¡Qué bien!, en China hay obispos que no profesan la fe Católica, pero eso no importa, lo importante es la comunión con el sucesor de Pedro. Así que si a tí como obispo el estado te dice que hay que promover que solamente se puede tener un hijo, pues lo promueves; y si luego ese estado te dice que ya no, que lo que hay que promover es tener dos hijos, pues eso promueves; pero luego el mismo estado te dice que debes promover tener tres hijos, entonces eso haces; y si ese estado te dice que debes rendir culto al líder, que por ahora es Xi, y además promover dicho culto, no hay problema, eso haces; además, como obispo debes afiliarte sí o sí a la Asociación Católica Patriótica la cual jura fidelidad al líder y no al Papa, ¡son minucias!; y así sucesivamente. Pues eso es lo que entendemos de unas expresiones del cardenal Pietro Parolin en una entrevista concedida a la revista Dialoghi de la Acción Católica Italiana, en las cuales da a entender que lo importante con los obispos de China, impuestos por el gobierno al cual juran fidelidad, es que estén en comunión con el Papa (!?) y lo demás, como profesar la fe Católica, es lo de menos. ¿Por qué ese mismo principio no es aplicable para los de la FSSPX/SSPX, al fin de cuentas sus obispos siempre afirman estar en comunión con el Papa?
Nuestra traducción.
Follow @SECRETUMMEUMUno de sus predecesores, Agostino Casaroli, habló de un «martirio de paciencia», refiriéndose a la Ostpolitik de la Santa Sede con los países de la cortina de hierro. ¿Puede aplicarse esta definición a las relaciones actuales entre la Iglesia de Roma y el gobierno de Pekín?
Sí, ciertamente, y quisiera añadir: ¡no solo con China! El diálogo continúa, no obstante las dificultades. Quisiera subrayar una vez más —aunque, lamentablemente, esto resulte difícil de comprender— que el acuerdo provisional firmado en septiembre de 2018 no es un concordato ni un acuerdo político-diplomático, sino que se refiere únicamente al proceso de nombramiento de obispos. Para un cristiano, para un católico, la comunión con el sucesor de Pedro es esencial, ¡no opcional! El hecho de que todos los obispos en China estén hoy en comunión con el Papa es fundamental.
En el plano diplomático, la Santa Sede y la República Popular China siguen teniendo pendiente la cuestión del reconocimiento de Taiwán por parte del Vaticano, que Pekín considera territorio propio. Por no hablar de Hong Kong, donde la ley de seguridad nacional ha restringido las libertades, incluidas las de los católicos. ¿Cómo hacer la cuadratura del circulo, salvando la línea de diálogo con Pekín sin comprometer los principios de fondo?
Ya hace veinte años, el entonces cardenal secretario de Estado Angelo Sodano dijo públicamente que si sólo la República Popular China quisiera, la Santa Sede trasladaría inmediatamente su representación diplomática de Taipéi a Pekín.
Esto no implicaría en absoluto romper relaciones con Taiwán, sino más bien un regreso a la China continental, de la cual la Santa Sede fue expulsada en 1951. En cuanto a Hong Kong, la Iglesia mantiene su compromiso con el diálogo con las autoridades y en el garantizar la libertad religiosa.
