Wednesday, December 18, 2024

La Tabla Más Antigua Conocida con los Diez Mandamientos se Vende por Más de $5 Millones

Información de agencia AP, Dic-18-2024.

NUEVA YORK (AP) — La tabla de piedra más antigua conocida inscrita con los Diez Mandamientos se vendió por más de 5 millones de dólares en una subasta el miércoles.

Sotheby’s indicó que la losa de mármol de 70 kilogramos fue adquirida por un comprador anónimo que planea donarla a una institución israelí.

La casa de subastas con sede en Nueva York mencionó que el precio final superó la estimación previa a la venta de 1 millón a 2 millones de dólares y siguió a más de 10 minutos de “intensa puja” durante la competencia global.

La tabla data de entre 300 al 800 d.C. y está inscrita con los mandamientos en escritura paleohebrea — el único ejemplo completo de su tipo, según Sotheby’s.

Fue descubierta durante excavaciones ferroviarias a lo largo de la costa sur de Israel en 1913 y no fue reconocida como históricamente significativa al principio.

Sotheby’s dijo que la tabla se utilizó como piedra de pavimentación en una casa local hasta 1943, cuando fue vendida a un erudito que comprendió su significado.

“Un vínculo tangible con creencias antiguas que han moldeado profundamente las tradiciones religiosas y culturales globales, sirve como un raro testimonio de la historia”, dijo la casa de subastas.


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Renuncia al Sacerdocio el Exarzobispo de Canterbury Tras Ser Señalado por Proteger a un Cura Acusado de Abusos Sexuales

Artículo de ABC, Dic-18-2024.

Renuncia al sacerdocio el exarzobispo de Canterbury tras ser señalado por proteger a un cura acusado de abusos sexuales

Según una investigación de la BBC, George Carey, que tiene 89 años y ejerció hasta 2002, eliminó el nombre del clérigo de la lista de sancionados

Ivannia Salazar
Corresponsal en Londres
18/12/2024


El exarzobispo de Canterbury, George Carey, ha renunciado a su cargo como sacerdote de la Iglesia de Inglaterra tras revelarse que intercedió a favor de un sacerdote acusado de abusos sexuales para que regresara al ministerio. La investigación, realizada por la BBC, destapó que Carey abogó por la reincorporación de David Tudor, quien había sido suspendido durante cinco años en la década de 1980 por abusar de varios adolescentes.

Según la cadena de noticias, Carey permitió que Tudor volviera a ejercer bajo supervisión en 1993, cuando aún era arzobispo de Canterbury, una decisión que la propia Iglesia anglicana reconoce ahora como «profundamente errada«. Documentos filtrados muestran que Carey no sólo respaldó a Tudor, sino que también acordó eliminar su nombre de la lista central de clérigos disciplinados, lo que facilitó su regreso a las funciones eclesiásticas.

De hecho, en los registros de una reunión eclesiástica de la época, se menciona que Carey «abogó por» Tudor y que una diócesis fue «obligada a aceptar» al sacerdote caído en desgracia. Esto, según la investigación, contribuyó a la reincorporación de Tudor, a pesar de las serias acusaciones en su contra.

Tudor fue finalmente destituido en octubre de este año tras admitir haber cometido «conductas sexuales inapropiadas«. Durante décadas, desempeñó su labor pastoral con restricciones impuestas por la Iglesia, que le prohibía estar a solas con menores. Sin embargo, la investigación sugiere que estas medidas fueron insuficientes y no se enfocaron en la protección de las víctimas.

En su carta de renuncia, fechada el 4 de diciembre, Carey expresó que «ha sido un honor servir en las diferentes diócesis durante más de 60 años.» A sus 89 años, anunció su retirada definitiva, poniendo fin a una trayectoria eclesiástica iniciada en 1962. «Estoy en mi novena década ahora y he estado en el activo en el ministerio desde 1962, cuando fui ordenado diácono y luego sacerdote en 1963«, escribió.

Este escándalo ha aumentado la presión sobre Stephen Cottrell, actual arzobispo de York, quien también está implicado en el caso. La investigación reveló que desde 2010, cuando Cottrell asumió como obispo de Chelmsford, estaba al tanto de las restricciones impuestas a Tudor y de los pagos realizados a una presunta víctima. Sin embargo, Tudor continuó ejerciendo y fue nombrado canónigo honorario de la Catedral de Chelmsford.

Cottrell se disculpó profundamente por la falta de acción temprana, argumentando que heredó una situación compleja sin bases legales claras para actuar en ese momento. «Estoy profundamente apenado por no haber actuado antes«, reconoció Cottrell, quien se defendió diciendo que las opciones legales eran limitadas. Sin embargo, las víctimas han criticado su respuesta, calificándola de insensible y carente de compasión. Una de las víctimas, Rachel Ford, declaró a la BBC que Tudor era »muy propenso a tocar de manera inapropiada«, y consideró que la respuesta de Cottrell mostró »una total falta de empatía hacia sus víctimas«.

La renuncia de Carey se produce poco después de la dimisión del exarzobispo de Canterbury Justin Welby, quien dejó su cargo el mes pasado en medio de otra controversia por la gestión de otro caso de abusos sexuales. Durante su mandato, fue acusado de no actuar con firmeza en múltiples casos de abusos denunciados dentro de la Iglesia de Inglaterra.

Por ejemplo, fue señalado por no haber implementado medidas disciplinarias efectivas contra clérigos acusados de conducta sexual inapropiada, lo que llevó a que varias víctimas denunciaran una cultura de encubrimiento y desinterés. Las investigaciones revelaron fallos sistemáticos en los protocolos de protección, así como demoras prolongadas en la respuesta institucional. «Reconozco que la Iglesia falló gravemente en su deber de cuidar a los más vulnerables y estoy profundamente arrepentido», expresó Welby en una declaración pública antes de su renuncia.


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Paso Audaz en Bélgica: Mujer Laica Será Nombrada en el Canon de la Misa en Misas de la Capital

Hoy hace exactamente un año nos llegó la infausta aparición de Fiducia supplicans, el documento del Dicasterio para la Doctrina de la Fe (i.e., Tucho) que permite la bendición para parejas conformadas por personas del mismo sexo. Pero mucho antes de eso ya habían sido los obispos de habla flamenca de Bélgica los que se habían anticipado elaborando un ritual al efecto llevándolo después, durante la visita Ad Limina, a los dicasterios romanos, sin ser recriminados en lo absoluto ni recibir expresiones contrarias. Podríamos ahora vernos enfrentados a una situación similar, guardadas las debidas proporciones, tambien por cuenta de un (arz)obispo belga.

