Monday, October 26, 2026

¿Qué Ocurrió Durante La Peregrinación De La Misa En Latín En Roma Este Fin De Semana?

Artículo de The Catholic Herald, Oct-26-2026. Traduccion de Secretum Meum Mihi.

¿Qué ocurrió durante la peregrinación de la Misa en Latín en Roma este fin de semana?

Ha surgido controversia en internet después de que una peregrinación anual se enfrentara a una serie de restricciones sorprendentes por parte del Vaticano, sin que se ofreciera ninguna explicación sobre los motivos de dichas medidas.

Michael Haynes
26 Octubre, 2026


Miembros del comité organizador han ofrecido aclaraciones sobre la peregrinación anual de la Misa en latín celebrada en Roma este fin de semana, después de que la noticia de las restricciones impuestas por el Vaticano cobrara gran relevancia.

Como viene siendo tradición annual desde hace 15 años, durante este último fin de semana de Octubre, los devotos de la Misa tradicional acudieron a la Ciudad Eterna para participar en una peregrinación de tres días, un evento de gran importancia para las comunidades tradicionalistas y fieles laicos. En la peregrinación Ad Petri Sedem, miles de católicos participan en diversas liturgias por toda la ciudad; uno de los momentos más destacados suele ser la procesión hacia el Vaticano y la celebración de la Misa en el interior de la Basílica de San Pedro.

Este año, tal como habrán leído los lectores de The Catholic Herald, esto no ocurrió. Se denegó el permiso para celebrar la Misa, así como la autorización para que la procesión entrara en la Basílica de San Pedro. Ante este marcado contraste con la peregrinación de años anteriores, ha proliferado un debate en internet sobre las causas de las restricciones impuestas a la peregrinación.

Entre las restricciones, se incluyó la prohibición de que la procesión entrara en el Vaticano; aunque se realizó un recorrido por las calles, este fue detenido a la altura del obelisco vaticano por el personal de seguridad de la Santa Sede. Dado que también se denegó el permiso para la celebración de la Misa, esta tuvo lugar en la Basílica de Santa María la Mayor, en lugar de en San Pedro.

The Catholic Herald ya ha ofrecido una explicación preliminar sobre la cronología de la peregrinación y cómo se fueron conociendo, de forma gradual, las restricciones impuestas.

Ahora, la Federación Internacional Una Voce (FIUV) —uno de los miembros del comité organizador, el Coetus Internationalis Summorum Pontificum (CISP)— ha aportado aclaraciones adicionales en una declaración enviada a The Catholic Herald. El padre Joao Silveira, un sacerdote vinculado a la tradición que ha participado estrechamente en la organización de la peregrinación, también ha ofrecido más contexto, desmintiendo la versión que sugería que los organizadores estaban mintiendo sobre las restricciones impuestas. Las declaraciones ofrecidas por Silveira y la FIUV coinciden con la información obtenida por The Catholic Herald durante el fin de semana, a través de numerosas conversaciones con organizadores, responsables de la peregrinación y fuentes entre bastidores bien informadas.

Tanto la FIUV como Silveira señalaron que fue la Secretaría de Estado la que denegó la solicitud presentada por el CISP para celebrar una Misa en el Vaticano. Dicha petición fue entregada al Papa León XIV por el obispo Athanasius Schneider durante una audiencia privada el 18 de Diciembre de 2025, más de diez meses antes de la peregrinación.

La negativa a la solicitud de celebrar una Misa llegó solamente el 7 de Agosto; simplemente se denegó el permiso sin sugerir una fecha alternativa ni ofrecer explicación alguna.

“En ese momento —señaló la FIUV— se esperaba y se asumía que, aun así, sería posible realizar algún tipo de acto de devoción colectiva para los peregrinos en la basílica de San Pedro, tal como ocurrió en 2023 y 2024, cuando también se denegó el permiso para la Misa. La carta de Agosto no descartaba esta posibilidad, por lo cual el CISP la solicitó”.

Posteriormente, el 8 de Septiembre, el capellán de la peregrinación envió una carta a la Secretaría de Estado —dado que fue este organismo el que comunicó la decisión sobre la Misa— solicitando la confirmación de que los peregrinos pudieran entrar en la basílica de San Pedro para rezar ante la tumba de san Pedro, tal como ha sido costumbre durante los “catorce años anteriores”.

En la carta de solicitud, firmada por el padre Claude Barthe, se leía lo siguiente:

“¿Podríamos, no obstante, el próximo 24 de Octubre, entrar en la Basílica en procesión, rezar por el Papa ante (el altar de) la Confessio y adorar al Santísimo Sacramento en el altar de la Cátedra? La sacristía de la basílica nos informa que esto sería posible a la 1 p.m., siempre que Su Excelencia nos conceda el permiso necesario”.

