Wednesday, March 25, 2026

Vaticano Guarda Silencio Sobre El Horrible Caso Rupnik. Víctimas Y Su Abogada Están Furiosas: Exigimos Justicia

Anteriormente en una entrada publicada en esta misma fecha, denotamos el mutismo del Dicasterio para la Doctrina de la Fe ante una petición de aclaración sobre la nota doctrinal Mater Populi Fidelis, y esta entrada la dedicamos a otro caso de mutismo del mismo organismo, en este caso sobre el tal juicio al depredador Marko Ivan Rupnik, del cual nos amenazaron a finales de 2025 que ya casi iba a salir la sentencia, incluso antes que finalizara 2025. Pues no hay tal, por el contrario, cinco de las victimas de este sujeto, vía su abogada, han manifestado su frustración porque de ese juicio no se sabe absolutamente nada.

Esta es una información de Il Messaggero, Mar-24-2026. Traducción de Secretum Meum Mihi.

Vaticano guarda silencio sobre el horrible caso Rupnik. Las víctimas y su abogada están furiosas: exigimos justicia

El Pontífice había entrado en escena anunciando que el nuevo proceso canónico finalmente había «iniciado y los jueces nombrados»

Franca Giansoldati
martes 24 marzo 2026


Un silencio sospechoso se ha cernido sobre el Vaticano en torno al juicio de Rupnik. Sin embargo, apenas han transcurrido unos meses desde que —el 7 de noviembre de 2025— el Papa León XIII intentara tranquilizar a la opinión pública mundial y a las víctimas del exjesuita acusado de abusar sexual y psicológicamente de unas treinta mujeres. El Pontífice anunció que el nuevo juicio canónico finalmente había comenzado y que los jueces habían sido designados, y que se requería paciencia. Unos días después, la abogada defensora de cinco de las víctimas (quienes primero denunciaron los crueles y graves hechos) envió un correo electrónico a los altos vértices del Dicasterio para la Fe solicitando al Cardenal Fernández y a Mons. Kennedy información técnica y procesal necesaria para comprender cómo proceder. «Para tener un mínimo de claridad en el proceso, en el respeto y enel interés de todos».

La carta firmada por la abogada Laura Sgrò hacía referencia a las declaraciones del cardenal Fernández a principios de 2025, sobre el hecho de que el Vaticano finalmente había logrado identificar a los miembros del Colegio encargado de juzgar uno de los casos más escandalosos, horrendos y espinosos de las últimas décadas. Un caso que sitúa en el banquillo de los acusados al influyente y conocido artista, el padre Rupnik, acusado de reiterados abusos. Hasta ahora, parece haber logrado eludir la justicia canónica en virtud de sus poderosas amistades, sus conexiones con cardenales de peso e incluso con dos pontífices, San Juan Pablo II y el Papa Francisco. Se dice que este último, quien conservaba un cuadro suyo en su habitación, levantó personalmente la excomunión del Dicasterio de la Fe en 2020.

Un incidente que ha suscitado muchos interrogantes y ha puesto en evidencia la falta de transparencia.

Al ver que el tiempo transcurría sin ningún tipo de noticia, la abogado intentó repetidamente obtener respuestas del Dicasterio Vaticano, pero siempre sin ningun resultado. «He solicitado muchas veces al Dicasterio de la Fe obtener las informaciones. Las víctimas ignoran totalmente lo que está sucediendo». Hasta la fecha, «se desconocen tanto el número como los nombres de quienes integran el colegio de jueces». «Nadie nos ha dado ninguna noticia oficial. Las víctimas llevan años pagando un precio muy alto, y en lugar de disminuir, sigue aumentando. Esto no solo es intolerable, sino que también contraviene todo principio jurídico. Porque es justo que haya un juicio justo donde se garanticen todos los derechos, ante todo el principio de inocencia y el derecho a defender al padre Marko Rupnik, pero también es justo que haya un tiempo para que todo esto tenga lugar, el tiempo para un juicio justo y para que las víctimas puedan ser restituidas del olvido. Todo esto, lamentablemente, y lo digo con inmenso pesar».

Una vez más, el modus operandi del Vaticano en materia de justicia parece caracterizarse por la falta de transparencia, como han señalado reiteradamente en los últimos años las asociaciones que defienden a las víctimas de abusos sexuales. Al otro lado del Tíber, el debate sobre el caso Rupnik siempre suscita la misma reacción: embarazo y fastidio. Las pocas informaciones sobre el colegio de jueces la proporcionó el cardenal Fernández el año pasado, afirmando únicamente que estaba compuesto por mujeres y clérigos, pero sin especificar sus nombres, la respectiva competencia, sus currículos ni sus nacionalidades. Mientras tanto, sobre el caso ha caído en el olvido, con el debido respeto a las víctimas.

Mientras tanto, la feroz disputa interna en la Iglesia sobre el futuro de las obras de Rupnik, ubicadas en santuarios, iglesias y basílicas, continúa sin cesar. Muchos obispos debaten si desmantelarlas o conservarlas en los lugares de culto más prestigiosos del mundo. En Lourdes, el obispo ya optó por ocultar los grandes mosaicos porque, según explicó, solo aumentaban el sufrimiento de las víctimas de abuso que acudían al santuario en busca de paz y reconciliación con la Iglesia. En Roma, sin embargo, donde Rupnik ha seguido gozando, curiosamente, de una benevolencia particular, nadie quiere hablar de las obras. Tanto es así que en el Vicariato, nadie ha planteado jamás la cuestión de la capilla extremadamente costosa construida durante el mandato del cardenal Angelo De Donatis, actual penitenciario (y gran protector del presunto abusador). El Papa León XIV, durante los ejercicios espirituales de la Curia, quiso enviar un mensaje evitando celebrarlos en la capilla del Palacio Apostólico que contiene los mosaicos, construida durante el pontificado de Juan Pablo II. En lugar de escuchar los sermones en la Capilla Redemptoris Mater, eligió la Capilla Paulina. Sin embargo, el Vaticano nunca ha explicado el motivo de esta elección. El misterio reina, como siempre.

El año pasado, la Compañía de Jesús, representada por el Delegado del General, el Padre Johan Verschueren, emitió un sincero mea culpa. Pidió perdón a las víctimas para iniciar un proceso de reparación con ellas, «orientado a sanar las heridas» causadas «por las acciones de Marko Rupnik». Los jesuitas le ofrecieron a Marko Rupnik la oportunidad de reconocer públicamente sus actos, arrepentirse, pedir perdón y comenzar terapia. Ante su obstinada negativa a aceptar esta posibilidad, el Padre General decidió expulsarlo.

Hasta la fecha, se han registrado alrededor de treinta denuncias de hermanas abusadas, que abarcan un período que se remonta a la década de los ochenta. El padre Arturo Sosa, Superior General de la Compañía de Jesús, declaró: «Hemos pedido perdón por nuestra ceguera. Es cierto que no lo vimos. ¿De dónde viene esta ceguera? De no haber sabido conectar las señales que estaban ahí. Además, en el pasado, no era fácil presentar una denuncia de este tipo. Y nos faltó la sensibilidad para ver lo que había sucedido».