Tuesday, April 7, 2026

“Inaceptable”, El Papa Sube El Tono Respecto A La Guerra

Como era de esperarse, se ha llegado al punto en el que León XIV debía subir el tono respecto a la guerra. Al abandonar Castel Gandolfo en la noche de hoy para volver al Vaticano, el Papa ha hecho la siguiente declaración espontánea sin preguntas de los periodistas que lo estaban esperando a su salida. De notar que aparece por alli el concepto de “guerra justa” en las palabras textuales “una guerra que muchos consideran injusta”, es decir, que a pesar de ser agustino y conocer bien el concepto, León XIV todavía no expresa su opinión propia y particular (nuestra traducción, en el video entre 11:50 y 15:13).

[en italiano] Hoy, como todos sabemos, se ha lanzado esta amenaza contra todo el pueblo de Irán. Esto es verdaderamente inaceptable. Ciertamente, existen cuestiones de derecho internacional, pero va mucho más allá. Es una cuestión moral por el bien de todo el pueblo. Quisiera invitar a todos a pensar de verdad en el corazón en tantas personas inocentes, tantos niños, tantos ancianos, personas totalmente inocentes, que también serían víctimas de esta escalada de una guerra que comenzó ya hace días. Volvamos el diálogo. ¿Cómo podemos resolver los problemas sin llegar a este punto? En cambio, nos encontramos en esta situación: necesitamos orar mucho. Quisiera invitar a todos a orar, pero también a buscar maneras de comunicar, quizás con los congresistas, con las autoridades, decirles que no queremos la guerra, queremos la paz. Somos un pueblo que ama la paz, y hay una gran necesidad de paz en el mundo.

[en inglés] Simplemente diría, otra vez, lo que dije en el mensaje Urbi et Orbi el Domingo, pidiendo a todas las personas de buena voluntad que busquen siempre la paz y no la violencia, que rechacen la guerra, especialmente una guerra que muchos consideran injusta, que sigue escalando y que no resuelve nada. De hecho, tenemos una crisis económica mundial, una crisis energética, una situación de gran inestabilidad en Oriente Medio, que solo provoca más odio en todo el mundo. Así que, volvamos a la mesa [de negociaciones]. Hablemos, busquemos soluciones en forma pacífica. Y recordemos especialmente a los inocentes: niños, ancianos, enfermos, tantas personas que ya han sido o serán víctimas de esta guerra continua, recordar a todos que los ataques contra la infraestructura civil contravienen el derecho internacional, pero que también son una muestra del odio, la división y la destrucción de las que es capaz el ser humano. Y todos queremos trabajar por la paz. La gente quiere la paz. Invito a los ciudadanos de todos los países involucrados a contactar a las autoridades, a los líderes políticos, a los congresistas, a que les pidan, que les digan que trabajen por la paz y rechacen la guerra. Siempre.

“¡No Se Desanimen!”, Mensaje Papal “A Los Habitantes De La Poblacion De Debel” Y El Sur De Líbano

¿Por qué Debel en concreto?, esta información de Avvenire, Abr-07-2026, explica el contexto a raíz de un mensaje publicado hoy por la Oficina de Prensa de la Santa Sede firmado por el cardenal Parolin en nombre del Papa “a los habitantes de la poblacion de Debel, Libano” (traducción automática de google).