Artículo de Zenit, Dic-17-2024.

Paso audaz en Bélgica: mujer laica será nombrada en el canon de la misa en misas de la capital

El memorando proporciona además una guía detallada sobre el papel de Alsberge durante las celebraciones litúrgicas. Por ejemplo, cuando visita parroquias, Alsberge recibe instrucciones de entrar en procesión a la iglesia junto con el sacerdote que preside, sentarse en un lugar destacado de la primera fila y dirigirse a la congregación en los momentos clave, después del Evangelio y antes de la bendición final. También se une al clero para saludar a los feligreses cuando salen de la iglesia.

(ZENIT Noticias / Bruselas, 17.12.2024).-
En un cambio revolucionario dentro de la Iglesia católica, una archidiócesis belga ha formalizado una directiva que establece que una laica que preste servicio como delegada episcopal será mencionada en el canon de la misa junto con el Papa y el obispo local. La decisión ha suscitado tanto elogios como controversias, y marca un paso hacia una “visión más sinodal” del gobierno de la iglesia, al tiempo que desafía los límites tradicionales.

Rebecca Charlier-Alsberge, líder laica y madre de cuatro hijos, fue designada por el arzobispo Luc Terlinden a fines de 2023 como delegada episcopal para el Vicariato del Brabante Valón, una de las tres divisiones clave dentro de la Arquidiócesis de Malinas-Bruselas. Si bien su función excluye las funciones litúrgicas, la creciente presencia de Alsberge en la vida de la iglesia ha llevado a cambios notables en las prácticas litúrgicas, que culminaron con su inclusión formal en la plegaria eucarística.

Una revolución silenciosa hecha pública

La directiva, emitida como un memorando interno pero luego filtrado en línea, describe cómo los sacerdotes deben incluir el título de Alsberge, y su nombre si así lo desean, en las Plegarias Eucarísticas durante la Misa. Por ejemplo, en la Plegaria Eucarística I, los sacerdotes ahora proclamarán:

«Las ofrecemos en unión con tu siervo, nuestro Papa N., nuestro Obispo N., nuestro delegado episcopal N., y todos los que se adhieren a la fe católica que nos viene de los apóstoles».

Este reconocimiento formal consolida la autoridad de Alsberge en el vicariato, una posición que antes ocupaban exclusivamente obispos o sacerdotes ordenados. También señala un profundo cambio cultural, en línea con el llamado del Papa Francisco a una Iglesia más sinodal y participativa donde los laicos, en particular las mujeres, estén empoderados para liderar.

El memorando proporciona además una guía detallada sobre el papel de Alsberge durante las celebraciones litúrgicas. Por ejemplo, cuando visita parroquias, Alsberge recibe instrucciones de entrar en procesión a la iglesia junto con el sacerdote que preside, sentarse en un lugar destacado de la primera fila y dirigirse a la congregación en los momentos clave, después del Evangelio y antes de la bendición final. También se une al clero para saludar a los feligreses cuando salen de la iglesia.

Liderar más allá de la tradición

La propia Alsberge ha abordado su papel de manera pragmática, afirmando su autoridad para tomar decisiones y aclarando al mismo tiempo que las funciones litúrgicas quedan fuera de su ámbito de competencia. “Aparte de la liturgia, mis responsabilidades reflejan las de mi predecesor”, señaló cuando fue nombrada, refiriéndose al obispo auxiliar Jean-Luc Hudsyn, cuya renuncia creó la vacante.

Sin embargo, su participación activa en las visitas parroquiales (pronunciando discursos durante las misas y participando directamente en las iniciativas pastorales) ha suscitado comparaciones con los roles tradicionalmente reservados al clero. Esto se hizo especialmente evidente cuando Alsberge se unió al arzobispo Terlinden en una procesión litúrgica para la bendición de un nuevo centro pastoral, un acto simbólico de su liderazgo dentro de la Iglesia.

Apoyo y escrutinio

La Arquidiócesis de Malinas-Bruselas considera el nombramiento de Alsberge como parte de una reestructuración más amplia para reflejar mejor una Iglesia sinodal. El arzobispo Terlinden describió la medida como un paso deliberado hacia una mayor inclusión: “Esto refleja la visión del Papa Francisco de una Iglesia misionera, donde el liderazgo es compartido y colaborativo”.

Sin embargo, los críticos han planteado importantes preocupaciones teológicas. Los académicos tradicionalistas argumentan que la inclusión de mujeres laicas en roles cuasi episcopales representa una ruptura con las Escrituras y siglos de tradición de la Iglesia. El Dr. Peter Kwasniewski, un teólogo católico, enfatizó que tales roles desdibujan las líneas entre el ministerio ordenado y la participación laica. “La estructura de gobierno de la Iglesia, arraigada en el ejemplo de Cristo y la tradición apostólica, reserva ciertos roles exclusivamente para los hombres”, afirmó Kwasniewski, advirtiendo contra una deriva hacia una redefinición litúrgica.

Un futuro en cambio

Rebecca Charlier-Alsberge puede ser la primera laica en Bélgica que ocupe un papel tan influyente, pero no es la única que abre nuevos caminos. Marie-Françoise Boveroulle, nombrada simultáneamente como delegada asistente en Bruselas, representa otro paso hacia un mayor liderazgo femenino en el gobierno diocesano. En conjunto, estos nombramientos significan un cambio de una estructura dominada por el clero a una que integra el liderazgo laico en su núcleo.

A medida que la Iglesia Católica en Bélgica navega por estos cambios, las implicaciones globales son claras. La inclusión del nombre de una laica en el Canon de la Misa plantea preguntas más profundas sobre la relación cambiante entre tradición, gobierno y participación. Mientras que algunos lo ven como una progresión que se debía haber hecho hace tiempo, otros lo ven como un cambio teológico.

Tuesday, December 17, 2024

«¿Es Infalible el Papa?», Columna de Mons. Héctor Aguer

Gracias a Francisco Fernández de la Cigoña por el anticipo en su blog, La Cigüeña de la Torre, de esta columna de Mons. Héctor Aguer, Arzobispo emérito de La Plata, Argentina. Hemos dicho anteriormente que las columna de Mons. Aguer suelen aparecer en el periódico argentino La Prensa, la presente todavía no.

