicitar una audiencia con el papa León XIV en Agosto de 2025 y tras recibir recientemente una carta del Vaticano “que no responde en absoluto a nuestras peticiones,”.

El cardenal Fernández declaró a The Pillar el 4 de Febrero que la carta a la que se refería Pagliarani fue enviada por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe.

El prefecto del DDF afirmó que la carta “simplemente respondía negativamente a la posibilidad de proceder ahora con nuevas ordenaciones episcopales”.

“Hemos estado intercambiando cartas recientemente. La próxima semana me reuniré con el Padre Pagliarani en el DDF para intentar encontrar una vía de diálogo fructífera”, explicó Fernández.

Varias fuentes informaron a The Pillar que conversaciones anteriores también involucraron a otros dos obispos de la FSSPX, Mons. Bernard Fellay y Mons. Alfonso de Galarreta, y, por parte del Vaticano, al cardenal Kurt Koch, prefecto del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, y al arzobispo Guido Pozzo, exsecretario de la extinta Comisión Pontificia Ecclesia Dei.

Fernández informó a The Pillar, sin embargo, que la próxima reunión se limitaría a él y a Pagliarani.

[...]

Después de leer esta información, es de suponer que las “explicaciones complementarias sobre la situación actual y sobre su decisión”, que anunció la FSSPX/SSPX proporcionaría su Superior General próximamente sobre la decisión de consagrar nuevos obispos, quedarán un poco postergadas hasta después de que se produzca el encuentro Fernández-Pagliarani.


Actualización Feb-04-2026 (21:27 UTC): Vatican News, confirmando la infomación arriba conocida, añade unas palabras atinentes del director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, a las cuales les añadimos énfasis.

Fraternidad San Pío X: fijada reunión con el prefecto de la Doctrina de la Fe

El director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, en respuesta a las preguntas de los periodistas, explica que la próxima semana se realizará «un diálogo informal y personal» entre el superior Pagliarani y el cardenal Fernández para «identificar instrumentos eficaces de comparación que puedan conducir a resultados positivos».

Vatican News


Se ha fijado para la próxima semana una reunión entre el prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el cardenal Víctor Manuel Fernández, y el padre Davide Pagliarani, superior general de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Así lo ha comunicado el director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, en respuesta a las preguntas de los periodistas. «La reunión —explica el portavoz vaticano— será una ocasión para un diálogo informal y personal, que ayude a identificar instrumentos eficaces de diálogo que puedan conducir a resultados positivos».

La noticia llega al día siguiente del comunicado sobre la continuación de los contactos entre la Fraternidad San Pío X y la Santa Sede, con «la voluntad» de «evitar rupturas o soluciones unilaterales con respecto a los problemas surgidos». La referencia es al anuncio del 2 de febrero, por parte de la Fraternidad, de las próximas consagraciones episcopales previstas para el 1 de julio en el Seminario Internacional San Curato d'Ars en Flavigny-sur-Ozerain, Francia. En el comunicado de la Fraternidad San Pío X se hacía referencia a una carta enviada a la Santa Sede en la que se expresaba «la necesidad particular de la Fraternidad de asegurar la continuidad del ministerio de sus obispos». La Santa Sede, explicaba la Fraternidad, envió «una carta que no responde en modo alguno a nuestras peticiones», de ahí la decisión de seguir por el camino indicado.


Entradas Relacionadas: Reunión Fernández-Pagliarani Jueves De La Semana Próxima.

Thursday, November 20, 2025

Mariólogo Salvatore Perrella: “No Amo El Título Corredentora, Pero...”

Por delante va decir que la entrevista que leerán a continuación no fue realizada a un maximalista de la mariología, ni a un barrabrava de la Corredentora. Eso si acaso fuera necesario decirlo.

El mariólogo Salvatore Perrella ha concedido una entrevista a Radio Svizzera Internazionale, Nov-20-2025, sobre la reciente Nota doctrinal Mater populi fidelis, pero especialmente sobre algunos de los aspectos problemáticos de la misma aunque, si se fija Usted bien, no solamente la crítica se limíta a ella. Traducción de Secretum Meum Mihi (con adaptaciones).

Mater populi fidelis. Para muchos, un documento inoportuno, dañino e inútil...

«Sobre la inutilidad no estoy de acuerdo. Todo es siempre útil. Incluso un documento controvertido, porque suscita y anima el debate. En el caso específico, la Nota doctrinal abre debates en a nivel de la teología y de la mariología, sobre todo en función de las diversas dimensiones. En ella surge una dimensión que lee la mariología en un sentido puramente cristológico. Sin embargo, hay poco espacio, para nodecir que no lo hay, para la dimensión eclesiológica y antropológica. Y le falta también del todo la dimensión trinitaria y la simbólica. El documento, no obstante, debe entenderse desde una optica mucho más compleja».

¿Cuál?