Un mensaje del Papa León XIV, “de consuelo y compasión para todos los cristianos del sur del Líbano y para todos los que sufren las consecuencias de la guerra”, fue entregado a la población libanesa por el nuncio apostólico del Vaticano, monseñor Paolo Borgia. El texto debía entregarse junto con ayuda humanitaria a la población de la aldea sureña de Debel. Pero, una vez más, la guerra impidió que llegara a la localidad. Durante días, tras misiones anteriores en el sur del Líbano, la delegación del Vaticano en el país había intentado entregar ayuda humanitaria a las aldeas más expuestas a la presión del conflicto. Y hoy, la delegación no pudo llegar a los civiles que viven en medio de bombardeos y fuego cruzado. El arzobispo Paolo Borgia, nuncio apostólico del Vaticano en Beirut, se dirigía a Debel, cerca de la frontera sur con Israel, donde los civiles decidieron quedarse y celebrar la Pascua a pesar del riesgo constante de enfrentamientos cuerpo a cuerpo entre las fuerzas israelíes y las líneas del frente de Hezbolá. Tras pasar Tiro, a pocos kilómetros de Debel, el convoy humanitario se vio obligado a regresar debido al intenso fuego cruzado . El envío quedó así suspendido tras esperar más de una hora en Tayri, al sur del río Litani, zona que Israel ha designado como área a ocupar para establecer una zona de seguridad.

Desde el inicio de la guerra, monseñor Borgia ha entregado personalmente ayuda, con la asistencia de la misión UNIFIL, a varias zonas afectadas por los combates, como Ain Ebel, Debel, Rmeich, Qlayaa y Marjayoun, describiendo escenas de desolación y escombros. El diplomático vaticano ha reiterado en repetidas ocasiones los llamamientos a la paz del papa León XIV y ha destacado el apoyo diplomático y espiritual de la Santa Sede. El Domingo de Pascua, monseñor Borgia tenía previsto entregar el mensaje del Papa León XIV, que había llegado a través del cardenal secretario de Estado Pietro Parolin. Aun hoy, no fue posible leerlo personalmente a los habitantes de Debel, a quienes, no obstante, se les hizo llegar.

Ahota nuestra traducción del mensaje papal.

Mensaje del Santo Padre firmado por el cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin, a los habitantes de la población de Debel (Líbano), 07.04.2026

Su Santidad el Papa León XIV se complace en expresarles, en este día de Pascua y en las dramáticas circunstancias que están viviendo, su cercanía y su afecto paternal. Extiende su mensaje de consuelo y compasión a todos los cristianos del sur del Líbano y a todos los que sufren las consecuencias de la guerra. Hoy celebramos la resurrección del Señor. Que, en medio del dolor, la angustia y el luto, experimenten una alegría más profunda en sus corazones: Jesús ha triunfado gloriosamente sobre la muerte. Es una alegría que viene del Cielo y que nada les puede arrebatar. En su sufrimiento, en la injusticia que padecen, en el sentimiento de abandono que sienten, están muy cercanos de Jesús. Están cerca de Él también en este día de Pascua, cuando venció a las fuerzas del mal, y que resuena para ustedes como una promesa de futuro. ¡No se desanimen! Ninguna de sus oraciones, ningún gesto de solidaridad, ningún suspiro de cansancio que expresen es en vano: Nuestra Señora del Líbano lo guarda todo en su corazón y se lo ofrece a su Hijo. El Papa León XIV les imparte a cada uno de ustedes y a todos sus seres queridos su Bendición Apostólica.

Cardenal Pietro Parolin
Secretario de Estado


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Parolin Sobre China: «Para Un Cristiano, Para Un Católico, La Comunión Con El Sucesor De Pedro Es Esencial»

¡Qué bien!, en China hay obispos que no profesan la fe Católica, pero eso no importa, lo importante es la comunión con el sucesor de Pedro. Así que si a tí como obispo el estado te dice que hay que promover que solamente se puede tener un hijo, pues lo promueves; y si luego ese estado te dice que ya no, que lo que hay que promover es tener dos hijos, pues eso promueves; pero luego el mismo estado te dice que debes promover tener tres hijos, entonces eso haces; y si ese estado te dice que debes rendir culto al líder, que por ahora es Xi, y además promover dicho culto, no hay problema, eso haces; además, como obispo debes afiliarte sí o sí a la Asociación Católica Patriótica la cual jura fidelidad al líder y no al Papa, ¡son minucias!; y así sucesivamente. Pues eso es lo que entendemos de unas expresiones del cardenal Pietro Parolin en una entrevista concedida a la revista Dialoghi de la Acción Católica Italiana, en las cuales da a entender que lo importante con los obispos de China, impuestos por el gobierno al cual juran fidelidad, es que estén en comunión con el Papa (!?) y lo demás, como profesar la fe Católica, es lo de menos. ¿Por qué ese mismo principio no es aplicable para los de la FSSPX/SSPX, al fin de cuentas sus obispos siempre afirman estar en comunión con el Papa?