Una respuesta negativa de la Secretaría de Estado llegó a través del Sustituto, el arzobispo Paolo Rudelli, con fecha del 30 de Septiembre. Sin embargo, fue enviada por correo postal a la Nunciatura en París y —según Silveira— “solo llegó a manos del padre Barthe el 12 de Octubre, menos de dos semanas antes de la peregrinación”. La carta fue obtenida por Diane Montagna y puede consultarse aquí.

Los organizadores de la peregrinación, señaló Silveira, no anunciaron públicamente de inmediato esta nueva restricción porque “todavía intentaban obtener permiso para que el grupo entrara en la Basílica, dada la importancia de ese gesto y el escándalo que supondría para los peregrinos, y para los católicos en general, que se les negara la entrada en el contexto de una peregrinación”. Se han establecido comparaciones con el permiso concedido a la controvertida peregrinación del Jubileo LGTB de Septiembre de 2025, en la que grupos LGTB entraron en procesión en el Vaticano ondeando banderas arcoíris y vistiendo prendas con lemas blasfemos.

Cuando fracasaron los intentos posteriores de obtener permiso para entrar en el Vaticano en procesión el anuncio se hizo a los peregrinos el primer día de la peregrinación, el Viernes por la tarde. Por tanto, los peregrinos fueron informados con apenas un día de antelación de que la procesión no podría llevarse a cabo, aunque —contrariamente a lo que se creyó en un principio— algunos organizadores ya conocían esta situación desde hacía varios días.

Mientras se producían estas comunicaciones, el CISP solicitó y obtuvo autorización para celebrar una misa pontifical rezada en la basílica de Santa María la Mayor a las 15:00 horas. La FIUV destacó el “privilegio” que supuso recibir la autorización para celebrar la Misa allí en Sábado, añadiendo que, por lo general, tal práctica “no se permite a los grupos de peregrinos”.

La FIUV también subrayó la actitud “colaboradora” del cardenal arcipreste, de los sacristanes y del personal de seguridad de la Basílica, así como de los sacerdotes que se encontraban en los confesionarios de la Basílica.

Algunos comentaristas ajenos a la peregrinación han sostenido que el permiso para celebrar la Misa de las 13:00 horas en el Vaticano fue denegado debido a una conferencia sobre san Francisco que debía celebrarse en el mismo altar a las 15:30 horas. Sin embargo, la Secretaría de Estado no ofreció ninguna razón para denegar dicho permiso. Además, dado que la peregrinación tiene lugar cada año en la misma fecha y la solicitud para la Misa se presentó en Diciembre, no puede decirse que la petición tomara al Vaticano por sorpresa en términos de planificación. La conferencia sobre san Francisco, por su parte, no se anunció hasta finales de Septiembre.

Del mismo modo, algunos comentaristas en internet han sugerido que las fotografías de los peregrinos en la plaza de San Pedro fueron preparadas deliberadamente para dar la impresión de que el Vaticano había erigido un pared especial con el fin de obstaculizar la peregrinación.

En realidad, la policía italiana guio a los peregrinos por las calles hasta el Vaticano, donde se les indicó que debían situarse frente al obelisco y no avanzar más. Por consiguiente, las barreras temporales que rodeaban el obelisco —instaladas como preparativo para el montaje del pesebre al aire libre, que se inaugura a principios de Diciembre— aparecieron, de forma natural, en el fondo de la mayoría de las fotografías del grupo. En las imágenes de plano más abierto, además, se aprecia claramente el límite de dichas barreras.

Silveira señaló que los organizadores de la peregrinación lamentaron “la confusión provocada por personas que no tienen relación alguna con esta iniciativa de fieles católicos” y subrayó que el eje central de la peregrinación es el “amor por el Papa y a la Iglesia Católica”.

Durante su homilía en la Basílica de Santa María la Mayor, el obispo Athanasius Schneider comentó que los devotos de la Misa en latín se sienten como “católicos de segunda categoría” debido a las restricciones impuestas a su culto. Muchos peregrinos confirmaron este sentir a The Catholic Herald, señalando además que dichas restricciones ensombrecieron el evento anual.

No parece que el Papa León haya tenido una participación directa en los acontecimientos previos a este fin de semana; la Secretaría de Estado figura como el principal organismo que prohibió las diversas actividades de la peregrinación. Aunque el Papa recibió las distintas solicitudes de los organizadores el pasado mes de Diciembre, no se pronunció personalmente en aquel momento ni a favor ni en contra del evento.

Los organizadores han manifestado su intención de seguir adelante con la peregrinación de 2027 con total normalidad, añadiendo que “consideramos que la peregrinación anual tiene una gran importancia para el movimiento a favor de la Misa Tradicional”.


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