¿Es infalible el Papa?

La pregunta expresada en el título tiene una respuesta afirmativa, y de valor dogmático. El Concilio Vaticano I definió el 18 de julio de 1870, mediante la Constitución Dogmática Pastor Aeternus, que el Sucesor de Pedro en la Cátedra Romana, goza del privilegio de la infalibilidad cuando determina que una verdad es un dogma de fe católica y declara que es su voluntad pronunciarse en esos términos. Se trata de un magisterio extraordinario, que no se ejerce sino en contadas ocasiones. Hay un antecedente a la decisión del mencionado Concilio. El Papa Pío IX, en 1854, mediante la Bula Ineffabilis Deus, definió el dogma de la Inmaculada Concepción de María, que destinada a ser la Madre del Verbo Encarnado, fue preservada de la mancha del pecado original. De paso anotemos que cuatro años después, en 1858, María Santísima se apareció en Lourdes a la niña Bernadette Soubirous y declaró: “Yo soy la Inmaculada Concepción”.

La historia registra luego un único caso de definición dogmática: Pío XII, el 1° de noviembre de 1950, mediante la Constitución Apostólica Munificentissimus Deus, declaró que es una verdad de fe católica que la Virgen María, acabado el curso de su vida terrena, fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial. Esta declaración la efectuó Pío XII ante una muchedumbre que llenaba la Plaza de San Pedro y se extendía por la Via della Conciliazione hasta el Tíber.

La enseñanza papal se expresa habitualmente mediante su Magisterio Ordinario: encíclicas, mensajes, discursos, etc. No se debe confundir entonces esos dos órdenes de enseñanza y extender la infalibilidad a todo lo que el Pontífice enseña, por más importante que esto sea. Lamentablemente, el desconocimiento de esas realidades teológicas, ha llevado a veces a una especie de “papismo” que considera infalible en toda circunstancia a lo que el Sucesor de Pedro declara. La obediencia de fe de un cristiano corresponde diversamente y abarca en sentido amplio las expresiones del magisterio ordinario; pero hay que tener en cuenta que en ellas puede caber error. Es difícilmente evitable todo error si el Papa habla mucho y ante oyentes muy diversos: peregrinos, visitantes circunstanciales en audiencias personales, declaraciones periodísticas, por ejemplo. Estas situaciones no constituyen magisterio; el ejercicio del magisterio ordinario incluye la intención de enseñar, de comunicar la verdad de la fe o del orden natural.

Los errores manifestados por Francisco proceden de su disgusto a la Tradición, que lo lleva a maltratar a los tradicionalistas, a perseguir a obispos y sacerdotes, a cancelar algunos. Un procedimiento habitual es intervenir indirectamente en las diócesis nombrando a progresistas coadjutores de los respectivos obispos. En numerosos casos se manifiesta crítico de los presbíteros, a los que parece despreciar, tildandolos de “indietristas” porque aman y siguen la Tradición. Este desprecio contrasta con el amor a los sacerdotes manifestado por los Papas precedentes, San Juan Pablo II y Benedicto XVI.

Su mariología es deficiente: cuando se le pidió que proclamase a la Corredentora, se negó con un pésimo argumento, alegando que no se la podía llamar Corredentora “porque ella no es divina”. Se nota que no entiende el misterio de participación de María en la obra de la redención. El estilo de Francisco es populista, lo que le viene de su simpatía política con el fenómeno argentino del peronismo, movimiento al cual adhirió desde joven en el sector conocido como “Guardia de Hierro”.

La cuestión de la infalibilidad no se plantea; de hecho, él desarrolla su actividad valiéndose de la autoridad pontificia con toda naturalidad. Es bien consciente de ser el Papa y como tal lo consideran los fieles, salvo que muchos no aprueban sus opciones políticas, y reconocen muy bien que esa dimensión política es ajena a la función de Sucesor de Pedro.

El actual pontificado está empeñado en la agenda globalista y el diálogo interreligioso; no puede cumplir con el encargo de difundir el conocimiento y el amor de Jesucristo. Pero el mandato apostólico sigue siendo: “Vayan por todo el mundo y anuncien el Evangelio a todas las naciones; el que crea y se bautice se salvará, el que no crea se condenará” (Mc 16, 16). Vale para este mundo, que aguarda la recuperación del Sucesor de Pedro. –

Héctor Aguer
Arzobispo Emérito de La Plata.
Buenos Aires, martes 17 de diciembre de 2024.

La Historia Jamás Contada del Milagro que Permitirá la Canonización de Pier Giorgio Frassati

Los italianos para llamar a una persona que ha recibido un milagro concreto por intercesión de un venerable o beato que conlleve al siguiente paso a los altares, la llaman “miracolata(o)”, y dicha persona usualmente está presente en la ceremonia de canonización o beatificación. Bien, esta es la historia del “miracolato” del beato Pier Giorgio Frassati, cuya aprobación del milagro fue anunciada el pasado Nov-25-2024, pero ya días antes, durante la audiencia general de Nov-20-2024, el propio Francisco había anticipado que a Frassati lo iba a canonizar en Ago-03-2025, durante el jubileo de los jóvenes. El “miracolato” se llama Juan Gutiérrez, actualmente sacerdote de la arquidiócesis de Los Ángeles, EEUU, pero cuando recibió el milagro, en 2017, todavía era seminarista. La arquidiócesis de Los Ángeles organizó ayer una conferencia de prensa durante la cual el P. Gutiérrez contó su historia, la cual hoy es consignada en los diversos medios de comunicación locales, pero como la arquidiócesis tiene acceso privilegiado y además cuenta con sus propios medios de comunicación, es de allí de donde tomamos la información, dado que aparece en forma detallada.

Información de The Angelus, Dic-16-2024.

LA: La historia jamás contada del milagro que permitirá a la canonización Frassati

Pablo Kay | Angelus News


Para quienes conocían la extraña historia del tobillo de Juan Gutiérrez, o incluso partes de ella, era difícil evitar mencionar la palabra “milagro”.

Las circunstancias: una lesión casual, ocurrida jugando al baloncesto, un consejo médico erróneo, unas inspiraciones inesperadas y recibidas durante la oración, una curación repentina y una sorprendente intervención del Vaticano.