Nuestra traducción.

Uno de sus predecesores, Agostino Casaroli, habló de un «martirio de paciencia», refiriéndose a la Ostpolitik de la Santa Sede con los países de la cortina de hierro. ¿Puede aplicarse esta definición a las relaciones actuales entre la Iglesia de Roma y el gobierno de Pekín?

Sí, ciertamente, y quisiera añadir: ¡no solo con China! El diálogo continúa, no obstante las dificultades. Quisiera subrayar una vez más —aunque, lamentablemente, esto resulte difícil de comprender— que el acuerdo provisional firmado en septiembre de 2018 no es un concordato ni un acuerdo político-diplomático, sino que se refiere únicamente al proceso de nombramiento de obispos. Para un cristiano, para un católico, la comunión con el sucesor de Pedro es esencial, ¡no opcional! El hecho de que todos los obispos en China estén hoy en comunión con el Papa es fundamental.

En el plano diplomático, la Santa Sede y la República Popular China siguen teniendo pendiente la cuestión del reconocimiento de Taiwán por parte del Vaticano, que Pekín considera territorio propio. Por no hablar de Hong Kong, donde la ley de seguridad nacional ha restringido las libertades, incluidas las de los católicos. ¿Cómo hacer la cuadratura del circulo, salvando la línea de diálogo con Pekín sin comprometer los principios de fondo?

Ya hace veinte años, el entonces cardenal secretario de Estado Angelo Sodano dijo públicamente que si sólo la República Popular China quisiera, la Santa Sede trasladaría inmediatamente su representación diplomática de Taipéi a Pekín.

Esto no implicaría en absoluto romper relaciones con Taiwán, sino más bien un regreso a la China continental, de la cual la Santa Sede fue expulsada en 1951. En cuanto a Hong Kong, la Iglesia mantiene su compromiso con el diálogo con las autoridades y en el garantizar la libertad religiosa.

Sunday, April 5, 2026

Patriarca De Los Maronitas, Bechara Boutros Raï, Iba A Visitar El Sur Del Líbano

Duro menos tiempo el anuncio de que el cardenal Bechara Boutros Raï, Patriarca de los Maronitas, iba a visitar el sur del Líbano que la cancelación de la misma en llegar. El escueto anuncio llegó vía la agencia oficial de noticias de Líbano, ANI, la cual ayer señalaba la visita para el próximo Miércoles. Según el canal de television MTV, La visita se realizaría con varios obispos maronitas. Esta visita humanitaria y pastoral era para llevar ayuda humanitaria a los pobladores de esa área de Líbano que se encuentran en medio del fuego cruzado entre Israel y Hizbulá. Pero el feliz anuncio duró poco, porque en la noche del mismo día oficialmente se anunció por parte del Patriarcado de Antioquía y de Todo el Oriente, en un comunicado firmado por el propio Raï, que la visita quedaba cancelada.

Comunicado de prensa sobre la cancelación de la visita al sur

Desde el Patriarcado Maronita, Cáritas-Líbano y L'Œuvre d'Orient, expresan su más profunda decepción tras el anuncio de anoche sobre la cancelación del convoy humanitario previsto para hoy con destino a la aldea de Debel, en el sur del Líbano. Esta visita humanitaria y pastoral, programada para el Domingo de Pascua, había sido organizada conjuntamente durante varios días con el Nuncio Apostólico en el Líbano, el contingente francés de la UNIFIL, diversas organizaciones católicas, entre ellas Cáritas-Líbano y L'Œuvre d'Orient, así como una delegación de Bkerké.