«Detrás de esta nota, como el propio documento hace notar —y espero que los autores sean conscientes de ello— se debe leer el nº 20, cuando se habla de la postura del Papa Francisco sobre el título de Corredentora. La cuestión de los títulos marianos siempre ha estado al orden del día: resurge y luego se desvanece. ¿Qué se puede decir, entonces? Por cuanto respecta a los títulos relativos a la cooperación de María, han sido objeto de una renovada reflexión desde 1854 con la definición dogmática de la Inmaculada Concepción. Fue precisamente en el ámbito de la doctrina de la Inmaculada que se prefirieron las interpretaciones profundas del servicio o munus de María en la obra de salvación, utilizando numerosos términos. Algunos, en verdad, del todo inapropiados, como Redentora o Sustitutriz de lo que es propio de la Divinidad. Esto llevó a teólogos y papas, desde León XIII hasta Pío XII, a leer la Inmaculada en la obra de salvación como fruto y misión: fruto de misericordia, misión de María».

¿Qué, en su opinión, faltaba en tal lectura?

«Sobre todo, se olvidó la dimensión creatural de María. Hoy, afortunadamente, está presente, aunque quizá de manera un poco excesiva. En resumen, se necesita ese equilibrio actualmente ausente. Sobre a la Nota Doctrinal, soy del aprecer, leyéndola y releyéndola, que se adhiere formalmente, pero no siempre sapientemente, a la doctrina del Concilio Vaticano II, especialmente Lumen Gentium 60-62, posteriormente reinterpretada por Juan Pablo II en Redemptoris Mater, sobre todo en los números 40-42. Estos son los pilares hoy de la doctrina de la cooperatio Mariae. Personalmente, no amo el título de Corredentora, pero como teólogo no puedo dejar de tener en cuenta que también eso ha aparecido en el magisterio posconciliar».

De hecho, Juan Pablo II utilizó el título de Corredentora siete veces. Y, incluso después de la Feria IV del antiguo Santo Oficio del 21 de febrero de 1996, ya no lo utilizó —como señala la Nota—, también es cierto que posteriormente recurrió a términos equivalentes como, por ejemplo, Cooperadora del Redentor o Singular cooperadora de la Redención. ¿Qué puede decir al respecto?

«Todo cierto. Volviendo específicamente al documento Mater populis Fidelis, lo encuentro absolutamente muy ‘franciscano’, en el sentido de bergogliano. El número 21, que se complementa con el número 22, explica, a la luz de tres declaraciones del Papa Francisco, las razones por las que el término Corredentora es inapropiado e inconveniente. Personalmente, no habría jamás utilizado similares términos. Estoy por la opción inteligente de Lumen Gentium, que tiene en cuenta el léxico precedente: no lo estigmatiza, pero tampoco lo asocia. No solo ello. También tengo la impresión de que en la Nota es prevalente la preocupación ecuménica. Y esto es un descuido. Claramente debe estar presente, pero no debe ser prevalente. Debe darse prevalencia a la pastoralidad de la doctrina. Además, considero la Nota excesivamente amplia en comparación con el Magisterio Romano, que siempre se ha distinguido por la sobrietas y por la concisión».

Lo que resulta particularmente problemático es el siguiente pasaje del número 22: «Cuando una expresión requiere muchas y constantes explicaciones, para evitar que se desvíe de un significado correcto, no presta un servicio a la fe del Pueblo de Dios y se vuelve inconveniente». Pero desde esta perspectiva, los títulos Madre de Dios, Inmaculada, Madre de la Iglesia, por ejemplo, también parecerían inapropiados, ya que requieren amplias explicaciones. Una tarea que, por otra parte, cumplen la teología y la catequesis. ¿No le parece?

«Indudablemente. La verdad es que estamos inmersos en la historia, pero no somos conscientes. Esta disociación se ha visto desde el principio con el título de Theotokos. Esta disputa sobre los títulos contiene pretextos, pues solo tienen un fundamento: la Sagrada Escritura y lo que la Divina Providencia, como enseñaba el Padre Calabuig, quiso y designó ab aeterno para María. El documento, a pesar de amplio y extenso, no tiene memoria histórica. Y esto, por así decirlo, es una pobreza. El misma finalidad del documento, es decir, llamar la atención sobre María en la obra de la salvación —expresado, entre otras cosas, de forma muy radical— presenta criticismo. Deberíamos, de hecho, preguntar: ¿Cuál es hoy la urgencia de la fe de la Iglesia? Hoy ya no cree en la Trinidad; se alimentan dudas sobre la divinidad y la naturaleza mesiánica de Cristo. María es colateral a todo esto. María, para usar una expresión que Benedicto XVI apreciaba, «es segunda, pero no secundaria». Y la Nota, que yo definiría como “demasiado monofisita”, no ayuda lamentablemente a una lectura integral y global de la fe cristiana. Soy del parecer que el documento debería haberse repensado mejor y ser afinado, pero, sobre todo, debería haber surgido de un estudio hecho por personas competentes».

En la presentación a Mater Populi Fidelis, el cardenal Fernández afirmó que el tema de ciertos títulos marianos «ha preocupado a los últimos Pontífices». ¿Qué opina?

«No me parece que los pontífices hayan estado preocupados de una tal cuestión. Su preocupación era muy otra: la receptio inmediata de Lumen Gentium y del Concilio. Seguimos todavía inmersos en la recepción mítica del Vaticano II, cuyos documentos, lamentablemente, no se conocen en su totalidad».

El número 75 de la Nota trae a colación las nuevas Normas para proceder en el discernimiento de presuntos fenómenos sobrenaturales, de las cuales Usted es abiertamente crítico. ¿Cuáles son las razones?