Aunque la noticia de la inexplicable recuperación que experimentó Gutiérrez después de haberse desgarrado el tendón de Aquiles llegó a difundirse, esa difusión no se propagó realmente mucho, por lo menos, no más allá del lugar en el que empezó la historia, es decir, no más lejos del Seminario de San Juan, en Camarillo, California, en el que reciben formación Juan y otros futuros sacerdotes de la Arquidiócesis de Los Ángeles y de otras diócesis católicas del área oeste de Estados Unidos.

El acontecimiento fue lo suficientemente notable como para que se enterara de él una cantidad razonable de personas, en tanto que la actitud modesta y tímida de Gutiérrez parecía buscar desviar la atención de todo esto.

Pero esta extraña combinación de circunstancias acabaría resultando providencial, pues confundió a las autoridades médicas, cambió la vida de este seminarista anónimo y lo vinculó perpetuamente con otro joven, Pier Giorgio Frassati, quien falleció hace casi 100 años y será declarado santo de la Iglesia Católica en agosto, a causa del milagro sucedido al tobillo de Juan Gutiérrez.

Esta inusitada historia tuvo su inicio en Texcoco, una ciudad ubicada en las periferias de la Ciudad de México, en la cual nació Juan Manuel Gutiérrez en el año 1986. Sus padres se separaron cuando él tenía 2 años, pero a los 19, él emigró a los Estados Unidos, con el fin de reunirse con su padre, en Omaha.

Fue allí donde, después de haber sido invitado a un retiro de un fin de semana, vivió un retorno a esa fe católica de su juventud, de la cual se había alejado. Muy pronto, se sintió incapaz de pasar por alto la intuición de que estaba siendo llamado al sacerdocio, por lo que finalmente terminó solicitando su entrada en el seminario de Los Ángeles.

En 2013, dio comienzo a sus estudios universitarios en la Casa de Formación de la arquidiócesis, Juan Diego, situada en Gardena. Y cuando él y sus compañeros de clase se graduaron en 2017, pasaron al Seminario de San Juan para continuar ahí sus estudios.

Muy pronto, Gutiérrez se enteró de que todos los seminaristas de San Juan iban los lunes a jugar al baloncesto en un gimnasio cercano, situado en Camarillo. Aun si Gutiérrez no era exactamente un atleta, siempre había disfrutado de los deportes desde que era joven, muy especialmente del baloncesto y del fútbol, y la oportunidad que se le presentaba de practicar nuevamente estos deportes representó un atractivo especial para él en su vida del seminario.

El 25 de septiembre de 2017, cuando Gutiérrez entró a la cancha, recuerda que: “Realmente no calenté” ese día.

A los pocos minutos de juego, Gutiérrez tuvo la sensación como de que alguien le hubiera golpeado el tobillo derecho, a lo cual siguió un sonido: "¡Pop!".

“Cuando escuché el pop, miré a mi alrededor y vi que no había nadie allí”, recuerda Gutiérrez, “absolutamente nadie”.

Lo que sí notó fue que ya no podía caminar normalmente. Gutiérrez se dirigió a la banca y fue conducido en auto de regreso al seminario de San Juan.

Gutiérrez recuerda haber pensado que la lesión “no era tan grave”, pero el dolor que empezó a sentir no lo dejó dormir mucho esa noche. Durante algunos días, se estuvo esforzando por asistir a clases y por cumplir con el horario de oración del seminario. Pero cuando hubo otro seminarista que decidió acudir al hospital para que lo examinaran de una lesión, Gutiérrez se dio cuenta de que más valía que él lo acompañara también.

En el hospital, la radiografía no reveló que hubiera ningún hueso roto. Un médico le recetó analgésicos y le dijo a Gutiérrez que lo más probable era que se tratara de una lesión muscular.

De regreso en el seminario, uno de los compañeros de clase de Gutiérrez se dio cuenta de que él estaba cojeando: René Haarpaintner era un viudo, de unos 50 años de edad, que había dejado su práctica médica para ingresar en el seminario. Tenía todavía sus licencias para ejercer como quiropráctico y le sugirió a Gutiérrez que caminara con muletas para permitir que sanara su músculo lesionado.

“Se veía muy mal”, recuerda Haarpaintner, que fue ordenado sacerdote en 2023, un año después de Gutiérrez. “Su pierna estaba hinchada por todas partes y realmente no se le podía palpar (tocar) mucho porque la hinchazón era tan grande que su piel estaba toda azul”.

Cuando el dolor de Gutiérrez empeoró durante las siguientes semanas, Haarpaintner le enseñó algunos ejercicios de estiramiento para que probara de hacerlos.

Gutiérrez los realizó, obedientemente, aun si los estiramientos resultaron ser mucho muy dolorosos para él.

A medida que el dolor de Gutiérrez fue empeorando, Haarpaintner supuso que había sufrido un daño en los ligamentos. Pero para confirmarlo se requeriría de una resonancia magnética, y la primera cita disponible para esto era hasta el 31 de octubre, lo cual en esas fechas implicaba una espera de casi tres semanas.

Entre tanto, Haarpaintner le sugirió a Gutiérrez que no apoyara el pie en lo absoluto. Así que pasó el mes utilizando un inmovilizador neumático que le prestaron y una férula improvisada. La mañana de Halloween, manejó al laboratorio de radiología para hacerse la resonancia magnética.

Horas después, cuando Gutiérrez estaba abriendo la puerta del seminario, sonó su teléfono. Era el médico.

Cuando vio el identificador de llamadas, dice Gutiérrez, “supe que algo andaba muy mal”. “Ni siquiera lo saludé. Solamente levanté el teléfono y le dije: ‘Es malo, ¿verdad?’”.

Y estaba en lo cierto: “Tienes desgarrado el tendón de Aquiles”.

El médico le dijo a Gutiérrez que hiciera una cita con un cirujano ortopédico pues la cirugía sería su mejor opción.

Una sensación de pavor se apoderó del seminarista. La cirugía implicaría un tiempo largo y doloroso de recuperación. Y no había duda de que su rendimiento escolar se vería afectado; además ¿cómo pagaría la cirugía? Todavía no había hablado sobre su lesión ni con su familia de Nebraska ni con la de México.