El objetivo era entregar más de 40 toneladas de medicamentos y suministros esenciales a los habitantes de esta región, quienes se encuentran aislados del resto del país, desprovistos de recursos y amenazados de extinción, por los continuos combates y las reiteradas órdenes de evacuación del ejército israelí.

Este viaje iba a realizarse en presencia del presidente de Caritas-Líbano, el padre Sumir Ghaoui, y del director general de L'Euvre d'Orient, el obispo Hugues de Woillemont, quienes habían viajado al Líbano para representar a la Iglesia en Francia junto con el pueblo libanés.

L'Œuvre d'Orient y Caritas-Líbano reiteran que la cancelación de un convoy humanitario, incluso por razones de seguridad, constituye una violación del derecho internacional humanitario, especialmente cuando dicho convoy tiene como objetivo ayudar a civiles vulnerables atrapados en sus aldeas. También constituye una afrenta para los habitantes del sur del Líbano, que permanecen desarmados y atrapados en el fuego cruzado de una guerra entre Hezbolá e Israel, que pone en peligro sus vidas y los amenaza diariamente con el desplazamiento forzoso. Finalmente, envía un mensaje doloroso a los cristianos del sur del Líbano, a quienes se les impide celebrar la Pascua con una delegación bajo los auspicios del Vaticano.

Desde Bkerke, Caritas-Líbano y L'Œuvre d'Orient, reiteran su compromiso y admiración por el valor y el testimonio de paz demostrados por los habitantes que permanecieron en el sur del Líbano, donde se han organizado seis convoyes humanitarios desde el inicio de la guerra.

[firmado]
Béchara Boutros Cardenal Raï
Patriarca de Antioquía y de Todo el Oriente

Vistas las circunstancias, se nos hace que en pocos días veremos al cardenal Raï en audiencia con el Papa. El pasado Mar-09-2026, a raíz de la muerte del sacerdote Pierre al-Rai, de la localidad de Al-Qlayaa, a causa de las heridas sufridas por el fuego de un tanque israelí, la Oficina de Prensa de la Santa Sede daba a conocer el “profundo dolor” del Papa León XIV “por todas las víctimas de los bombardeos de estos días en Medio Oriente, por los tantos inocentes, incluidos muchos niños, y por quienes les prestaban auxilio, como el Padre Pierre El-Rahi”.


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Misa Pascual A Puerta Cerrada En El Santo Sepulcro

En la mañana de hoy, Abr-05-2026, en medio de las restricciones impuestas motivo guerra, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, presidió la Misa de Pascua en el Santo Sepulcro en Jerusalén.

Esta es la homilía para la ocasión pronunciada por el cardenal Pizzaballa.

Homilía de Pascua de Resurrección

Jerusalén, Santo Sepulcro, 5 de abril de 2026

Hch 10,34, 37-43; Col 3,1-4; Jn 20,1-9

Hermanos y hermanas,

Aquí, dentro de este Sepulcro, no estamos ante un símbolo: estamos ante un vacío real. Un vacío que no es ausencia, sino una proclamación. Un vacío que no nos deja en paz, porque nos quita de las manos lo que quisiéramos retener. La Pascua comienza así: no con una explicación, sino con un desgarro. No con una emoción, sino con una pregunta que desorienta.

El Evangelio de hoy nos pone inmediatamente en movimiento. María Magdalena llega "de madrugada", cuando aún está oscuro. Va al lugar donde piensa encontrar a Jesús. Es un gesto lleno de amor, pero también lleno de costumbre: busca donde lo había dejado, donde la muerte lo había puesto. Y encuentra la piedra removida, el sepulcro abierto, y sobre todo no encuentra el cuerpo. Y entonces pronuncia la frase que es, en el fondo, la primera palabra de toda fe verdadera: "No sabemos…" (Jn 20,2). No sabemos dónde lo han puesto. No sabemos.

