A FINIBUS TERRAE LAUDES AUDIVIMUS: “GLORIA IUSTO”. ET DIXI: “SECRETUM MEUM MIHI, SECRETUM MEUM MIHI. VAE MIHI!”. PRAEVARICANTES PRAEVARICATI SUNT ET PRAEVARICATIONE PRAEVARICANTIUM PRAEVARICATI SUNT(IS 24,16)
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Sunday, March 29, 2026
Netanyahu Ordena Se Garantice Al Cardenal Pizzaballa “Acceso Pleno E Inmediato A La Iglesia Del Santo Sepulcro En Jerusalén”
Este es un desarrollo más de los que han venido ocurriendo a lo largo del Domingo de Ramos a raíz de un burdo incidente en el cual la policia de Israel impidió el ingreso a la Iglesia del Santo Sepulcro del Patriarca Latino de Jerusalén y del Custodio de Tierra Santa, quienes tenían intención de celebrar privadamente la Misa del Domingo de Ramos. Hemos consignado varios pronunciamientos de autoridades israelíes, este viene directamente del Primer Ministro Benjamin Netanyahu, quien anuncia en su cuenta de X (nuestra traducción):
I have instructed the relevant authorities that Cardinal Pierbattista Pizzaballa, the Latin Patriarch, be granted full and immediate access to the Church of the Holy Sepulchre in Jerusalem.
Over the past several days, Iran has repeatedly targeted the holy sites of all three…
— Benjamin Netanyahu - בנימין נתניהו (@netanyahu) March 29, 2026
He dado instrucciones a las autoridades competentes para que se le conceda al Cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino, acceso pleno e inmediato a la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén.
Durante los últimos días, Irán ha atacado repetidamente con misiles balísticos los lugares santos de las tres religiones monoteístas en Jerusalén. En uno de los ataques, fragmentos de misil impactaron a pocos metros de la Iglesia del Santo Sepulcro.
Para proteger a los fieles, Israel pidió a los miembros de todas las confesiones se abstuvieran temporalmente de asistir a los lugares santos cristianos, musulmanes y judíos en la Ciudad Vieja de Jerusalén.
Hoy, por especial preocupación por su seguridad, se le pidió al Cardenal Pizzaballa que se abstuviera de celebrar misa en la Iglesia del Santo Sepulcro.
Si bien comprendo esta preocupación, tan pronto como supe del incidente con el Cardenal Pizzaballa, di instrucciones a las autoridades para que permitieran al Patriarca celebrar los servicios religiosos según desee.
Recientemente subrayamos que seguíamos esperando aquellos nombramientos curiales gordos, de los cuales apenas se ha producido un par, a saber, los de los jefes de dicasterio. Aquí un rumor al respecto, y lo consignamos porque, solemos decirlo, un buen porcentaje de esos rumores terminan volviéndose realidad. El rumor viene por cuenta del periodista británico Damian Thompson, quien en su cuenta de X escribe, Mar-29-2026:
Arthur Roche leaving Divine Worship to become patron of the Order of Malta, according to a Vatican source. If true, great opportunity for Pope Leo to appoint a non-sociopath to supervise liturgy.
Según una fuente vaticana, Arthur Roche deja Divina Liturgia para convertirse en patrono de la Orden de Malta. De ser cierto, sería una gran oportunidad para que el Papa León nombre una persona no sociópata para que supervise la liturgia.
Fijamos la atención en lo último que anota Thompson, porque de nada serviría que le den el adiós a Roche solamente para dejar de reemplazo al actual segundo, o sea Viola, o al subsecretario Macías.
Cardenal Pizzaballa: “Estamos Aquí Sin La Procesión, Sin Las Palmas Ondeando Por Las Calles. No Es Una Ausencia Formal: Es La Guerra La Que Ha Suspendido Nuestro Camino Festivo”
Horas después del grotesco incidente de esta mañana por el cual la policia de Israel impidió el ingreso a la Iglesia del Santo Sepulcro del Patriarca Latino de Jerusalén y del Custodio de Tierra Santa, quienes tenían intención de celebrar privadamente la Misa del Domingo de Ramos, el cardenal Pizzaballa presidió la ceremonia de bendición para la Ciudad Santa desde el Monte de los Olivos con una reliquia de la Santa Cruz.
