Un artículo aparecido hoy en La Razón de Madrid con el titular “León XIV se planta frente a la misa en latín y de espaldas” (en la imagen, click para ampliar), más bien parecido a una pieza apologética del cardenal Roche, citando a una fuente anónima vaticana, afirma que la posición de León XIV respecto a la liturgia tradicional ya sería de conocimiento público y estaría plasmada en aquel documento sobre la liturgia de autoría del cardenal Arthur Roche, prefecto del Dicasterio para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos, de cuya existencia inicialmente simplemente se supo fue distribuído a los cardenales que participaron en el consistorio extraordinario de Enero 2026, pero días más tarde fue revelado su texto integral por dos medios diferentes y de forma independiente. En aquel consistorio se había informado a finales de 2025, uno de los temas a tratar sería el de la liturgia, pero ello fue abortado dejando por fuera de agenda dicho tema. El artículo de La Razón ha aparecido a raíz de la reciente reafirmación del cardenal Roche en una entrevista de que sobre la liturgia tradicional el Papa León no cambiará la línea ya establecida por Francisco. Como ya se ha anotado, esta posición no es conciliable con lo escrito en una carta a los obispos franceses en Marzo pasado por el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado, a nombre de León XIV, en la cual se les pide “proponer soluciones concretas que permitan la inclusión generosa de personas sinceramente comprometidas con el Vetus Ordo”, presumiblemente el modelo que serviría de base para ser aplicado en toda la Iglesia.
Citamos seguidamente la parte aquella en la que La Razón cita la anónima fuente vaticana, de la cual no sabemos si está directamente relacionada o involucrada con la materia y está familarizada con ella.
Follow @SECRETUMMEUMDe ahí vendría esa determinación con la que ahora se expresa el cardenal Roche. En cualquier caso, el Papa matemático ya vendría reflexionando sobre esta cuestión desde el inicio de su pontificado. Así, según ha podido saber LA RAZÓN, habría resultado determinante la celebración del primer consistorio extraordinario de cardenales que tuvo lugar a comienzos de año. En la primera jornada del foro púrpura, el miércoles 7 de enero, León XIV dejó elegir a los convocados que eligieran dos de los cuatro temas propuestos que considerasen más importantes para debatir: la sinodalidad, la evangelización, la reforma de la Curia y la liturgia. Por amplia mayoría, los cerca de 170 purpurados descartaron la cuestión litúrgica y el gobierno central de la Iglesia. Teniendo en cuenta el desinterés de los participantes, Roche distribuyó entre todos ellos un documento de un folio y medio firmado por él sobre la liturgia en el que se respalda la postura de Francisco y su motu proprio. Se habla de una «visión dinámica» de la tradición y de la necesidad de una «urgencia» de formación. A la par, se remite a Benedicto XVI para definir la Tradición (con mayúsculas) no como una «transmisión de cosas o de palabras, una colección de cosas muertas», sino como un «río vivo». Y sentencia que la reforma «querida» por el Vaticano II «no solo está en plena sintonía con el sentido más verdadero de la Tradición, sino que constituye una forma elevada de ponerse al servicio de la Tradición para que esta, como un gran río, conduzca a la Iglesia al puerto de la eternidad».
Tras ser repartido a los cardenales, el folio no tardó en ser filtrado al exterior en foros digitales de tinte tinte conservador, que se precipitaron a tachar el escrito de polémico, parcial y tendencioso, como si la distribución entre sus compañeros en la sala hubiera sido cosa suya o accidental. Este periódico ha podido confirmar que el cardenal repartió el texto a petición de León XIV y, por tanto, con su aval sobre el contenido. Y es que, al parecer, el documento habría sido escrito por Roche y el equipo de su Dicasterio a petición del Pontífice que posteriormente lo supervisó. «No cambió ni una coma», aseguran fuentes vaticanas, que comparten cómo «la entrega del documento a los cardenales venía a ser una visibilización de la postura del nuevo Papa ante esta cuestión, no una provocación de Roche como algunos quisieron interpretar, desligándolo de su jefe».
De hecho, en estos meses se han incrementado las presiones a León XIV para tumbar «Traditionis Custodes» e, incluso, para defenestrar a Roche. Ni lo uno ni lo otro. «Sin embargo, el segundo consistorio convocado para este mes de junio ha vuelto a confirmar que no es un tema que preocupe a la gran mayoría de la Iglesia, puesto que no surgió de forma espontánea en los diálogos. Es un asunto que quiere agitar una minoría ruidosa», suscribe la misma fuente.