Gutiérrez pasó esa noche en su habitación, buscando en Google: “lesiones del tendón de Aquiles”. Las imágenes de sangre y las historias de infecciones asociadas a la cirugía de ese tendón sólo aumentaron más su angustia.

El día siguiente, 1 de noviembre, fue el día en que la Iglesia Católica celebra a “Todos los Santos”, rememorando a todos los hombres y mujeres santos que están en el cielo. Después de asistir a la misa en la capilla del seminario, Gutiérrez se quedó ahí un rato; se sentía afligido por aquella últimas noticias.

“Estuve allí, orando, y de repente llegué como a una conclusión: “Creo que necesito ayuda de arriba”, recuerda él. “Estaba yo teniendo esta conversación conmigo mismo, en mi mente”.

En un momento dado, se le ocurrió una idea: “Bueno, y ¿por qué no haces una novena?”.

No se trataba de una idea inusitada pues en su infancia, Gutiérrez había rezado en muchas ocasiones ese tipo devociones de nueve días, dirigidas a distintos santos. Las novenas no son “mágicas”, como él se había llegado a dar cuenta, sino “una travesía de fe y de oración”.

Para Gutiérrez, la pregunta era: ¿a quién le rezo? Entonces la conversación, sí que tomó un giro extraño.

“Hubo un ligero susurro en mi cabeza que me decía: ‘¿Por qué no se la rezas al beato Pier Giorgio Frassati?’. Recuerdo que pensé: ‘Ah, sí, es una buena idea’”.

Era un pensamiento peculiar, ya que Gutiérrez no le tenía propiamente ninguna devoción personal a Frassati. Lo había conocido del mismo modo que a tantos otros santos anteriormente, es decir, a través de videos de YouTube.

Frassati había nacido en Turín, Italia, en 1901, y había sido hijo de Alfredo Frassati —un periodista (que más tarde sería político y diplomático) que fundó el importante periódico italiano La Stampa— y de Adelaide Ametis, una reconocida pintora.

Su padre era agnóstico, pero, desde muy joven, Frassati desarrolló una profunda devoción a la Eucaristía, empezó a asistir a misa diariamente y a pasar largas horas de oración, ante la presencia del Santísimo Sacramento. Con el tiempo, invertiría gran parte de su fortuna en ayudar a los pobres de la localidad.

Murió en 1925, pocos días después de contraer la polio, probablemente a causa de las visitas que les hacía a los enfermos de una zona marginal de Turín. Contaba con tan sólo 24 años de edad.

Cientos de pobres de la ciudad fueron siguiendo su ataúd durante su cortejo fúnebre y, al cabo de unos cuantos años, empezó a fomentarse la iniciativa de que lo declararan santo. Frassati llegó a quedar asociado a la frase “verso l’alto” (que significa, en italiano, “hacia las alturas”), que él escribió en una fotografía tomada durante su última escalada.

El Papa Juan Pablo II se contaba entre sus admiradores.

Juan Pablo, apasionado de esquí, de excursiones y amante de la naturaleza, encontró un espíritu afín en Frassati, ese joven idealista y lleno de energía. El Papa lo presentó como un modelo, para demostrar que los jóvenes católicos pueden seguir a Jesús en un mundo complicado y cambiante.

“Él era un joven moderno”, dijo el Papa ante una reunión de jóvenes, realizada en 1983, “abierto a los problemas de la cultura, al deporte, a las cuestiones sociales, a los verdaderos valores de la vida, y era, al mismo tiempo, un hombre profundamente creyente, que se nutría del mensaje evangélico, que estaba profundamente interesado en servir a sus hermanos y hermanas, y se encontraba consumido por un ardor de caridad que lo acercaba a los pobres y a los enfermos. Él hacía vida las bienaventuranzas del Evangelio”.

Cuando los restos de Frassati fueron trasladados a la Catedral de Turín en 1981, su cuerpo fue encontrado incorrupto, es decir, sin mostrar ninguno de los signos ordinarios de descomposición que ocurren después de la muerte.

En 1987, Juan Pablo II lo declaró “Beato”, beatificándolo después de que el Vaticano reconociera la intercesión de Frassati en la curación milagrosa de la tuberculosis que había padecido un hombre que oró, pidiéndole su ayuda.

Y fue así como, aquel decisivo día de Todos los Santos de 2017, Gutiérrez regresó a la capilla para dar comienzo a la novena dedicada al Beato Frassati, rezándola durante el tiempo destinado para que los seminaristas oraran ante el Santísimo Sacramento.

En ningún momento de la novena pidió ser curado, enfatiza él.

“Mi oración fue: ‘Señor, por intercesión del Beato Pier Georgio Frassati, te pido tu ayuda para mi lesión”.

Gutiérrez dice que terminaba su oración de ese modo, antes de rezar el rosario habitual que acompaña a la novena.

Pero fue justo en ese momento, en que aquel primer día, él tuvo lo que llama otra “inspiración”: la de completar esa oración con una declaración: “… y prometo que, si sucede algo inusual, se lo notificaré a la persona indicada para recibir esta información”.

“Esa parte me sorprendió”, recuerda Gutiérrez. “Pensé, ¿de dónde salió eso?”.

Y el cumplimiento de esa idea se revelaría valioso posteriormente, ya que estaban por suceder cosas inusitadas.

Unos cuantos días más tarde, Gutiérrez entró en la capilla para rezar su novena. No fue durante la Hora Santa habitual de las 5 p.m., recuerda él, porque no había nadie más allí en aquella ocasión.

Recuerda haber sentido “una sensación de calidez en torno al área de mi lesión” al arrodillarse a rezar.

“Era una sensación delicada”, dice Gutiérrez. “Pero el calor se iba incrementando, y en un momento dado pensé que un enchufe de la electricidad se estaba incendiando. Y me puse a buscar el fuego. Pero no había fuego allí. Así que sólo recuerdo haber mirado mi tobillo, pensando: ‘Es muy raro’ porque podía sentir ese calor”.

Por sus experiencias pasadas, en el movimiento de la Renovación Carismática, Gutiérrez sabía que el calor se asocia a veces con la sanación de Dios. Gutiérrez dirigió su mirada hacia el sagrario que contenía el Santísimo Sacramento y empezó a llorar.

“En mi corazón, le dije al Señor: ‘No puede ser. No porque no tengas el poder para sanarme, sino porque sé que yo no tengo la fe suficiente como para algo así’. Y eso me conmovió”.

