Sunday, July 19, 2026

Bistró De La Cúpula De San Pedro, Listo Y A Punto. Celebrada Cena De Ensayo. León XIV Tendrá Última Palabra

No habíamos vuelto a saber nada sobre aquel proyecto del cardenal Gambetti de un Bistró en la terraza de la cúpula de la Basílica de San Pedro, al cual en un momento determinado pretendieron bajarle el perfil designándolo “pequeño punto de restauración” sin negar su existencia. Bien, esta herencia de Gambetti ya está lista y a punto, y salvo por una intervención directa de León XIV el bistró irá.

Información de Il Messaggero, Jul-19-2026.

El bistró bajo la cúpula: polémica en San Pedro

La inminente apertura de un bistró en la terraza de la Basílica de San Pedro genera debate entre quienes lo ven como un servicio turístico y quienes denuncian la comercialización de un lugar sagrado.

Franca Giansoldati
domingo 19 julio 2026


CIUDAD DEL VATICANO El bistró bajo la Cúpula se hará. No han bastado los llamamientos, los descontentos de la Curia ni una petición promovida por representantes del mundo católico para detener el proyecto más discutido de los últimos meses en el Vaticano. Tras un largo periodo de silencio, las obras se han completado y, salvo una intervención directa de León XIV, el punto de restauración debería abrir ya en septiembre en la terraza de San Pedro, en el punto más alto y panorámico del complejo, entre las gigantescas estatuas de los Apóstoles.

Junto al pequeño bar existente, donde hoy los visitantes pueden comprar una bebida o un café tras subir a la Cúpula, se ha habilitado un espacio de auténtica restauración, dotado de cocina y pensado para servir platos preparados. Será posible almorzar o cenar a pocos metros de la cima de la basílica construida sobre la tumba del apóstol Pedro, con una vista de 360 grados sobre la ciudad eterna.

Riesgos

El proyecto corre el riesgo de convertirse en un nuevo caso político y simbólico. Tras las polémicas por las cenas exclusivas organizadas en la terraza del Altar de la Patria -que incluso llegaron al centro de una interpelación parlamentaria por el uso del monumento al Soldado Desconocido como lugar de eventos privados- ahora el debate afecta directamente al Vaticano. Por un lado, están quienes consideran el bistró un servicio normal para los millones de turistas que cada año visitan la Cúpula; por otro, quienes denuncian la comercialización del lugar más simbólico de la cristiandad.

La iniciativa ha sido seguida personalmente por el cardenal Mauro Gambetti, arcipreste de San Pedro. Su mandato de cinco años ha expirado entretanto y León XIV aún no ha decidido si lo renovará. Según fuentes calificadas, el proyecto original preveía un maxi restaurante con capacidad para cientos de personas. Posteriormente el plan fue reducido, aunque manteniendo inalterada la filosofía.

En los últimos días algunos directivos de la Fábrica de San Pedro, que han seguido los trabajos de acondicionamiento, realizaron una inspección que concluyó con una degustación reservada, organizada para verificar el funcionamiento de la futura estructura y evaluar su potencialidad. El nuevo bistró ocupa los espacios en el lado opuesto respecto al actual bar.

Quienes han visitado el local afirman que la cocina es moderna y está plenamente operativa, lista para entrar en funcionamiento sin más intervenciones.

Ya el pasado febrero, durante una rueda de prensa, Gambetti había defendido abiertamente su proyecto. Si en la terraza existen desde hace años servicios higiénicos y un punto de bar, observó, no hay razón para impedir ofrecer un servicio de restauración a los visitantes que, pagando una entrada, llegan a la cima de la basílica. Una postura basada en una lógica orientada al negocio que suscitó no pocas dudas.

Tras esas declaraciones, el proyecto parecía haberse detenido. También porque el secretario particular del Papa, don Edgar Rimaycuna, fue visto haciendo una inspección en la Cúpula, alimentando la convicción de que el expediente había llegado finalmente al escritorio del Pontífice. Durante meses no se filtró más ninguna información y desde la Fábrica reinó el silencio. Ahora, en cambio, la apertura parece inminente.

Desde la Basílica se sigue sosteniendo que se trata solo de la ampliación del área destinada a la acogida de los visitantes, necesaria para distribuir mejor los flujos turísticos y ofrecer un servicio a quienes, tras subir a la Cúpula, desean quedarse a comer algo en pleno respeto de la sacralidad del lugar.

Sin embargo, las garantías no han apagado las críticas. Y nunca se ha detenido la petición online dirigida al cardenal Parolin, con la solicitud de bloquear cualquier ampliación de las actividades comerciales dentro de la Basílica y de verificar la compatibilidad canónica de la iniciativa. Los promotores hacen referencia al canon 1210 del Código: en los lugares sagrados "se admita solo lo que sirve al ejercicio y promoción del culto, la piedad y la religión", excluyendo "cualquier cosa ajena a la santidad del lugar".

La última palabra podría corresponder precisamente a León XIV, que hasta ahora ha preferido no exponerse públicamente sobre un proyecto destinado a dividir no solo al Vaticano, sino también a una parte del mundo católico.