He aquí la primera provocación pascual, aquí, en el lugar más santo y más frágil de nuestra memoria: Dios no se deja poseer. El Resucitado no está donde nosotros lo habíamos puesto. No está donde nuestras certezas lo habían colocado. El Resucitado nos precede. Esta es la idea central de la Pascua: no somos nosotros quienes custodiamos a Dios; es Dios quien nos libera a nosotros.

Nosotros, en cambio, quisiéramos una fe que no lo trastorne todo. Quisiéramos encontrar a Jesús "en su lugar": dentro de nuestras imágenes, nuestras fórmulas, nuestros esquemas religiosos que a veces se convierten en jaulas, dentro de nuestras nostalgias. Y en cambio, en Pascua, Dios hace algo que no habíamos pedido: se retira. No para huir, sino para salvarnos de un equívoco: que la fe sea algo que poseer, un control, una prueba en el bolsillo.

Por esto María corre. Por esto Pedro y el otro discípulo corren. La fe, cuando es verdadera, nunca es inmóvil. Es una carrera tras una ausencia que se convierte en promesa. Entran en el sepulcro y ven señales: los lienzos, el sudario, todo cuidadosamente dispuesto. No es un detalle secundario. No es escenografía. La muerte ya no es una vestidura que cubre, sino un hábito que ha sido guardado con cuidado, sin necesidad de ser usado. Es como si el Evangelio nos dijera: mirad bien, porque la Resurrección no es magia. Es una nueva libertad. Jesús no fue arrastrado fuera: Él salió. La muerte, para Él, ya no es una prisión: es una vestidura que queda allí, doblada, inútil.

Y aquí, en el Santo Sepulcro, esto también nos habla con fuerza. Hay piedras que cierran la vida. Hay "definitivos" que pronunciamos demasiado deprisa: definitivo es el fracaso, definitiva es la herida, definitiva es la culpa, el miedo, el odio, la soledad. Y, sin embargo, en el relato pascual, la piedra no es solo un objeto: es el símbolo de todo lo que consideramos cerrado, sin salida. Y la Pascua nos dice: no lo es.

La Pascua no nos promete una vida "fácil". La Pascua nos promete una vida abierta. Y para abrirla, a menudo Dios debe primero quitarnos certezas. Por eso la Resurrección, antes de consolar, inquieta. Antes de llenar, vacía. Antes de dar, quita. Quita la idea de un Dios domesticado. Quita una religión que es solo costumbre. Quita una esperanza que no arriesga nada.

Y entonces entendemos las palabras de Pablo a los Colosenses: "Buscad las cosas de arriba" (Col 3,1). No significa huir de la tierra. No significa cerrar los ojos ante el dolor del mundo. Significa, más bien, cambiar de orientación: dejar de vivir con la mirada clavada en las tumbas – incluso en las tumbas interiores– y aprender a vivir como resucitados. "Vuestra vida está escondida con Cristo en Dios" (Col 3,3): es decir, vuestra vida no está definida por vuestros pecados, ni por vuestros miedos, ni por vuestras derrotas. Está custodiada en otro lugar, con el Resucitado, en Dios. Y precisamente por esto puede volver a abrirse de nuevo, aquí, ahora.

Y también la primera lectura, de los Hechos de los Apóstoles, nos ofrece otra clave fundamental: Pedro anuncia que Jesús pasó haciendo el bien, que fue asesinado, y que Dios lo resucitó; y añade que esta noticia es para todos, sin preferencias: "Dios no hace acepción de personas" (Hch 10,34). Ningún pueblo, ninguna lengua, ninguna historia está excluida de esta esperanza. Si la muerte ha sido vencida, entonces ninguna vida está "demasiado perdida" para ser buscada. La Pascua es universal porque nace en un lugar preciso, concreto, real –aquí– y precisamente por esto puede alcanzar concreta y verdaderamente al mundo entero.