«Perdóneseme el neologismo, pero el número en cuestión es otra perla “des-preciosa” de la Nota. Y lo es precisamente por su estrecha conexón con las nuevas Normas del Dicasterio de 2024. Siempre he tenido en alta estima las aprobadas por Pablo VI en 1978 y publicadas oficialmente en 2011. En particular, aprecié el prefacio del entonces Cardenal Prefecto William Levada. En esa época, tras ser consultado sobre el tema por la Congregación, esperaba fervientemente una revisión de las Normas de Pablo VI. Pero en la óptica de una profundización sapiencial, no de dilapidación del gran patrimonio icónico de lenguaje, de contenido, de perspectivas».

¿Podría explicarse mejor?

«Para comprender las nuevas Normas y lo que han producido en estos dos años de la prefectura del Cardenal Fernández, se necesita tener siempre presente el omnipresente icono del Papa Francisco y, en particular, su constitución de reforma la Curia Romana, Praedicate Evangelium. Dicha constitución, que provocó una profunda transformación en la práctica diplomática, política y operativa del Vaticano, también tuvo un influjo sobre la mariología y la marianidad de la Iglesia. Porque con la reforma de la Curia, la Secretaría de Estado perdió, bajo Francisco, su primacía y su papel de coordinación, mientras que el dicasterio principal pasó a ser el de la Evangelización. El primado de la evangelización, sin embargo, no puede prescindir de las palabras de Cristo, quien no abolió ni una jota de la Ley (cf. Mt 5,17-19). Este principio fundamental debería regir, y debe regir, las proposiciones magisteriales con mayor cautela, con mayor respeto por la historia y por el presente con prospectiva futura, y con una gran atención a las otras realidades. Esto también vale para la cuestión de los títulos marianos».

El documento reflexiona asimismo sobre la devoción popular. Sin embargo, esta siempre ha tenido su propio lenguaje, el del corazón, el del sentimiento. Prueba clara de ello es la gran variedad de títulos con los que los fieles se han dirigido a María, Madre de Cristo y de la Iglesia, durante dos mil años. Consideremos, por ejemplo, una antífona litúrgica como la Salve Regina, en la que se la invoca como Spes nostra y Advocata nostra...

«Títulos estos propios del Espíritu Santo, pero que atribuimos correctamente a María en virtud del principio de analogía. Volviendo al tema de la devoción popular y su lenguaje, me viene a la mente una espléndida conferencia impartida por el entonces cardenal Ratzinger en el Marianum, sobre la doble caracterización de la mariología y la marianidad de la Iglesia: es decir, razón y sentimiento. De ahí la pregunta crucial: ¿Cómo combinar armonicamente las dos dichas exigencias? Este es el verdadero problema. Lamentablemente, en la Iglesia carecemos de personas preparadas que puedan ayudar a ello. Y así, María sigue siendo explotada como siempre, como —si me permite la metáfora— una operaria no remunerada. Si de verdad queremos conocer a María, debemos hacerlo a través de la Palabra de Dios y el sensus fidelium en el camino de la Iglesia».

Wednesday, November 19, 2025

P. Gronchi: “No Se Encontraron Mariólogos Colaborativos”, Para La Elaboración De Mater Populi Fidelis

El P. Maurizio Gronchi (imágen), consultor del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, fue uno de los que intervino en la presentación de la Nota doctrinal Mater Populi fidelis en Nov-04-2025, y en un artículo de Aciprensa basado en una entrevista que le hizo ese medio aparece un pasaje que nos es imperativo resaltar porque nos da luz sobre una persuasión que teníamos, y es que los de la Pontificia Academia Mariana Internacional o alguno de sus miembros participaron en la elaboración del documento, pero no, no hay tal, de hecho, dice Don Gronchi que para la elaboración del documento “no se encontraron mariólogos colaborativos” (sic), y esa es la razón por la cual en la presentación del documento no estuvo presente ninguno. Es bastante extraña semejante afirmación porque al menos una de las consultoras del DDF pertenece a la Pami, lo hemos dicho otras veces, sor Daniela del Gaudio, y si ni siquiera ella participó o fue consultada para elaborar el documento, ¿entonces, quién o quiénes son los responsables?

Este es el aludido artículo de Aciprensa, Nov-18-2025.

"Es superstición pensar que la Virgen frena la ira de Dios", dice experto vaticano sobre título de "Corredentora"

Por Victoria Cardiel
18 de noviembre de 2025


Tras las reacciones generadas por el nuevo documento del Vaticano Mater populi fidelis (Madre del pueblo fiel), el consultor del Dicasterio para la Doctrina de la Fe P. Maurizio Gronchi advirtió que considerar a la Virgen como “Corredentora” o “Mediadora” distorsiona la fe cristiana y conduce a una visión supersticiosa.

“Es superstición pensar que la Virgen tiene el papel de frenar la ira de Dios. Quien piense así no está en coherencia con el Evangelio”, aseguró el P. Gronchi en conversación con ACI Prensa.

El experto presentó hace unos días el nuevo documento junto al cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. En el texto, el Vaticano exhorta a evitar el uso de los títulos de “Corredentora” y “Mediadora” para referirse a la Virgen María.