Después de que sus lágrimas cesaron y después de haber terminado sus oraciones, Gutiérrez salió de la capilla. No recuerda exactamente el día en que tuvo lugar la misteriosa experiencia, sólo que faltaban unos cuantos días para el 9 de noviembre, fecha en que estaba previsto que concluyera su novena.

Sí recuerda que fue después de ese día, que dejó de utilizar la férula que usaba para mantener inmovilizado su pie derecho: “Sencillamente ya no la necesitaba”.

Gutiérrez tenía programada una cita con un cirujano ortopédico para el día 15 de noviembre. Y hubo un momento en el que él se dio cuenta de que ya ni siquiera se acordaba de pensar en su lesión.

Y aquel día 15 de noviembre, en su consultorio del centro de Los Ángeles, el cirujano ortopédico le preguntó a su nuevo paciente a qué se dedicaba.

“Soy seminarista, lo cual significa que estoy estudiando para ser sacerdote”, explicó Gutiérrez.

Para confirmar el diagnóstico del desgarre del tendón de Aquiles que indicaban las imágenes de la resonancia magnética, el cirujano realizó algo llamado la prueba de Thompson, que consiste en apretar la pantorrilla del paciente, estando éste boca abajo en la cama de hospital. Si el pie se llega a mover con la presión, eso significa que el tendón está conectado, de no suceder así, se confirmaría el desgarre.

“Hmm”, escuchó Gutiérrez que murmuraba el cirujano luego de apretar. Después, el cirujano presionó con el pulgar el lugar en el que la resonancia magnética mostraba el desgarre.

“¿Te duele?”, le preguntó.

Gutiérrez sintió una ligera sensación de malestar muscular, pero no de dolor. El médico le preguntó si podía presionar más fuerte, y luego, nuevamente con mayor fuerza. Pero a pesar de todo, Gutiérrez no experimentó dolor.

Al volver a sentarse, Gutiérrez notó una mirada de desconcierto en el rostro del cirujano. Al presionar directamente sobre el área del desgarre, éste esperaba palpar la separación del tendón con el pulgar, algo que Gutiérrez había percibido en las dos veces que se había atrevido a examinar su tobillo.

“No hay ninguna separación”, dijo el cirujano. “Ha de tener a alguien allá arriba, que lo cuida”.

Gutiérrez sintió entonces que le corría un escalofrío por la espalda. Se acordó de la novena. Y entonces empezó a acribillar al médico a preguntas.

¿Podría haberse cerrado ese espacio por sí solo? No, respondió el médico, de hecho, esos espacios tienden a abrirse todavía más con el tiempo. ¿Y si la resonancia magnética hubiera salido mal? De ninguna manera, “ésa es la tecnología más avanzada que tenemos para casos como éste”.

Y, señalando la pantalla, el cirujano le dijo al seminarista: “El 31 de octubre, tenía usted un desgarre en el tendón de Aquiles, pero ahora no puedo encontrarlo”.

En aquel momento, Gutiérrez quería hablarles a todos sobre esa extraña evolución de las cosas. Pero temía demasiado llamar la atención, así que decidió comentárselo tan sólo a algunas cuantas personas cercanas a él.

En el seminario de San Juan, sus compañeros de estudios notaron que ya no cojeaba ni usaba la férula. Cuando le preguntaron al respecto, él respondía de manera sencilla, limitándose a decir que un médico le había dicho que no necesitaba la cirugía, después de todo. El hecho de que, desde un principio, él no le hubiera dado demasiada importancia a su lesión, favoreció que no se le plantearan muchas preguntas posteriormente.

“Juan es un tipo bastante discreto”, dijo el padre Tommy Green, un compañero de clase de Gutiérrez, que fue ordenado sacerdote en 2024, “así que, sencillamente pasó, de algún modo, desapercibido”.

Pocas semanas después, Gutiérrez estaba ya saliendo a correr y estaba listo para seguir adelante con sus estudios en el seminario y con su vida normal. Sólo le confió el hecho de su curación a su director espiritual y a algunos amigos cercanos. Por lo que a él respectaba, la historia había terminado.

Entonces recibió un recordatorio sobre la segunda parte de su oración de la novena.

Unos meses más tarde, Gutiérrez estaba paseando por la sala de exposiciones, en una conferencia para jóvenes, cuando se encontró con un stand en el que aparecía una silueta recortada a partir de una foto de tamaño natural de Frassati. El stand estaba desatendido. Gutiérrez tomó algunas tarjetas de oración de Frassati y observó que en la parte posterior venía una dirección de correo electrónico a la cual la gente podía enviar historias que narraran los favores que habían recibido por intercesión de Frassati.

Él recordó su promesa: “Si sucede algo inusual, se lo informaré a la persona indicada”.

Fue posponiendo esto durante algunos meses, pero finalmente se sentó a escribir su testimonio y lo envió por correo electrónico.

“Para mí, ese día llegué al final de esa historia: cumplí la promesa que le hice a Pier Giorgio de que lo informaría”, recuerda Gutiérrez.

Nunca recibió una respuesta a su correo electrónico y pensó, una vez más, que la historia había terminado ahí.

Pasaron dos años, y era ahora el otoño de 2020. Él estaba sentado en el seminario de San Juan, atendiendo a una clase impartida por Mons. Robert Sarno, un sacerdote estadounidense que se había jubilado recientemente después de casi 40 años de haber trabajado en el Dicasterio de las Causas de los Santos, en el Vaticano.

¿Y cuál era el tema del curso? La fase diocesana de las causas de canonización.

“Vaya, quizá haya aquí algo que me hará contarle a alguien mi testimonio sobre mi experiencia con Pier Giorgio”, recuerda haber pensado Gutiérrez.

Cuando la clase pasó al tema de cómo investiga la Iglesia las afirmaciones de curaciones milagrosas, la idea de acercarse a Mons. Sarno para narrarle su historia, sólo hizo que Gutiérrez se pusiera más nervioso. Podía imaginarse a ese sacerdote de Brooklyn, que hablaba sin rodeos, descartando bruscamente su relato como una “bonita historia”.

“Jesús, dame el valor para decir algo sobre esto porque, en lo personal, no quiero hacerlo”, dijo Gutiérrez en oración.

Un día, después del desayuno, Gutiérrez se armó de valor para acercarse a Monseñor Sarno y contarle su historia.

