Cada semana el periódico católico (entran risas) francés La Croix presenta un comentario de su corresponsal en el Vaticano. Curiosamente las dos últimas ediciones de ese comentario no las ha hecho su corresponsal propio (tal vez está de vacaciones de verano) sino un comentarista invitado, Hendro Munsterman, que es el corresponsal vaticano de Nederlands Dagblad.
El comentario aparecido con fecha de hoy esta dedicado al asunto aquel del caso Rupnik ocurrido esta semana porque Messa In Latino emitió un rumor proporcionado por una de sus fuentes, el cual fue posteriormente desmentido por la Oficina de Prensa de la Santa Sede. No vamos a entrar en debate sobre el análisis mismo, con el cual se puede estar de acuerdo o no, sino que vamos a fijar la atención sobre un párrafo que contiene el cual cita una fuente anónima vaticana y podría dar una pista de que toda esa historia del proceso de Rupnik podría estar próxima a finalizar, y aporta la motivación para así pensarlo (nuestra traducción).
«Sería preferible que este asunto se resolviera antes del viaje del Papa a Lourdes a finales de septiembre», confió un alto responsable del Vaticano. Pues en Lourdes —donde, según nuestras fuentes, se espera que el Papa León XIV se reúna con víctimas de abusos sexuales en la Iglesia— los imponentes mosaicos creados por Rupnik en la fachada de la Basílica del Rosario solo han sido cubiertos parcialmente hasta el momento. Una imagen de gran simbolismo que corre el riesgo de reavivar la polémica.
En el pasado hemos tocado el asunto específico de los mosaicos de Rupnik en el Santuario de Lourdes, los cuales a veces aparecen cubiertos, pero otras no, como denotamos en Mayo, cuando en unas fotos de una peregrinación de la Orden de Malta aparecían normalmente sin más. Todavía no se sabe qué sucederá con ellos ni se ha tomado una decisión definitiva. En otros lugares del planeta incluso se sigue adelante sin ningún tipo de sobresalto con su instalación como ocurre, por poner un solo ejemplo, en el Santuario de Aparecida en Brasil. Eso para no hablar de aquel mosaico que hay en los Jardines vaticanos, símbolo del año de la misericordia y encargado directamente por el “venerado” antecesor. No existe una directiva unificada general universal de qué hacer con ellos.
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