“Pensar que María tiene que mediar y convencer a Dios para ser misericordioso desvirtúa la Trinidad, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo”, explicó.

La decisión ha suscitado cuestionamientos en algunos sectores de la Iglesia, si bien no es la primera vez que el Dicasterio para la Doctrina de la Fe descarta proclamar este dogma.

Según reveló el texto del Vaticano, firmado también por el Papa León XIV, San Juan Pablo II solicitó en 1996 al entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el Cardenal Joseph Ratzinger, que estudiara si podía considerarse verdad de fe que la Virgen María es “corredentora” y “mediadora”.

“Le pidió a Ratzinger una aclaración al respecto. Él había utilizado este término desde una perspectiva espiritual y devota”, explicó el P. Gronchi.

Pero en cuanto “Ratzinger dijo que no era apropiado, Juan Pablo II ya no lo volvió a utilizar”, agregó el sacerdote y consultor vaticano. Tampoco lo había utilizado en su encíclica de 1987 Redemptoris Mater (Madre del Redentor) que precisamente trata sobre la Virgen María y su papel en la vida de la Iglesia y en la historia de la Salvación.

Ni Pío XII, ni San Juan XXIII ni San Pablo VI usaron jamás esa expresión, y tampoco lo hizo el Concilio Vaticano II, dijo el P.Gronchi, quien señaló que actualmente “no parece que se deban afirmar nuevas verdades” sobre María.

Según el académico, la Iglesia Católica ha dedicado ya toda la atención posible a la figura de la Virgen y los últimos dogmas proclamados la tienen como protagonista: el dogma de la Maternidad divina, que afirma que María es Madre de Dios (Theotokos)(431); el dogma de la Virginidad perpetua (649); el dogma de la Inmaculada Concepción (1854) y el dogma de la Asunción de María (1950).

¿Falta de apoyo de los mariólogos?

La elaboración del nuevo documento tuvo una particularidad llamativa, según el P. Gronchi, que explicó que el trabajo del Dicasterio para la Doctrina de la Fe ha sido históricamente "colegial". Para cada tema que se estudia, esta dependencia del Vaticano recurre al aporte de consultores internos y expertos externos, entre otras fuentes.

Sin embargo, en el caso de esta nota doctrinal sobre algunos títulos marianos “no se encontraron mariólogos colaborativos”, de acuerdo al P. Gronchi.

El sacerdote destacó que ni los docentes de la Facultad Teológica Marianum ni los miembros de la Pontificia Academia Mariana Internacional (PAMI) participaron en la presentación del documento en la Curia de los jesuitas, lo que a su juicio puede interpretarse como un “silencio” que “puede entenderse como disenso”.

El experto en cristología aseguró que la PAMI cuenta con un historial de participación activa en discusiones sobre posibles definiciones dogmáticas. Citó como ejemplo el XII Congreso Mariológico Internacional de Czestochowa (1996), cuando incluso subrayó que no era adecuado proceder con la definición de María como “mediadora”, “corredentora” o “abogada”.

ACI Prensa trató de ponerse en contacto con la PAMI, pero prefirieron no hacer comentarios.

Wednesday, November 5, 2025

Comentario del Dr. Mark Miravalle, presidente del movimiento Vox Populi Mariae Mediatrici, respecto de la nota doctrinal del DDF Mater Populi Fidelis

Publicado hoy en el sitio Mother Of All Peoples el comentario del Dr. Mark Miravalle, presidente del movimiento Vox Populi Mariae Mediatrici, y presidente de la Asociación Mariana Internacional, sobre el documento del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, “Mater Populi Fidelis, nota doctrinal sobre algunos títulos marianos referidos a la cooperación de María en la obra de la Salvación”. Traducción de Secretum Meum Mihi (con adaptaciones).


Nuevo Documento del Vaticano sobre María, Mater Populi Fidelis: Breve comentario

El 4 de Noviembre de 2025, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe publicó el documento, Mater Populi Fidelis: Nota Doctrinal Sobre Algunos Títulos Marianos Referidos A La Cooperación De María en la Obra De La Salvación. Me gustaría plantear los siguientes puntos concernientes al documento los cuales creo llaman a un análisis y una clarificación más amplios dentro de un auténtico espíritu de respeto y diálogo. Coincidimos enfáticamente con el imperativo absoluto expresado en el documento de profesar, proteger y difundir la revelación Escriturística y Tradicional de la infinita primacía de Jesucristo como nuestro único Mediador y Redentor divino. Asimismo, buscamos reconocer debidamente la participación y cooperación humana, subordinada y sin paralelo, de la Inmaculada Virgen María, Madre de Jesucristo, en la obra histórica de la Redención.