Este es el texto de su meditación para la ocasión.
Meditación para el Domingo de Ramos en Getsemaní
Jerusalén, 29 de marzo de 2026
Queridísimos hermanos y hermanas en Cristo,
¡Que el Señor os dé la paz!
Estamos en Getsemaní, el lugar donde Jesús, al llegar a la culminación de su camino hacia Jerusalén, se detuvo y lloró. Sus ojos no buscaban las majestuosas murallas ni el resplandeciente templo: miraban el corazón de la ciudad que amaba, y veía la dificultad de la Ciudad Santa para reconocer el tiempo de la gracia.
Hoy, en esta tarde de Domingo de Ramos, estamos aquí sin la procesión, sin las palmas ondeando por las calles. No es una ausencia formal: es la guerra la que ha suspendido nuestro camino festivo, haciendo difícil incluso la simple alegría de seguir a nuestro Rey. Nuestros hermanos y hermanas de Tierra Santa, hoy no pueden llenar las calles ni unir su voz a la procesión festiva. Pero su ausencia no está vacía ante el Señor. Él no busca caminos triunfales, sino que entra allí donde la puerta está entreabierta, donde la fidelidad es pan de cada día. El Crucificado Resucitado no deja de pasar entre nosotros. Incluso cuando el camino está bloqueado, Él habita el corazón de quien no ha dejado de seguirlo. Pero precisamente en este silencio forzado, esta liturgia se hace más verdadera. Porque el grito «Hosanna» no necesita ramas para subir al cielo, y la fe no se doblega cuando le faltan los ritos exteriores.
Hoy, Jesús vuelve a llorar por Jerusalén. Llora por esta ciudad, que sigue siendo signo de esperanza y de dolor, de gracia y de sufrimiento. Llora por esta Tierra Santa que aún no sabe reconocer el don de la paz. Llora por todas las víctimas de una guerra que no muestra señales de terminar, por las familias divididas, por las esperanzas rotas. Pero el llanto de Jesús nunca es estéril: es un llanto que abre los ojos, que interpela, que revela.
El Evangelio de la Pasión que acabamos de escuchar nos explica el relato de cómo Jerusalén respondió a ese amor. Hemos oído la traición de Judas, la negación de Pedro, el silencio de Pilato, el grito de la multitud que pide la cruz. Hemos visto al Señor despojado de
sus vestiduras, coronado de espinas, clavado entre dos ladrones, escarnecido por cuantos pasaban. Parece que la oscuridad ha vencido. Y, sin embargo, en esas páginas, hay un hilo luminoso que no se rompe: Jesús permanece fiel hasta el final, entregando su espíritu en manos del Padre; la tierra tiembla, las rocas se parten, y allí, en ese momento dramático, el centurión confiesa: "¡Verdaderamente este era Hijo de Dios!" (Mt 27,54).
Este último detalle, aún nos interpela hoy. El centurión es un soldado que pertenece al mundo de la fuerza, de un poder que se impone. Por oficio, mide el éxito por la capacidad de doblegar a los demás, de vencer, de dominar. Y, sin embargo, ante este hombre clavado en la cruz, ante un amor que no se defiende, ante una fidelidad que no se doblega ni siquiera ante la muerte, el centurión cambia. Su criterio de juicio se rompe. Descubre que el verdadero poder no reside en su fuerza o en la espada que mata, sino en la vida que se entrega. Y pronuncia la confesión más elevada: él es el Hijo de Dios. En el momento en que el poder de la muerte parece prevalecer, la verdad se revela, el amor se manifiesta y la salvación se cumple.
Hoy, mientras la guerra parece ahogar toda palabra de paz, justo aquí, donde Jesús lloró, podemos escuchar esa misma confesión. La última palabra de Dios para nosotros es el sepulcro vacío, es el Señor que precede a los discípulos en Galilea, y con ellos, también nos precede a nosotros hacia una paz que no es ilusión, sino el fruto de la cruz.
«¡Si hubieras comprendido (Jerusalén), al menos en este día, el camino que conduce a la paz!» (Lc 19,42) – nos dice Jesús. La paz que Él ofrece no es un pacto frágil entre enemigos, sino una paz que pasa por la cruz, de un Dios que se entrega por completo y que no necesita la fuerza o el poder de las armas. Esta es la paradoja que hoy estamos llamados a acoger.
