Aparece en Religión Confidencial, Oct-27-2026, una corta entrevista con el Prefecto del DDF, cardenal Víctor Manuel Fernández, sobre el reciente documento “Venite ad me, consideraciones sobre la transmisión de la fe en el cambio de época,” en la cual deja manifiesta su baja expectativa sobre él, adjudicada, según él, al poco interés tanto de los progres como de los conservadores (!?). A nosotros nos parece más bien una velada queja de una de las viudas de Francisco porque no le están respetando el legado al difunto y pronto se están olvidando de él, como si quisieran que siguiera su Pontificado desde el más allá o quién sabe qué. Lo decimos porque Tucho reclama porque con Dilexit nos, encíclica directamente relacionada con Venite ad me, no sucedió nada, “nadie la criticó, ni de izquierda ni de derecha”, dice el Prefecto, y aunque esa encíclica la firma León XIV, se sabe que es del cuño del antecesor, su autor intelectual es Francisco.
Además, en la entrevista le preguntan por qué el documento no fue presentado en una conferencia de prensa y Tucho admite haberla evitado para que no le preguntaran sobre lo que realmente le está interesando a la gente actualmente, “otros temas”, les dice eufemísticamente el Prefecto . Ya anteriormente vimos cómo para presentar la Nota Doctrinal Mater Populi Fidelis se hizo la pantomima de una supuesta conferencia de prensa, pero no se organizó en la Oficina de Prensa del Vaticano sino que Tucho se la llevó a un escenario diferente y al final no dio espacio para que le preguntaran nada; es más, hubo una persona inconforme con lo que el documento contenía que alzó la voz, pero fue acallada de inmediato indicándole que si tenía algo que observar se dirigiera al DDF. Esto último claramente se trata de una distracción, porque días después la Asociación Mariana Internacional efectivamente y en la debida forma se dirigió a ese Dicasterio para solicitar aclaraciones, reiteradas posteriormente en Marzo de 2026, aclaraciones las cuales a fecha de hoy Tucho no ha contestado.
Follow @SECRETUMMEUM¿Esperaba que el documento sobre la transmisión de la Fe tuviera mayor repercusión?
En realidad no. Era realista. Si bien en la consulta previa al documento muchos episcopados respondieron para colaborar con el análisis, un documento que pide avanzar en aplicaciones locales es algo más exigente.
¿No habría sido útil una conferencia de prensa como se hizo con otros documentos?
No creo, porque en este contexto me habrían preguntado sobre otros temas y no sobre el tema de este documento. Creo que habría sido contraproducente.
¿Entonces piensa que no se puede hacer nada?
No, yo persisto. Por esa razón hemos pedido ayuda a Secretaría de Estado para solicitar a las Conferencias episcopales un esfuerzo de recepción y aplicación. Esperemos que por ese camino logremos algo. Veremos.
¿Realmente piensa que es un tema que no interesa?
Lo vengo percibiendo desde hace tiempo. De hecho el llamado del Papa Francisco a un renovado anuncio misionero del kerygma no ha modificado los proyectos pastorales de Diócesis y movimientos. Es lógico que este tema del nuevo documento, tan conectado con aquel, no despierte pasiones.
¿Podría explicar por qué?
Mira la realidad. En los países con obispos más progresistas la preocupación por estimular un encuentro intenso con Cristo no se ve. Pero en los sectores más clásicos o conservadores tampoco.
¿Cuál es la razón?
A los sectores progresistas no les preocupa está cuestión. Les apasionan los cambios estructurales y el diálogo con la sociedad. A los sectores conservadores lo que los desvela es la transmisión de la moral sexual. Despertar en los hermanos una cautivante experiencia de Cristo vivo que ofrece su amistad y su vida nueva es algo que a ambos sectores les suena como una cosa "romántica", casi fuera de la realidad. En esto coinciden.
¿Habría algún análisis que pueda explicar está "coincidencia"?
Hemos migrado del corazón del Evangelio hacia otras cuestiones que no se entienden ni seducen sin ese corazón. Y dígame usted qué es lo que pasó con la enciclica Dilexit nos. Nadie la criticó, ni de izquierda ni de derecha, pero ¿qué efectos produjo en los episcopados y en las Diócesis y movimientos? Esto me preocupa. Porque yo no creo que la Iglesia se pueda renovar sin volver allí donde tiene su verdadero origen.