Monseñor Sarno lo miró y le preguntó: “¿Por qué esperaste tanto para contarme esta historia?”

“Porque Usted me intimida”, respondió el seminarista.

“Sí, ya me han dicho eso antes”, dijo Sarno.

Ese mismo día, a la hora de la cena, Monseñor Sarno se acercó a Gutiérrez para decirle que Roma estaba “muy interesada” en su historia.

En una entrevista con Angelus, Monseñor Sarno dijo: “Era lo último que me esperaba: que en este curso que estaba enseñando en la Arquidiócesis de Los Ángeles, pudiera haber un posible milagro para la canonización del Beato Pier Giorgio Frassati”.

Después de hablar con la Dra. Silvia Correale, la abogada nacida en Argentina que estaba a cargo de la causa de canonización de Frassati en Roma, Monseñor Sarno le sugirió a Gutiérrez que sería “prudente” que no hablara de su experiencia con nadie más.

El motivo de esto era que a Sarno se le había dado “luz verde” para iniciar una investigación canónica a nivel diocesano sobre el caso de Gutiérrez. Monseñor Sarno trabajó en las causas de canonización de figuras tan notables como la Santa Madre Teresa de Calcuta y Damián de Molokai, entre otros.

Para explicar la advertencia que le dio a Gutiérrez, Sarno le dijo a Angelus: “No hay que predisponer a los testigos de una posible investigación. “Es necesario que todos los testigos en el caso puedan ser examinados con total libertad, sin restricciones, predisposiciones, ni prejuicios, por decirlo así”.

A partir de ahí, el proceso empezó a avanzar. El arzobispo de Los Ángeles, José H. Gómez, autorizó a Monseñor Sarno para que dirigiera la investigación de la Arquidiócesis sobre la historia de Gutiérrez.

Dos sacerdotes de Los Ángeles, el Padre Joseph Fox, OP y Mons. Michael Carcerano, fueron designados para ayudar con el proceso judicial y, en el otoño de 2023, Monseñor Sarno regresó al seminario de San Juan para entrevistar a los testigos y reunir pruebas, entre las que se encontraban las notas del médico, la resonancia magnética inicial y otros documentos.

Entre los seminaristas entrevistados se encontraba el quiropráctico, Haarpaintner.

Como los médicos que examinaron a Gutiérrez en el hospital no se dieron cuenta de que se trataba de un tendón desgarrado, atestiguó Haarpaintner, los ejercicios de estiramiento que se le recomendaron podrían en realidad haber empeorado el desgarre. Esto, según su opinión, haría que, desde el punto de vista médico, fuera aún más improbable una recuperación repentina. Haarpaintner dijo que fue una lección de humildad el hecho de que también se le haya pedido que hablara por Zoom ante un panel médico del Vaticano que investigaba el posible milagro.

Dice que un cirujano que estaba en la llamada le dijo: “Te equivocaste, agravaste la lesión al poner su pie en flexión plantar”.

“¡Sí, así lo hice, lo lamento, pero así lo hice!”, recuerda haber respondido Haarpaintner.

“¿Se imaginan lo que eso implicó para mi vanidad? No fue nada agradable”, bromeó Haarpaintner, cuya ciudad natal, en Suiza, se encuentra a unas horas, en auto, de la ciudad natal de Turín, de donde procedía el beato Frassati.

“Éste es, ciertamente, el mejor caso de negligencia médica a los ojos de Dios”.

Cuando Monseñor Sarno presentó sus hallazgos ante el Dicasterio para las Causas de los Santos, se sentía seguro de haber encontrado el milagro que todos esperaban para el caso.

“Yo creo en la Divina Providencia”, dijo Sarno, “y hay demasiados accidentes en este caso”.

El 20 de noviembre, el Vaticano anunció que Frassati sería canonizado para el próximo 3 de agosto, durante la celebración del Año Jubilar de los Jóvenes de 2025, tras la canonización del beato Carlo Acutis, otro joven italiano conocido por su profundo amor a la Eucaristía y a los pobres. Cinco días después, el Papa Francisco aprobó formalmente el segundo milagro atribuido a la intercesión de Frassati.

Aun si la canonización de Acutis era ampliamente esperada para el Jubileo del próximo año, la noticia de Frassati fue “una maravillosa y feliz sorpresa” para quienes estaban familiarizados con su causa, entre ellos, Monseñor Sarno.

“El hecho de que la canonización de Pier Giorgio ocurra durante el centenario de su muerte, y de que además esto suceda durante el año santo de 2025, junto con el hecho de que Carlo Acutis será canonizado durante el fin de semana jubilar para los adolescentes, y Pier Giorgio durante el de los adultos jóvenes… hace que tampoco se pueda negar que eso sea fruto de la Divina Providencia”, dijo Monseñor Sarno.

Ahora que la extraña historia del tobillo de Gutiérrez ha sido oficialmente reconocida como un milagro y que ya no es necesario mantener en secreto lo relativo a su curación, el sacerdote de 38 años está deseoso de presentar a su santo amigo a las nuevas generaciones.

Desde que fue ordenado en 2022, el padre Gutiérrez ha ejercido como vicario en la iglesia de San Juan Bautista, en un suburbio ubicado al este de Los Ángeles. Y por otra curiosa coincidencia, la catedral en la que está enterrado Frassati lleva también el nombre de San Juan Bautista. La parroquia tiene una fuerte presencia hispana y filipina, y hay una multitud de ministerios para jóvenes y por lo menos una docena de misas cada fin de semana.

“Creo que Pier Giorgio fue un gran modelo a seguir de lo que es ser un joven católico en el mundo”, dijo Gutiérrez, es decir, “alguien que se apropia de nuestra identidad católica, alguien que se involucra en la experiencia vivida de la fe, no solamente dentro de los muros de su iglesia, sino inclusive más allá de ellos”.

Por experiencia, Gutiérrez ha descubierto que cuando se trata de una intercesión celestial, “no somos nosotros los que elegimos a los santos, sino que son ellos quienes nos eligen a nosotros”.

Entonces, ¿por qué lo eligió a él Frassati, de entre todas las demás personas? El sacerdote realmente no lo ha descubierto, ya que él, ciertamente, no comparte el acaudalado origen del italiano, como tampoco su atletismo. “Hasta el día de hoy, sigo intentado recibir el milagro de convertirme en excursionista”, bromea.