1. Después de citar los numerosos usos del título Mariano “Corredentora” por parte de los papas y sus respectivos magisterios, que incluyen a San Pío X, Pío XI y siete veces por San Juan Pablo II (omitiendo la aprobación inicial del título de Corredentora por León XIII en 1885), así como la larga tradición de los títulos de Redentora y Corredentora, que se remonta a los siglos X y XV, el documento entonces concluye que el uso del título de Corredentora, sin embargo, “no sería apropiado” (n. 22). ¿Indica esto que estos usos papales del título de Corredentora fueron “inapropiados”, junto con los de San Pío de Pietrelcina, Santa Teresa de Calcuta, San Josemaría Escrivá, San John Henry Cardenal Newman, Santa Teresa Benedicta de la Cruz, San Maximiliano Kolbe, Sor Lucía de Fátima, y el uso perenne y tradicional del título de Corredentora por otros santos, beatos, teólogos y místicos durante la mayor parte del último milenio? La doctrina de la corredención también fue claramente articulada por el Papa Benedicto XV en su documento de 1918, Inter Sodalicia, cuando afirmó: “…bien podemos decir que ella, con Cristo, redimió a la humanidad”. El Papa Benedicto XVI, durante su mensaje a los enfermos desde Fátima el 13 de Mayo de 2010, también habló de ser “redentores en el Redentor”. ¿Estos usos también deben ahora considerarse no apropiados?

Irónicamente, el 4 de Noviembre de 1984, hace cuarenta y un años del día de la publicación de este documento, San Juan Pablo II se refirió a la Virgen María como “María, la Corredentora”. Claramente, como miembros de la Iglesia, quisieramos ser respetuosos de tales usos por parte del Vicario de Cristo.

Una de las razones dadas en el documento para concluir que el título de Corredentora es inapropiado es la necesidad de “reexplicarlo” con frecuencia, lo que hace que no resulte “útil” al Pueblo de Dios (n. 22). Otros títulos marianos, como Inmaculada Concepción y Madre de Dios, también han requerido explicaciones y reexplicaciones constantes, pero estos títulos se mantienen, al igual que otros dogmas católicos como la Infalibilidad Papal, el Pecado Original y la Transubstanciación.

2. El Magisterio Pontificio ha enseñado consistentemente la doctrina del papel de María como “Mediadora de todas las gracias”, tanto en el título como en la explicación, durante los últimos cuatro siglos, comenzando con el Papa Benedicto XIV en el siglo XVIII (Gloriosae Domini, 1748) hasta el uso del título “Mediadora de las gracias” por el Papa León XIV el 15 de Agosto de 2025. Numerosas encíclicas papales enseñan autoritativamente que María es Mediadora de todas las gracias y ejerce un papel mediador secundario en la dispensación de las gracias redentivas. Por ejemplo, León XIII escribió: «[María], que estuvo tan íntimamente asociada al misterio de la salvación humana, está igualmente asociadada a la distribución de las gracias que para siempre fluirán de la redención… entre sus muchos títulos, …la Dispensadora de todos los dones celestiales” (Adjutricem populi, 1895, ASS, 28, 130-131). En formulaciones postconciliares, san Juan Pablo II se refiere a María como la “Mediadora de todas las gracias” en ocho ocasiones, junto con la referencia del Papa Benedicto XVI a “Mediatrix omnium gratiarum” (11 de Febrero de 2013).

Siempre se ha reconocido que el papel de María como Mediadora de todas las gracias no incluye su propia Inmaculada Concepción, sino denota su distribución secundaria de gracias redentivas al servicio de Cristo, el único Mediador divino, a la humanidad caída.

Resulta, por tanto, desconcertante y confuso ver en este documento varias referencias que parecen sugerir que María no tiene un papel secundario con Cristo en la dispensación universal de la gracia redentiva (cf. nn. 53, 55). También sorprende que la entera doctrina autoritativa del Magisterio Papal sobre la Mediadora de todas las gracias, desde el siglo XVIII hasta el XXI, no se encuentre en el documento. Presentar premisas teológicas que parecen apartarse de siglos de enseñanza autoritativa del Magisterio Papal puede generar una gran confusión entre el Pueblo de Dios, como si se tratara de un cambio de doctrina, sin mencionar su impacto negativo en la coherencia doctrinal de la autoridad Magisterial.

3. El uso de referencias Magisteriales en el documento aparece inconsistente y, en ocasiones, parece carecer de objetividad y equidad. Por ejemplo, comentarios ex tempore del Papa Francisco durante homilías o audiencias (que no se encuentran originalmente en sus textos escritos) son presentados en citas íntegrales, mientras que las referencias papales de San Juan Pablo II a la Corredentora durante homilías y discursos papales, acompañadas de explicaciones extensas (por ejemplo, la homilía de Guayaquil del 31 de Enero de 1985), no se incluyen en el texto ni se citan en las notas de pie de página. También, el Papa Pío XI, en su discurso del 30 de Noviembre de 1933, ofrece una excelente explicación y defensa del título de Corredentora, pero tampoco incluídos en este documento.

Una disparidad similar parece existir con las numerosas referencias al cardenal Joseph Ratzinger. Si bien el cardenal Ratzinger, como tal, expresó reservas sobre el título, no lo rechazó por completo, pues lo consideraba aún inmaduro; esto ocurrió en 1996, hace unos 30 años. Es más, como Papa nunca se pronunció explícitamente en contra. Hacer referencia a entrevistas seculares del Cardenal Ratzinger en contra del título de Corredentora, y al mismo tiempo omitir declaraciones papales que utilizan dicho título, evidencia una falta de objetividad, crucial en este debate. El Cardenal Eugenio Pacelli, futuro Pío XII, se refirió a la Virgen María como Corredentora en cuatro ocasiones durante su etapa como cardenal, pero estas referencias no tienen, ni deben tener, la autoridad del Magisterio papal.

