Monday, May 25, 2026

Mons. Antonio Staglianò: «Así Fue Como León XIV Ha Llegado A Cancelar El Concepto Teológico De Guerra Justa»

Mons. Antonio Staglianò, obispo presidente de la Pontificia Academia de Teología y consultor del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, explica a Il Messaggero, May-25-2026, algo que nos venía inquietando, a pesar de ser León XIV un hijo de San Agustín, parecía no coincidir con él en el concepto de “guerra justa” (ver aquí y aquí), y pensabamos que una de las modificaciones futuras en el Catecismo sería justamente la que se relaciona con esa materia.

No cabe ahora duda, porque León XIV en el N° 192 de su encíclica Magnifica Humanitas escribe directamente:

Hoy más que nunca es importante reiterar la superación de la teoría de la “guerra justa”, invocada con demasiada frecuencia para justificar cualquier guerra, sin perjuicio del derecho a la legítima defensa, entendida en el sentido más estricto.

Mons. Antonio Staglianò utiliza directamente en italiano la palabra “cancelar” y no superar, y parece al final dejar entrever que el Catecismo en efecto va a ser modificado una vez más. Recuerden, el que habla no es cualquier personaje importante en la estructura curial, es el presidente de la Pontificia Academia de Teología, debe bien saber qué es lo que dice y por qué (aunque se esté en desacuerdo, por supuesto).

Mons. Staglianò: «Así Fue Como León XIV Ha Llegado A Cancelar El Concepto Teológico De Guerra Justa»

Franca Giansoldati
lunes 25 mayo 2026


Monseñor Antonio Staglianò, presidente de la Pontificia Academia Teológica, la encíclica Magnifica Humanitas también aborda el tema de la guerra justa y afirma que hoy es “más que nunca importante reiterar la superación de esta teoría, demasiado a menudo invocada para justificar cualquier guerra, manteniendo el derecho a la legítima defensa entendido en el sentido más estricto”.

¿Cómo se llegó a este punto?

«Partimos del hecho de que vivimos en un contexto de terrorismo internacional, en lo que el Papa Francisco definió como “la guerra mundial por partes”, donde los conflictos casi siempre se presentan no como guerras de ocupación sino como guerras de defensa. Pensemos en lo que está ocurriendo en Gaza después del 7 de octubre, o en Irán. La encíclica considera este planteamiento una forma de falso realismo: como me siento amenazado en mi existencia o en la supervivencia de mi etnia, entonces intervengo, me defiendo y destruyo la etnia adversaria. Es aquí donde se rompe todo criterio de proporcionalidad, que la teoría de la guerra justa, al menos en origen, intentaba preservar».

La guerra justa pertenece a una larga tradición teológica, desde San Agustín hasta Santo Tomás de Aquino...

«Sí, pero esa reflexión nació para limitar el mal devastador de la guerra, para construir barreras éticas. Hoy, en cambio, se han creado condiciones tales que esos criterios se han quebrado».

El Papa León XIV, que proviene de la tradición agustiniana, parece entonces archivar definitivamente esa doctrina...

«Su razonamiento es muy claro y en la encíclica se desarrolla de manera completa. Con la inteligencia artificial aplicada a los armamentos contemporáneos se vuelve imposible hablar de justicia en el ámbito bélico. Hay además otro paso decisivo: ninguna guerra puede ser justificada teológica o religiosamente. En estos años hemos escuchado a menudo decir: “esta es la voluntad de Dios”. También las Cruzadas se combatieron invocando el nombre de Dios. Pues bien, es precisamente aquí donde la teoría de la guerra justa es superada. Se trata de un desarrollo teológico importante sobre la propia naturaleza de Dios. La encíclica afirma con claridad que Dios no puede ser utilizado para legitimar violencia, terrorismo o guerra, porque usar su nombre para justificar estas cosas significa desfigurar su rostro».

Sin embargo, León XIV sigue hablando de legítima defensa...

«Sí, pero exclusivamente en sentido estricto».

¿Por ejemplo, en el caso de Ucrania, que fue agredida por Rusia?

«La cuestión podría referirse, por ejemplo, también a Gaza, porque el criterio decisivo sigue siendo el de la proporcionalidad. El tema teológico es muy complejo, pero hoy vemos continuamente saltar precisamente este límite. Antes de Jesús existía la ley del talión: ojo por ojo, diente por diente. Paradójicamente, esa ley ya servía para limitar la venganza. Si alguien me saca un ojo, yo no puedo sacarle los dos. Cuando el Papa habla de legítima defensa en sentido estricto, quiere decir que defenderse nunca puede transformarse en la destrucción total del otro, en un genocidio o en el aniquilamiento de quien ataca».

¿Sin embargo?

«Sin embargo, la perspectiva cristiana no justifica ni siquiera este tipo de guerra. No justifica ninguna violencia, menos aún si se comete en nombre de Dios».

El patriarca Kirill, líder de la Iglesia ortodoxa rusa, ha sostenido públicamente que Cristo estaría del lado de Rusia en esta guerra contra Occidente “laxista”.

«No existe una guerra metafísica entre el bien y el mal combatida por ejércitos que se proclaman instrumentos de Dios. Por eso la encíclica debe leerse en su totalidad. Cuando León XIV habla de legítima defensa entendida en el sentido más estricto, añade también que hoy la humanidad posee instrumentos mucho más eficaces para construir la paz. Es el mismo principio que llevó al Papa Francisco a modificar el Catecismo de la Iglesia Católica sobre la pena de muerte. También allí se partía de la idea de la extrema ratio. Pero en las sociedades contemporáneas, según Francisco, existen ya instrumentos adecuados de autodefensa que hacen que la pena capital ya no sea justificable».