Jerusalén, la Tierra Santa, no es solo un lugar geográfico: es el corazón palpitante de nuestra fe. Cada piedra aquí habla de salvación, cada colina guarda la memoria del Dios que se hizo cercano. Vivir la fe aquí significa aceptar esta contradicción: el lugar de la resurrección es también el lugar del Calvario; el lugar del abrazo de Dios todavía está marcado por tanto odio.
Pero desde este lugar santo aprendemos a mirar la ciudad con los ojos de Cristo. Aprendemos a llorar con Él, pero también a esperar con Él. Porque la misma Jerusalén que rechazó al Príncipe de la paz vio el sepulcro vacío. La guerra no borrará la resurrección. El dolor no apagará la esperanza.
Hoy no llevamos palmas en procesión. Llevamos en cambio la cruz, pero una cruz que no es una carga inútil, sino la fuente de la verdadera paz. No ondeamos ramas de olivo, sino que elegimos convertirnos nosotros mismos en constructores de reconciliación, en cada gesto, en cada palabra, en cada relación.
Queridos hermanos, en esta tierra que sigue esperando la paz, estamos llamados a ser testigos de un amor que no se rinde. Que nuestro camino de fe, incluso hoy, sea un camino de esperanza. Y que nuestras vidas, aun en la dureza del presente, sepa llevar el amor de Cristo y su luz allí donde todo parece oscuridad.
Jerusalén: Policía Se Reunirá Con Patriarca Latino “Para Buscar Soluciones Que Permitan Retomar La Normalidad”
En la cuenta de la red social X del Ministerio de Exteriores de Israel, Mar-29-2026, ha aparecido el siguiente pronunciamiento en reacción al incidente de hoy más temprano, en el cual la policia impidió el ingreso del cardenal Pizzaballa y del Custodio de Tierra Santa a la Iglesia del Santo Sepulcro con la intención de celebrar la Misa en el Domingo de Ramos. Este pronunciamiento fue publicado dos veces, solamente que en la segunda ocasión agregaron una foto de los restos de un misil iraní que recientemente cayó en inmediaciones de la Iglesia del Santo Sepulcro (nuestra traducción).
All safety and precautionary instructions in the Old City are a direct result of Iranian missile fire. As is known, the Iranian regime has fired on the Old City on multiple occasions, striking sites in the vicinity of the Church of the Holy Sepulchre, the Al-Aqsa Mosque, and the… pic.twitter.com/rZpleVHpL8
Todas las medidas de seguridad y precaución en la Ciudad Vieja son el directo resultado del ataque con misiles iraníes. Como es sabido, el régimen iraní ha atacado la Ciudad Vieja en múltiples ocasiones, alcanzando lugares cercanos a la Iglesia del Santo Sepulcro, la Mezquita de Al-Aqsa y el Muro de las Lamentaciones.
A la luz de esto, y para proteger la vida de los fieles de todos los credos, se han emitido instrucciones de precaución para todos los lugares santos de todas las religiones, y no son posibles las concentraciones masivas.
La preocupación por un posible atentado con numerosas víctimas en la Ciudad Vieja es especialmente grave dada la densidad de la zona y la dificultad de desplegar los servicios de emergencia en caso de un incidente de este tipo.
La policía se reunirá con el Cardenal Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, para buscar soluciones que permitan retomar la normalidad en la medida de lo posible, garantizando al mismo tiempo la seguridad pública.
En la imagen: fragmentos de un misil iraní que impactó recientemente a pocos metros de la Iglesia del Santo Sepulcro.
Actualización Mar-29-2026 (14:59 UTC): De la Oficina del Primer Ministro emiten el siguiente pronunciamiento, Mar-29-2026, publicado también en X (nuestra traducción con adaptaciones).
The Prime Minister's Office: Over the past several days, Iran has repeatedly targeted the holy sites of all three monotheistic religions in Jerusalem with ballistic missiles. In one strike, missile fragments crashed meters from the Church of the Holy Sepulchre.
Oficina del Primer Ministro:
Durante los últimos días, Irán ha atacado repetidamente con misiles balísticos lugares santos de las tres religiones monoteístas en Jerusalén. En un ataque, fragmentos de misil impactaron a pocos metros de la Iglesia del Santo Sepulcro.