4. En lo que respecta al movimiento por un quinto dogma Mariano, debe recordarse que la verdad Cristiana puede definirse solemnemente tanto en forma de títulos o términos, por ejemplo, Madre de Dios, como en pronunciamientos específicos, por ejemplo, la naturaleza de la infalibilidad papal, el pecado original, etc. Por consiguiente, este documento del DDF no obstaculiza ni prohíbe en modo alguno el movimiento eclesial en curso de oración y petición para la definición solemne de la Maternidad Espiritual de María, que se fundamenta en la verdad del papel subordinado de María con y bajo Jesús en la Redención. Este movimiento internacional por un quinto dogma Mariano, iniciado en 1915 por el gran prelado belga, el Cardenal Désiré Mercier, para la definición solemne de la Maternidad Espiritual de Nuestra Señora, incluyendo su papel de cooperación en la Redención y la Mediación realizada por Jesucristo, continúa con alegría su oración y petición por un posible quinto dogma Mariano. Lo hace en plena conformidad con el Canon 212, que afirma y protege el derecho de los fieles Cristianos de presentar a los pastores de la Iglesia los asuntos que consideren importantes para el bien de la Iglesia. Creemos firmemente que la intercesión verdadera y plena de Nuestra Señora es de vital importancia para el bienestar de la Iglesia y del mundo.

5. El cardenal San John Henry Newman, proclamado Doctor de la Iglesia por el Santo Padre el 1° de Noviembre, afirmó que, en lo que respecta al desarrollo doctrinal, incluyendo los posibles dogmas marianos, la jerarquía eclesiástica debe consultar a los laicos para recibir sus valiosas aportaciones (Rambler, 1859). En cuanto a la cuestión de una definición solemne de la Maternidad Espiritual de la Virgen María, incluyendo su subordinación a Cristo en una singular cooperación maternal, aproximadamente ocho millones de fieles de 150 países han enviado peticiones a la Santa Sede en los últimos treinta años, solicitando en oración una proclamación dogmática. Esta campaña internacional de peticiones eclesiales también incluye a 700 obispos y cardenales, cuyas firmas y cartas de apoyo han sido igualmente enviadas a la Santa Sede para esta definición Mariana. Creemos que si el Santo Padre proclamara solemnemente la “verdad completa sobre María”, esto permitiría un ejercicio aún mayor de la poderosa intercesión de la Virgen María por la Iglesia y el mundo actual.

En este sentido, agradecemos al Dicasterio para la Doctrina de la Fe por haber vuelto a centrar la atención mundial en este crítico diálogo sobre el papel subordinado de María, la Nueva Eva, en la Redención realizada por Cristo, el Nuevo Adán. Que el proceso sinodal pleno, impulsado por el Papa León XIII y la Santa Sede, se implemente de forma genuina y completa para guiar el discernimiento de la Iglesia sobre este tema Mariano esencial, tanto para el bien espiritual del Pueblo de Dios como para la debida veneración de Nuestra Señora, Madre de la Iglesia y de los fieles, Madre de todo el pueblo de Dios.

Dr. Mark Miravalle
Presidente, Vox Populi Mariae Mediatrici
Presidente, Asociación Mariana Internacional
5 de Noviembre de 2025

El anterior comentario viene acompañado de un video (inglés) en el cual aparece el Dr. Miravalle delineando, con algunos pequeños añadidos, basicamente lo mismo que puso por escrito.

Thursday, August 7, 2025

“El Pequeño Ratzinger” En Delicado Estado De Salud

Cuando Benedicto XVI lo nombró prefecto de la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos le decían “el pequeño Ratzinger”, más con el tiempo esa designación se fue olvidando, no sabemos si por su discreta gestión en dicho cargo. Luego Francisco lo envió como arzobispo de Valencia, España, según dijo en aquel entonces el propio aludido por voluntad propia. Nos referimos al cardenal Antonio Cañizares, de quien la arquidiócesis de Valencia informa hoy fue “hospitalizado debido a su delicado estado de salud”.

COMUNICADO DEL ARZOBISPADO DE VALENCIA

El Arzobispado de Valencia informa que Su Eminencia, el Cardenal Antonio Cañizares LLovera, ha sido hospitalizado debido a su delicado estado de salud.

El Arzobispo de Valencia, Mons. Enrique Benavent, pide “a los fieles de la Archidiócesis que eleven oraciones a Dios por el pronto restablecimiento de quien fue nuestro pastor”.

Nombrado por el papa Francisco, tomó posesión el 4 de octubre de 2014 y fue arzobispo de Valencia hasta el 10 de octubre de 2022.


Entradas Relacionadas: Cardenal Cañizares De Regreso A Casa.

Al Munus También Renuncié, La Carta Inédita De Benedicto XVI

Artículo de La Nuova Bussola Quotidiana, Ago-07-2025.

