Hoy día en el blindadísimo segundo piso de la Casa Santa Marta debe haber alguien bastante irritado con la figuración —buscada o no, eso se determinará después— excesiva que está teniendo el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano, desde la hospitalización de Francisco y hasta la presente. La de hoy corresponde a una entrevista que aparece con él en Corriere Della Sera (imágen), la cual no solamente sirve para aumentar la dicha figuración, sino que sirve también para otros propósitos, por ejemplo, en el curso de la misma y con el despliegue de diplomacia propia de un discipulo de Casaroli, Parolin pone en evidencia que pese a la narrativa esa de no ser autorreferenciales, de descentralizaciones, sinodalidades, y otros slogans que la narrativa oficial nos ha impuesto durante los pasados doce años, existe un problema atinente al funcionamiento de la Curia, en que Francisco toma las decisiones en solitario y sólo sobre él recae el peso de la responsabilidad.
Otro propósito para el cual sirve esta entrevista es para confirmar un rumor sobre el cual antes no nos hemos referido, ejemplificado en las siguientes palabras de un anónimo purpurado consignadas en un artículo de Silere Non Possum, Mar-28-2025, reseñando el nombramiento del nuevo Archivista y Bibliotecario de Santa Romana Iglesia: «La firma del Papa es ilegible, ni siquiera se nota que es suya. Aquí hay hojas de papel circulando, pero no está claro de dónde vienen. Mientras tanto, en las distintas oficinas de la Curia están los Jefes de Dicasterios que tienen un montón de documentos para firmar y entregar al Papa pero claramente el segundo piso de Santa Marta está blindado. No creo que accederemos a él durante mucho tiempo». Es decir, a lo que nos referimos ahora es que decían que Francisco durante su hospitalización firmaba documentos con un garabato del cual argumentaban presumiblemente era la inicial “F”, dicho rumor es confirmado ahora con esta entrevista al cardenal Parolin.
Esta es la traduccion de Secretum Meum Mihi de la entrevista de Corriere Della Sera al cardenal Parolin, Mar-29-2025 (con adaptaciones).
Follow @SECRETUMMEUMEminencia, hay mucha confusión en torno a la convalecencia del Papa Francisco. ¿Cómo se puede describir el gobierno de la Iglesia en este período?
«El Papa nunca ha dejado de gobernar la Iglesia, ni siquiera durante los días de su hospitalización en el Gemelli. Por supuesto, como sabemos, tuvo que bajar el ritmo de su actividad diaria, ahora lo importante es que pueda descansar y recuperarse. Como han dicho los médicos, necesitará mas o menos dos meses». El cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano, acaba de dirigirse a la «Cátedra de Hospitalidad», reunida en la Fraterna Domus de Sacrofano, a las afueras de Roma. «Lo que debemos hacer es acompañar al Papa con nuestra oración», dijo al público. Ahora explica: «Esperamos que este período de actividad reducida, al menos en comparación con el ritmo anterior, le ayude a retomar plenamente su ministerio».
¿Algo cambia?
«No hay ningún cambio, en lo esencial. El Santo Padre necesita estar tranquilo para que, no cansándose demasiado, le sean presentadas cuestiones sobre las que él y sólo él puede y debe decidir. El gobierno de la Iglesia está en sus manos. Pero luego hay muchas más cuestiones rutinarias sobre las cuales los colaboradores de la Curia pueden proceder incluso sin consultarle, basándose en las indicaciones ya recibidas con anterioridad y en las normativas existentes».
¿En qué sentido?
«En el sentido de que los dicasterios de la Santa Sede laboran en nombre del Papa. Obviamente, todas las decisiones más importantes las debe tomar el Pontífice, pero hay otras que se pueden adoptar dentro de cada dicasterio, siguiendo las directrices que el Papa ha trazado».
¿Sucede esto también en tiempos normales, por así decirlo?
«Por supuesto, no todo tiene que pasar por el Papa. El Pontífice tiene sus colaboradores en la Curia, a los que él mismo da las indicaciones a seguir y la potestad de tomar también determinadas decisiones».
Un pasaje de la «Praedicate Evangelium», la Constitución que reformó la Curia Romana, parece describir la situación: «En el ejercicio supremo, pleno e inmediato de su poder sobre toda la Iglesia, se sirve de los dicasterios de la Curia Romana, que, en consecuencia, realizan su labor en su nombre y bajo su autoridad, para bien de las Iglesias y servicio de los sagrados pastores». ¿Es así?
«Eso es justo así. Cada institución curial recibe la potestad del pontífice y opera en su nombre».
¿Y ahora?
«En esta fase, como ya he dicho, no se puede pretender que el Santo Padre pueda de hacer todo lo que hacía antes. Sin embargo, incluso cuando estaba hospitalizado —y por tanto incluso en los días más difíciles que, gracias a Dios, ya han pasado— el Papa Francisco veía los dossieres. Se le enviaban los documentos y luego él tomaba conocimiento de ellos y decidía en consecuencia...».
Se dice que están firmados con una «f»...
«Sí, lo hizo, pero ahora también lo firma todo… No es la situación ideal, claro, pero quiero subrayar que el Papa está todavía en posibilidad de gobernar la Iglesia, y estamos felices que haya podido regresar a casa».
A veces se habla del gobierno de la Iglesia como si el Papa fuera el CEO de una multinacional...
«Es un parangón completamente inapropiado, aquí estamos totalmente fuera de cualquier consideración corporativa, la Iglesia es una realidad de comunión».
¿No habrá entonces transferencia de poder?
«Algunos, como decía, ya están atribuidos por el Papa a los dicasterios, como prevé la Praedicate Evangelium. En casos parculares podrán transferirse otros poderes. Por ejemplo, en el caso de las canonizaciones: es el Papa quien pronuncia la fórmula, pero también ésto, si es necesario, puede delegarse en un colaborador, que la pronuncia en nombre del Pontífice».
¿Podrá hacerlo el cardenal Marcello Semeraro, prefecto de las Causas de los Santos?
«Sí, sólo si el Papa le da autorización de leer la fórmula en su nombre, en caso de que no este en grado hacerlo en ese momento. Veremos qué solución se encuentra, dependerá también de cómo se sienta el Santo Padre en esos días».
También forma Usted parte del «C9», el Consejo de Cardenales que Francisco instituyó «con la tarea de ayudarme en el gobierno de la Iglesia universal». En esta etapa, ¿tendrá un papel particular?
«El grupo fue creado para aconsejar al Papa en cuestiones que él mismo somete a la atención de los Cardenales que lo componen. Es un organismo en conexión directa con él, y del cual se sirve para profundizar en ciertas cuestiones. Pero no tiene ningún papel específico en esta situación».