No es un pensamiento abstracto. Nos encontramos en el lugar donde se apartó la piedra, pero sabemos bien que a nuestro alrededor aún hay demasiadas piedras que permanecen cerradas. Demasiadas tumbas han sido excavadas de nuevo por el odio, la violencia y la venganza. En esta Tierra Santa, que es madre de la fe y que se ha convertido también en tierra de continuos enfrentamientos, resuena con fuerza dramática la pregunta: "¿Dónde lo habéis puesto?". Porque parece que hemos vuelto a poner al Señor en un sepulcro, cada vez que creemos que la muerte tiene la última palabra sobre la historia, cada vez que nos resignamos a la lógica del enemigo, cada vez que llamamos "paz" a una simple tregua armada y "justicia" solo al cálculo de los daños.

Pero la Pascua nos dice: el Resucitado no está dentro de nuestras estrategias de supervivencia. No es prisionero ni de nuestras razones ni de nuestros miedos. Él ya ha salido, y nos precede. Nos precede en el valor de volver a empezar, en reconocer el rostro del otro, en desarmar el corazón incluso antes que las manos. Y así, mientras a nuestro alrededor aún se alzan voces de muerte, no tenemos otra arma que este sepulcro vacío: para anunciar que nada es definitivo, que la última palabra no pertenece a quien entierra, sino a quien resucita. El Señor ha resucitado: y esto no es un dogma lejano, sino una desobediencia a la resignación. Es la única esperanza que aún puede abrir, aquí y ahora, las puertas de la paz.

Y aquí llega la segunda provocación pascual: el Resucitado no es un objeto de culto; es un sujeto que llama. No nos limitamos a contemplarlo: lo seguimos. No lo retenemos: lo dejamos ir por delante. También María deberá aprenderlo. También los discípulos deberán aprenderlo. Y nosotros hoy, que estamos aquí en el lugar más cargado de memoria cristiana, debemos aprenderlo con particular humildad: incluso los lugares santos pueden convertirse en un museo si no se convierten en un éxodo; la liturgia puede convertirse en repetición si no se convierte en conversión; y la fe puede ser correcta pero estéril si no se vuelve valiente.

Por eso, hoy, en el Sepulcro de Jerusalén, me gustaría recordar una sola frase: El Resucitado no está donde lo habíamos puesto: nos precede.

Nos precede cuando nos llama fuera de nuestros sepulcros: no solo los de la muerte física, sino los de la resignación, del cinismo, de la indiferencia. Nos precede cuando nos invita a dejar de definir a las personas por su error, o la historia limitada a su dolor, o a nosotros mismos por nuestros pecados. Nos precede cuando, en lugar de darnos una respuesta fácil, nos pone en camino.

Y entonces entendemos también el sentido de los signos: la piedra rodada, los lienzos doblados, el sepulcro abierto. Son como un mensaje dejado especialmente para nosotros: la vida ya no puede ser encerrada. No se trata de "mirar al cielo" para escapar de la tierra, sino de mirar la tierra con ojos nuevos, con la mirada de quien ha comprendido que la última palabra no es "fin", sino "inicio".

La Pascua no es una frase para repetir; es una puerta que cruzar. La piedra ha sido quitada. El paso está abierto. Pero nosotros debemos decidir si quedarnos dentro o salir.

Salir significa, concretamente: elegir el perdón cuando sería más fácil endurecerse; elegir la verdad cuando sería más cómodo adaptarse; elegir la esperanza cuando todo sugiere lo contrario; elegir hacer el bien, como Jesús "pasó haciendo el bien", aunque no haga ruido, aunque no dé prestigio.