La carta inédita de Benedicto XVI: mi renuncia es plena y válida

Una carta escrita por el Papa emérito en agosto de 2014, en respuesta a las objeciones sobre la validez y la oportunidad de su renuncia, se publica por primera vez en un libro de monseñor Nicola Bux (Realtà e utopia nella Chiesa), a quien estaba destinada. Un documento histórico excepcional que debería poner fin a tantas conjeturas estériles.

Riccardo Cascioli
07_08_2025


«Decir que con mi renuncia habría dejado “solo el ejercicio del ministerio y no también el munus” es contrario a la clara doctrina dogmático-canónica (...) Si algunos periodistas hablan de “cisma rampante”, no merecen ninguna atención». Así lo escribió el papa emérito Benedicto XVI en una carta del 21 de agosto de 2014 a monseñor Nicola Bux, que le había consultado sobre las dudas y perplejidades que habían acompañado su renuncia al pontificado el año anterior.

El texto íntegro de este documento excepcional, que debería poner fin a la larga diatriba sobre las intenciones de Benedicto XVI con respecto a su renuncia, se publica ahora por primera vez como apéndice del libro "Realtà e Utopia nella Chiesa" (Realidad y utopía en la Iglesia), escrito por el propio Nicola Bux con Vito Palmiotti para los "Libri della Bussola".

Benedicto XVI, respondiendo a las objeciones que se le presentaron, considera «plenamente» válida la renuncia de un Papa y «fundado» el paralelismo «entre el obispo diocesano y el obispo de Roma en lo que se refiere a la cuestión de la renuncia». Además, defiende el derecho de un Pontífice a hablar y escribir fuera de «su cargo de Papa», como él mismo ha hecho al continuar durante su pontificado escribiendo libros, como por ejemplo los volúmenes dedicados a Jesús, que considera «una misión del Señor».

Esta carta de Benedicto XVI, cuya existencia se conocía pero que nunca había sido publicada por monseñor Bux para evitar que se convirtiera en un instrumento más de polémicas tan feroces como inútiles, es de fundamental importancia histórica porque permite comprender la mens del Papa emérito con respecto a su renuncia y a la institución del pontificado emérito, pero también, de manera más general, su visión teológica del papado. Además, por supuesto, de cerrar el debate sobre quién ha sido el “verdadero Papa” en los últimos años, que en realidad es una polémica que a las personas sensatas siempre ha parecido ajena a la realidad, pero que, lamentablemente, ha atraído a muchas personas hacia “falsos profetas”.

En el libro, la copia fotostática de la carta se presenta junto al texto de la carta que le envió monseñor Nicola Bux, en la que se recogen algunas objeciones a la renuncia y al consiguiente riesgo de “desacralización” del papado; y, en conclusión, también hay algunas valoraciones críticas sobre las respuestas ofrecidas por el Papa emérito.

Benedicto XVI es también uno de los protagonistas del libro, del que la correspondencia con monseñor Nicola Bux constituye precisamente un apéndice. Se trata de un análisis original de la crisis de fe que atraviesa la Iglesia, comparando el sano realismo de Juan Pablo II y, precisamente, del papa Ratzinger («El principio de realidad hecho persona», se titula el capítulo dedicado a él) con el utopismo del papa Francisco y de quien se define como su “precursor”: monseñor Tonino Bello, que sigue ejerciendo una gran influencia en la Iglesia italiana y cuya figura ha sido ensalzada precisamente por el papa Bergoglio.

La utopía es, de hecho, una tentación que aflige a la Iglesia desde el período posconciliar y que ha cobrado nuevo vigor con el pontificado del papa Francisco, después de que la enseñanza y la acción pastoral de Juan Pablo II y Benedicto XVI se centraran en las palabras del Apóstol: «La realidad, en cambio, es Cristo». Los autores atribuyen al utopismo las evidentes desviaciones doctrinales de la exhortación postsinodal Amoris Laetitia y de la encíclica Fratelli tutti, en las que Cristo ya no es el fundamento ni del matrimonio ni de la fraternidad humana.

Se trata, por tanto, de un breve estudio muy útil para comprender lo que ha sucedido en la Iglesia en estas décadas y para entender las dinámicas actuales. En definitiva, un libro de La Bussola que no hay que perderse.

Para adquirir el libro, haga clic aquí.

Para información y reservas, escriba a: distribuzione@lanuovabq.it

Thursday, June 12, 2025

Encuentro León-Gänswein

Otro de los maltratados —otro de tantos— por el misericordino brazo de hierro pontificio de los pasados doce años, es quien fuera el secretario particular de Benedicto XVI, Mons. Georg Gänswein, finalmente enviado como Nuncio a Lituania hace casi un año. Unos 28 años de su existencia los pasó precisamente en el Vaticano, la mayoría de ellos junto al cardenal Ratzinger, después convertido en Papa, y allí regresó ahora con aires nuevos y distendidos con ocasion del jubileo de los representantes pontificios, recibidos en audiencia por León XIV en la Sala Clementina del Vaticano, Jun-10-2025, en cuya ocasión tuvo la oportunidad de saludar en persona al Papa. El encuentro fue breve, pero de suponerse la satisfacción de Gänswein expresada anteriormente en una entrevista en la que declaró que la era de la “arbitrariedad” había terminado. Durante su estadía en Roma, Gänswein aprovechó para visitar la tumba de Benedicto XVI en las grutas vaticanas, y fue visto en la Basílica de San Pedro saludando cordialmente a los fieles y sacerdotes que lo reconocieron a su paso. Estará por verse si ahora León aprovechará su experiencia acumulada durante la prolongada estadía en el Vaticano y lo recupera para un nuevo encargo en la Curia.