Como consecuencia, Israel ha pedido temporalmente a los fieles de todos los credos que no acudan a los lugares santos de la Ciudad Vieja de Jerusalén para protegerlos.
Hoy, por especial preocupación por su seguridad, la policía de Jerusalén impidió que el Patriarca Latino, el Cardenal Pizzaballa, celebrara misa esta mañana en la Iglesia del Santo Sepulcro. Reiteramos que no hubo ninguna mala intención, sino únicamente preocupación por su seguridad y la de su comitiva.
Sin embargo, dada la santidad de la semana previa a la Pascua para los Cristianos de todo el mundo, las fuerzas de seguridad israelíes están elaborando un plan para permitir que los líderes religiosos puedan asistir al culto en el lugar santo en los próximos días.
León XIV Deplora Que Cristianos De Medio Oriente No Puedan Celebrar Ritos De Semana Santa
Celebración del Domingo de Ramos en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, Mar-29-2026. Al finalizar, minutos antes del rezo del Ángelus, el Papa dijo lo siguiente:
Queridos hermanos y hermanas:
Al comienzo de la Semana Santa, con nuestra oración estamos más cerca que nunca, de los cristianos de Oriente Medio que sufren las consecuencias de un conflicto atroz y, en muchos casos, no pueden vivir plenamente los ritos de estos días santos. Precisamente, mientras la Iglesia contempla el misterio de la Pasión del Señor, no podemos olvidar a quienes hoy participan de manera real en su sufrimiento. La prueba que ellos atraviesan interpela la conciencia de todos. Elevemos nuestra súplica al Príncipe de la paz, para que sostenga a los pueblos heridos por la guerra y abra caminos concretos de reconciliación y paz.
Comunicado conjunto del Patriarcado Latino de Jerusalén y la Custodia de Tierra Santa, Mar-29-2026, traducción de Secretum Meum Mihi.
Comunicado de Prensa Conjunto
Patriarcado Latino de Jerusalén y Custodia de Tierra Santa
Ciudad Santa de Jerusalén
Domingo de Ramos, 29 de Marzo de 2026
Esta mañana, la Policía Israelí impidió que el Patriarca Latino de Jerusalén, Su Beatitud el Cardenal Pierbattista Pizzaballa, Jefe de la Iglesia Católica en Tierra Santa, junto con el Custodio de Tierra Santa, el Reverendísimo Padre Francesco Ielpo, OFM, Custodio oficial de la Iglesia del Santo Sepulcro, entraran en la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén, cuando se dirigían a celebrar la Misa del Domingo de Ramos.
Los dos fueron detenidos en el camino, mientras se desplazaban en privado y sin ninguna característica de procesión o acto ceremonial, y se vieron obligados a regresar. Como consecuencia, y por primera vez en siglos, los líderes de la Iglesia no pudieron celebrar la Misa del Domingo de Ramos en la Iglesia del Santo Sepulcro.
Este incidente sienta un grave precedente y atenta contra las sensibilidades de miles de millones de personas en todo el mundo que, durante esta semana, tienen la mirada puesta en Jerusalén.
Los jefes de las Iglesias han actuado con plena responsabilidad y, desde el comienzo de la guerra, han cumplido con todas las restricciones impuestas: se cancelaron las reuniones públicas, se prohibió la asistencia y se tomaron medidas para transmitir las celebraciones a cientos de millones de fieles en todo el mundo, quienes, durante estos días de Pascua, dirigen su mirada a Jerusalén y a la Iglesia del Santo Sepulcro.
Impedir la entrada del Cardenal y del Custodio, quienes ostentan la máxima responsabilidad eclesiástica para la Iglesia Católica y los Santos Lugares, constituye una medida manifiestamente irrazonable y sumamente desproporcionada.
Esta decisión precipitada y fundamentalmente errónea, viciada por consideraciones inapropiadas, representa una desviación extrema de los principios básicos de razonabilidad, libertad de culto y respeto por el Statu Quo.
El Patriarcado Latino de Jerusalén y la Custodia de Tierra Santa expresan su profundo pesar a los fieles Cristianos de Tierra Santa y de todo el mundo por el hecho de que se haya impedido así la oración en uno de los días más sagrados del calendario Cristiano.