Independientemente de esto, Gutiérrez percibe, por lo menos, una conexión clara que podría explicar esta obra de la Providencia.

“Él era conocido por tener un corazón inclinado a ayudar a los necesitados y a los pobres”, dijo el sacerdote. “Y tal vez no era un asunto muy importante en ese tiempo, pero en mi momento de necesidad, él se acercó a mí y me ayudó. Y hay mucha gente que ha recibido gracias de él. Yo no soy el único”.

El Papa Revela que en su Viaje a Irak se Evitaron Dos Intentos de Atentado: La Policía Hizo Explotar a los Atacantes

Otro día, otro libro. Ya hace rato perdimos la cuenta (y para ser sinceros, el interés también) de cuántos libros existen sobre Francisco, libros-entrevista, libros con prefacios suyos, libros con cartas de encomio firmadas por él, libros con frases recopilatorias suyas sobre determinada temática, etc. El turno ahora ha tocado a su “autobiografía” —así dicen, pero pensamos más bien que se trata de memorias suyas— a aparecer en Enero de 2025, y para promocionarlo ha aparecido hoy en Corriere Della Sera un extracto en el cual Francisco habla de dos intentos de atentado durante el viaje que realizó a Irak del 5 al 8 de Marzo, 2021 (en la imágen).

Este es un artículo en español de La Razón, Dic-17-2024.

El Papa revela que en su viaje a Irak se evitaron dos intentos de atentado: la policía hizo explotar a los atacantes

Lo recoge un extracto de su autobiografía adelantado este martes por el diario 'Il Corriere della Sera'

F. Molinero
17.12.2024


El Papa Francisco ha revelado en un adelanto de su autobiografía que, durante su histórico viaje a Irak en marzo de 2021, el primero de un pontífice al país, se evitaron dos intentos de atentado. El extracto se ha publicado de la salida oficial del libro Spera el próximo 14 de enero.

En el relato, el Papa explica que, a pesar de las advertencias de todos a su alrededor, sentía una necesidad profunda de visitar Irak. "Aquel viaje me fue desaconsejado por todos (...) Pero yo quería ir hasta el final, sentía que debía. Decía, casi familiarmente, que necesitaba ir a ver a nuestro abuelo Abraham, el antepasado común de judíos, cristianos y musulmanes", comparte en su autobiografía.

El pontífice recuerda que, aunque Irak aún sufría las secuelas de la pandemia y los altos riesgos de seguridad debido a atentados previos, la Gendarmería Vaticana recibió una alerta de los servicios secretos británicos sobre dos posibles atentados durante su viaje apostólico.

"Incluso tras toda aquella devastación, el viento del odio no se detenía. Me avisaron tan pronto como aterrizamos en Bagdad el día anterior. La policía había alertado a la Gendarmería vaticana sobre una información recibida de los servicios secretos ingleses: una mujer cargada de explosivos, una joven terrorista suicida, se dirigía a Mosul para hacerse estallar. Y una furgoneta también había salido a toda velocidad con la misma intención", relata Francisco.

A pesar de los peligros, el viaje se llevó a cabo y, entre otros momentos significativos, el Papa visitó la ciudad santa de Nayaf, en Irak, donde se reunió con la máxima autoridad chií, el ayatolá Ali al-Sistani, en un encuentro por el diálogo interreligioso que se había preparado durante décadas sin que ninguno de sus predecesores pudiera concretarlo.

No obstante, el Papa seguía pendiente de los dos supuestos atacantes de los que había sido advertido a su llegada. "Cuando al día siguiente pregunté a la Gendarmería que sabía de los dos atacantes, el comandante me respondió lacónicamente 'ya no están'. La policía iraquí los había interceptado y hecho explotar. También esto me afectó mucho, también este era un fruto envenenado de la guerra", concluye Francisco en su narración.


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Monday, December 16, 2024

Se hizo desear: Licuada la Sangre de San Genaro

San Genaro (ó Jenaro) hizo poner nerviosos a los napolitanos al retrasarse hoy hasta última hora el prodigio de la licuefacción de su sangre, el llamado “milagro laico”, que es el último de los tres que se producen en el año. Los otros dos son el Sábado antes del primer Domingo de Mayo y el más conocido, el 19 de Septiembre. Pero no fue más que un susto, porque al final sí se produjo el ansiado prodigio y vuelta el alma al cuerpo, todos a descansar.

Esta es una información de Il Mattino, Dic-16-2024. Traducción de Secretum Meum Mihi.

@ilmattino.it San Gennaro ha fatto il miracolo #miracolo #sangennaro #duomo #napoli #ilmattino ♬ suono originale - Il Mattino

Ocurrió el milagro. A las 17.43 horas la sangre de San Genaro finalmente se disolvió antes de la misa de las 18.30, como ocurrió hace dos años.

Los intentos fallidos

Un poco de preocupación, hoy, para los napolitanos. Visto que la sangre del patrón aún no se había disuelto hasta última hora de la tarde. Gran participación de fieles, ciudadanos y turistas en la capilla del Tesoro de San Gennaro en Via Duomo de Nápoles, donde desde primeras horas de la mañana comenzaron las oraciones por el santo patrono de la ciudad.

Para la ocasión estuvieron presentes los más altos funcionarios civiles y militares del territorio.

En una Capilla del Tesoro de San Gennaro repleta de fieles, pero también de numerosos turistas, esperaban el milagro de la licuefacción de la sangre del Santo Patrono de Nápoles.

Cuando, pocos minutos después de las nueve de la mañana, el relicario fue retirado y expuesto, la sangre de San Gennaro aún no se había disuelto. Desde primera hora de la mañana, como manda la tradición, los 'Parientes' de San Gennaro rezan para invocar al Santo para que repita el milagro.

En una Capilla del Tesoro de San Gennaro repleta de fieles, pero también de numerosos turistas, esperaban el milagro de la licuefacción de la sangre del Santo Patrón de Nápoles.

Cuando, pocos minutos después de las nueve de la mañana, el relicario fue retirado y expuesto, la sangre de San Gennaro aún no se había disuelto. Desde primera hora de la mañana, como manda la tradición, los ‘Parientes’ de San Gennaro han rezado para invocar al Santo para que repita el prodigio.

A las 19.30 horas, una vez concluida la misa, se devolverá la reliquia a la caja fuerte.