Friday, April 3, 2026

Liturgia De La Pasión Del Señor En El Santo Sepulcro De Jerusalén

El Patriarcado Latino de Jerusalén ha transmitido hoy el oficio de la De La Pasión Del Señor presidido por el cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, en la Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén. Ya conocen Ustedes las actuales férreas medidas de seguridad que han obligado a que las ceremonias correspondientes a la Semana Santa de los Cristianos se realicen en forma privada con un grupo reducido de personas.

En Facebook aparece una colección del fotos correspondiente a dicha ceremonia.

El Viernes Santo, 3 de Abril 2026, Su Beatitud el Cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, presidió la Liturgia de la Pasión de Cristo el Gran Viernes, en el Calvario en la Basílica del Santo Sepulcro.

El texto en árabe agrega esta parte que no aparece en inglés: “...reflexionando sobre el misterio de la redención y sobre la reliquia de la Santa Cruz presente entre nosotros, que da testimonio del amor inconmensurable de Cristo”.

León Habla Con Herzog

¿Quién llamó a quién?, al parecer fue el segundo al primero, el hecho es que hoy hubo una conversación telefónica entre el Papa León XIV y el presidente de Israel, Isaac Herzog, para intercambiar saludos con motivo de la Pascua.

El primero en dar cuenta de la conversación fue Herzog en su cuenta de X (nuestra traducción).

Esta mañana hablé con @Pontifex el Papa León XIV para intercambiar saludos con motivo de la Pascua judía y la Pascua cristiana.

Durante nuestra llamada, hablamos sobre la guerra con Irán, incluyendo la constante amenaza de ataques con misiles por parte del régimen iraní y sus grupos terroristas afines contra personas de todas las religiones en la región. Recordé los recientes ataques con misiles iraníes contra Jerusalén, que impactaron en lugares sagrados para cristianos, musulmanes y judíos. El pueblo de Irán también merece un futuro mejor, libre de este régimen de terror peligroso y violento.

También hablamos sobre la situación en el Líbano, incluyendo la importancia de la seguridad de las comunidades cristianas a ambos lados de la frontera. Subrayé que no se puede permitir que la organización terrorista Hezbolá siga amenazando tanto al pueblo de Israel como al del Líbano, quienes merecen un futuro de paz y estabilidad.

Expresé al Papa León XIV la gran importancia de la relación del Estado de Israel con la Santa Sede, [con] la Iglesia Católica y [con] los cristianos de todo el mundo. También resalté la importancia de la cooperación de todos los líderes mundiales y religiosos en la crucial lucha contra el antisemitismo.

Expresé mis más cordiales deseos para la Pascua a las comunidades Cristianas de Oriente Medio y del resto del mundo. Compartimos la esperanza de un futuro más pacífico para las personas de todas las religiones, libre de la amenaza de la violencia y el derramamiento de sangre.

Posteriormente, la Oficina de Prensa de la Santa Sede publicó el siguiente comunicado (nuestra traducción).

Comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede: Conversación telefónica entre el Santo Padre y el Presidente del Estado de Israel

En la mañana de hoy, se desarrolló una conversación telefónica entre el Santo Padre León XIV y Su Excelencia el Sr. Isaac Herzog, Presidente del Estado de Israel, con ocasión de las festividades pascuales.

Durante la conversación, se reiteró la necesidad de reabrir todos los canales posibles de diálogo diplomático, para poner fin al grave conflicto en curso, con miras a una paz justa y duradera en todo Oriente Medio.

La conversación continuó centrándose en la importancia de proteger a la población civil y promover el respeto del derecho internacional humanitario.

El Via Crucis Franciscano

La Oficina de Prensa de la Santa Sede, publicó al mediodía de hoy (tiempo de Roma), Abr-03-2026, las meditaciones para el Via Crucis (español) presidido por el Papa León XIV a realizarse en el Coliseo Romano y compuestas por el excustodio de Tierra Santa, el P. Francesco Patton, de la orden de los Frailes Menores. En una entrevista concedida a Vatican News, Abr-02-2026, el P. Patton brindó detalles sobre estas meditaciones.

Padre Patton, el Papa quiso confiarle a usted la redacción de las meditaciones que acompañarán el Vía Crucis del Viernes Santo en el Coliseo. Esto es un signo inequívoco de la atención del Santo Padre hacia Tierra Santa y hacia las tragedias que atraviesan los países de Oriente Medio.