Thursday, May 22, 2025

¿Y Cómo Abordará León El Asunto Del Camino Sinodal Alemán?

Este es un artículo de Il Giornale, May-22-2025. Traducción de Secretum Meum Mihi (con adaptaciones).

«El “cisma” alemán sobre la mesa del Papa: el primer tema candente para León XIV»

Francesco Boezi | 22 de mayo de 2025


El camino sinodal de la Iglesia alemana continúa provocando tensiones con Roma. El Papa León XIV pronto será llamado a afrontar uno de los nudos no resueltos —quizás el más complejo— del catolicismo europeo. Las reivindicaciones de los teutones son siempre las mismas: sacerdotes casados (celibato opcional para los consagrados), diaconado femenino y apertura doctrinal sobre las personas Lgbtq. El proceso se basa en deliberaciones que los promotores consideran vinculantes, poniendo así bajo presión la autoridad de la Santa Sede.

El camino sinodal de los alemanes comenzó con Francisco, en 2019, por voluntad de la Conferencia Episcopal Alemana. Bergoglio “a veces” se declaró “seriamente preocupado” (el propio cardenal Reinhard Marx lo admitió recientemente a Süddeutsche Zeitung) por el camino emprendido en Alemania, pero nunca detuvo formalmente ese proceso de evolución teológica. Ahora, el “camino” prosigue. La última gran cuestión abierta es la del Comité Sinodal. Un organismo que ya se ha reunido varias veces y cuyo objetivo es dar vida a un Consejo Sinodal. El Vaticano, basándose también en el derecho canónico, ha subrayado repetidamente la imposibilidad de una organización nacional con poderes de esa tipología. El Consejo Sinodal, después de todo, sería una invención sin precedentes en la historia eclesial. Pero los obispos de la Conferencia Episcopal Alemana no parecen conocer contratiempos.

Con la elección del Papa León XIV, la confrontación podría tomar una nueva dirección. El pontífice, ya involucrado en la gestión de la crisis sinodal alemana como firmante, junto con los cardenales Pietro Parolin y Víctor Manuel Fernández, de una carta en febrero de 2024, deberá afrontar un desafío crucial. En la carta, Prevost y los demás cardenales solicitaron posponer la votación del Comité Sinodal.

León XIV, dicen observadores bien informados, intentará mediar entre dos ánimos muy diferentes que ya reclaman la paternidad de su pontificado. Los progresistas alemanes han metido inmediatamente manos a la obra. El presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, monseñor Georg Bätzing, ha destacado cómo el Papa, en sus primeros discursos, ha puesto repetidamente el énfasis en la “sinodalidad”. Marx, de nuevo, ha subrayado el enfoque de León XIV en Sudamérica: “Solo diré: Monseñor Prevost también promovió elementos sinodales en su diócesis de Perú”, declaró en la misma entrevista con Süddeutsche Zeitung.

Los conservadores, al contrario, han interpretado algunas señales iniciales del nuevo Papa como un cambio de ritmo respecto a su predecesor. Desde el regreso de la muceta al estilo litúrgico, pasando por la probable hipótesis de que el Papa regrese a vivir en el Palacio Apostólico, hasta el nombramiento del cardenal Baldassarre Reina como Gran Canciller del Pontificio Instituto Juan Pablo II —en sustitución de Monseñor Vincenzo Paglia, considerado un punto de continuidad con la visión sinodal del Papa Francisco—, se vislumbra una orientación menos progresista. El cardenal Kurt Koch, todavía, declaró a la cadena EWTN su preocupación por cómo se está “utilizando en Alemania” al Papa. En resumen, el concepto de “sinodalidad” no debe extenderse a voluntad.

Otras dos señales refuerzan la idea, en círculos conservadores, de que el ambiente en el Vaticano ha cambiado. La primera es la referencia del Papa León XIV a las enseñanzas de Joseph Ratzinger, siempre crítico del Camino Sinodal Alemán, incluso durante su pontificado emérito. La segunda es la entrevista concedida por Monseñor Georg Gänswein a Corriere della Sera, en la que declaró que la era de la “arbitrariedad” había terminado. El riesgo temido, con el camino sinodal alemán, es el del “cisma”. Un peligro que ya ha surgido durante las Congregaciones Generales. La Iglesia alemana, la más rica de Europa y no solamente, parece inclinada a cuestionar el papel mismo de Roma en las jerarquías eclesiásticas. De hecho, la mayoría de los obispos alemanes querrían “vincular” sus decisiones únicamente al resultado del Concilio Nacional, ignorando de facto a la Santa Sede.

El Papa León XIV, quien tiene fama de mediador y fue elegido rápidamente también para reunificar la Iglesia católica tras una fase de fuertes desacuerdos, será llamado a evitar fracturas. En años pasados, se ha hablado a menudo del riesgo de un “cisma” partido desde la “derecha”. Hoy, parece que la “izquierda” eclesiástica es la que está más preocupada.