Porque este es el juicio de la Resurrección sobre nosotros: no nos pregunta si sabemos hablar de la Pascua; nos pregunta si vivimos como resucitados. No nos pregunta si tenemos palabras correctas, sino si tenemos un corazón en movimiento. No nos pregunta si sabemos encontrar a Dios solamente en los lugares sagrados, sino si sabemos reconocerlo vivo en los signos concretos de la vida, allí donde la vida y la muerte se cruzan cada día.

Y entonces, una vez más, aquí, en el Santo Sepulcro, en el punto en que la historia cambió de dirección, nosotros no pronunciamos una frase de rigor. Tomamos una decisión. Proclamamos un anuncio que nos supera y nos precede: ¡El Señor ha resucitado!

Y precisamente porque ha resucitado, nunca lo encontraremos donde lo habíamos puesto. Lo encontraremos delante de nosotros, llamándonos a salir.

¡Felices Pascuas!

Colección de fotos.

Bendición Urbi Et Orbi Pascua 2026

En la mañana del Domingo de Pascua, Abr-05-2026, el Papa León XIV celebró la Santa Misa en el atrio de la Basílica de San Pedro a las 10:15 horas, tiempo de Roma. En la programación estaba previsto que inmediatamente después de ello el Papa hiciera el recorrido por la Plaza de San Pedro y las inmediaciones —Via della Conciliazione—, pero no fue posible, por lo que dicho recorrido fue postergado para después del mensaje Urbi Et Orbi, con lo que la presencia de León XIV entre los fieles que acudieron se prolongó hasta las 13 horas.

Unos minutos después de mediodía se vio aparecer en la Logia de las Bendiciones de la Basílica de San Pedro al Santo Padre para pronunciar el mensaje Urbi Et Orbi, durante el cual anunció que se realizará una “vigilia de oración por la paz...en la Basílica de San Pedro el próximo sábado 11 de abril”, a la cual invitó a todos a unirse. León XIV retomó la costumbre de enviar augurios pascuales en diferentes lenguas, diez en concreto (estos saludos solamente aparecen en el texto proporcionado en italiano). Este último hecho en tiempos de Benedicto XVI y Juan Pablo II era criticado por los malquerientes, quienes no le veían sentido.

Al final del mensaje, como novedad, se cantó el Regina Cæli, no se rezó. La bendición fue introducida por el cardenal Protodiácono, Dominique Mamberti, en estos términos.

El Santo Padre León XIV, a todos los fieles presentes y a aquellos que reciben su bendición por medio de la radio, de la televisión, y otras tecnologías de la comunicación, concede la indulgencia plenaria en la forma establecida por la Iglesia.

Oremos a Dios omnipotente para que conserve largamente al Papa a la guía de la Iglesia, y conceda paz y unidad a la Iglesia en todo el mundo.

Seguidamente el Papa impartió la bendición utilizando la fórmula usual.

Sancti Apostoli Petrus et Paulus, de quorum potestate et auctoritate confidimus, ipsi intercedant pro nobis ad Dominum.

Precibus et meritis beatæ Mariae semper Virginis, beati Michaelis Archangeli, beati Ioannis Baptistæ et sanctorum Apostolorum Petri et Pauli et omnium Sanctorum misereatur vestri omnipotens Deus et dimissis omnibus peccatis vestris, perducat vos Iesus Christus ad vitam æternam.

Indulgentiam, absolutionem et remissionem omnium peccatorum vestrorum, spatium verae et fructuosae pænitentiæ, cor semper pænitens et emendationem vitae, gratiam et consulationem sancti Spiritus et finalem perseverantiam in bonis operibus, tribuat vobis omnipotens et misericors Dominus.

Et benedictio Dei omnipotentis: Patris et Filii et Spiritus Sancti descendat super vos et maneat semper. Amen.

En el video, con audio original en italiano, la bendición inicia en 18:25.

Felices Pascuas

A todos deseamos unas muy Felices Pascuas.

Christus surrexit vere, sicut dixit! Alleluia!