León XIV, desde el día de su elección, ha invocado continuamente el don de la paz. Ha expresado cercanía y solidaridad no solo con Tierra Santa, sino con todos los países, poblaciones y personas que sufren a causa de la guerra. Esta, por cierto, ha sido la línea de la Iglesia durante más de 100 años, desde que el 1 de agosto de 1917 Benedicto XV se negó a bendecir a los ejércitos, definió la guerra que se estaba librando como una «matanza inútil» e instó a los responsables de las naciones beligerantes a lograr una paz justa y duradera mediante la negociación, el respeto al derecho internacional, la restitución de los territorios ocupados, el restablecimiento de la libre circulación y el desarme que libere recursos para invertir en el bien común y el desarrollo.

Desde entonces, la Iglesia siempre ha expresado cercanía a las poblaciones afectadas por la guerra y ha reiterado en múltiples ocasiones la condena de los conflictos armados, que continúan siendo una «matanza inútil». Casi todos los domingos después del Ángelus y cada miércoles al término de su catequesis en la audiencia general, el Papa Prevost ha insistido en la necesidad de alcanzar la paz —recalco, no solo en Tierra Santa sino en todos los países (unos 60) actualmente involucrados en guerras sangrientas. Y el pasado domingo usó palabras muy contundentes para rechazar la violencia perpetrada en nombre de Dios, diciendo que Dios no escucha la oración de los belicistas con las manos manchadas de sangre.

Imagino que para usted recibir esta invitación fue una sorpresa...

Una sorpresa muy grande, diría yo. Concretamente, fui contactado por la Secretaría de Estado, que me comunicó que el Santo Padre, coincidiendo con el octavo centenario de la muerte de san Francisco de Asís, les había dado la indicación de pedirme que preparara las meditaciones. La situación me intimidó y, al mismo tiempo, me honró.

Al escribir estas meditaciones, ¿qué fue lo que más la inspiró?

Me inspiré en los textos de los Evangelios, privilegiando al evangelista Juan, que tiene una mirada profunda sobre el misterio de la Pasión del Señor; y también en los Escritos de san Francisco, que son una auténtica mina de espiritualidad cristiana. En las reflexiones y oraciones es evidente que la inspiración proviene también de la realidad actual y de personas concretas en las que —en estos años— he podido reconocer a los personajes del Vía Crucis. Cuando hablo del sufrimiento de las madres y las mujeres, se perciben de manera sutil mujeres sobre las que incluso L’Osservatore Romano ha escrito, y que hoy encarnan la figura de María, de la Verónica y de las mujeres de Jerusalén. Detrás de la reflexión sobre la concepción distorsionada del poder y el abuso del poder hay hechos de la crónica internacional que están a la vista de todos; el Cireneo tiene el rostro de muchos voluntarios y trabajadores humanitarios (y también de comunicadores) que he podido conocer en estos años y que arriesgaron su vida para cuidar de alguien o para dar a conocer la verdad, sin necesidad de ser cristianos. En las reflexiones, las situaciones concretas que se mencionan no buscan emitir un juicio sobre personas individuales, sino invitar a reflexionar, a hacerse preguntas y —si es necesario— también a cambiar. El mensaje es esencialmente religioso y quiere expresar la cercanía de Jesucristo, como Hijo de Dios encarnado, a cada persona humana. He intentado que el Vía Crucis del Coliseo se inspirara en el Vía Crucis que cada viernes realizamos a lo largo de la Vía Dolorosa, y al mismo tiempo que bebiera de la espiritualidad de san Francisco para ayudar a los creyentes a “caminar sobre las huellas de Jesús” y a los no creyentes a descubrir que a Jesús le importa cada uno de nosotros, y que en Él se puede encontrar esperanza y sentido de vida incluso para quienes ya lo han perdido. Mi deseo es que, al encontrarse con Jesucristo y caminar tras Él hacia el Calvario, cada persona perciba Su cercanía y Su amor; perciba que Jesucristo dio su vida por cada uno de nosotros y quiere llevarnos a todos a “volver al Padre” junto a Él, a encontrar la vida plena gracias a Él y a vivir la condición humana, que es finita y mortal, con el horizonte de la Pascua, de la Resurrección, de la vida eterna y de la participación en la misma vida de Dios.

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