Existe una historia contemporánea con hechos bastante similares a los que aquí nos ocupan, en la cual se cuenta cómo un obispo con sus propias manos enterró, literalmente, un presunto milagro eucarístico ocurrido en su jurisdicción. Ese obispo sigue vivo, ya es emérito, no digamos de dónde. Lo que queremos denotar es que supuestos milagros eucarísticos que se presentan en la actualidad, es común que sean asumidos casi con fastidio por parte de las autoridades eclesiales correspondientes, incluso llegando a los extremos como el que acabamos de referir someramente.
Y los que nos ocupa en esta entrada es un reportado supuesto milagro eucarístico sucedido en Cuilapa, Guatemala, Diócesis de Santa Rosa de Lima, Jul-30-2026, y casi tres meses después, hoy, la forma consagrada objeto del milagro, continúa sin deshacerse no obstante haber sido sumergida en agua en la fecha antecitada. Y como las forma permanece, pues es obvio que capte la atención de los medios de comunicación, como es el caso del programa “Primer Impacto” de la cadena televisiva estadounidense Univisión, el cual en su emisión de Oct-21-2026, presentó el reporte que aparece en el video aquí incrustado.
La descripción oficial de los hechos ocurridos con el presunto milagro eucarístico fue consignada en un comunicado de Ago-22-2026, o sea, unas tres semanas después de sucedido, de la Parroquia Catedral El Niño Dios de la Diócesis de Santa Rosa de Lima, Guatemala, en donde no solamente hacen una relación de lo ocurrido hasta esa fecha, sino que llaman a la cautela, como es es de esperarse. Es más, en el comunicado jamás utilizan el término “milagro”, ni siquiera adjetivado de presunto.
Vamos a hacer de profetas, y como ya hace dos años existen unas nuevas normas para catalogar los fenomenos extraordinarios, este lo ubicaremos en la categoría Curatur, no porque esa sea nuestra particular forma de pensar o persuasion sino por lo que al inicio quisimos denotar, hoy en dia se siente embarazo ante la más mínima insinuación de ocurrencia de alguna fenomenologia extraordinaria, no se quiere saber nada de ella, es una voluntad manifiesta de no quere saber, de no querer averiguar, de no querer indagar, de no querer llegar a la certeza. Si acaso se ignora, se pasa la página y en determinados casos se hace la prohibición de hablar del tema. Eso cuando no directamente se le lanza el manto de duda, así toque inventarse uno.
Y como somos tan malpensados, ojalá cuiden y custodien bien el presunto milagro al que nos referimos, no sea que un futuro día nos sorprendan con una noticia del tipo un enajenado aprovechando un descuido tomó el recipiente contenedor y se lo llevó o lo destruyó, el obispo sale a lamentarlo y allí todo muere permitiendo seguir la vida “normal” de la diócesis. ¿Verdad que sería lamentable?
